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El mundial me ha dejado sin casa: consecuencias de acoger un macro-evento deportivo

La FIFA, asociación internacional de las federaciones futbolísticas fundada en Suiza en 1904, es la organización internacional más grande del mundo con 209 federaciones (que no Estados), superando el número de países integrantes de las propias Naciones Unidas. Según su lema “Para el juego. Para el Mundo”, usa el poder del fútbol como herramienta para el desarrollo social y humano, apoyando a las comunidades locales en tareas como la construcción de la paz y la integración social con el objetivo final de desarrollar un futuro mejor.

Los socios oficiales de la FIFA son: Coca-Cola, Adidas, Visa, Sony, Emirates y Hyundai. Entre los derechos con los que cuentan, se encuentra el uso de las marcas oficiales, y la publicidad dentro y fuera del estadio, asegurándose protección frente a la mercadotecnia ilegal. Pero, ¿cuál es el impacto real de las directrices de marketing establecidas por la FIFA para sus socios comerciales y de obligado cumplimiento para el país de acogida?.

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EFE

El actual presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, ha conseguido las mejores cifras económicas como consecuencia tanto de la modificación de su estrategia comercial después de la copa mundial de 2006 en Alemania como de su decisión de llevar el Mundial a países menos desarrollados.

De acuerdo con los datos de la propia FIFA, a finales de 2006 ésta contaba con unas reservas de unos 466 millones de euros y a finales de 2010 y gracias al mundial de Sudáfrica, sus reservas habían ascendido a unos 1000 millones. Sin contar lo que había incrementado su saldo que pasó de unos 900 millones en 2006 a unos 1630 a finales de 2010.

La gestión de los mundiales revela una situación de violación masiva de los derechos humanos a través de la explotación laboral, de numerosos desahucios y de los desplazamientos forzosos de vendedores ambulantes, que ven así peligrar su medio de vida.

La relatora independiente sobre el derecho a una vivienda adecuada de la ONU, Raquel Rolnik, alertó sobre los desalojos forzosos que se están llevando a cabo en Brasil como consecuencia tanto del Mundial de fútbol como de los Juegos Olímpicos. El derecho a la vivienda y los planes urbanísticos están siendo modificados como consecuencia de estos eventos, siendo los más vulnerables los que siguen sufriendo los efectos negativos de los mismos. 20.000 personas fueron expulsadas de sus asentamientos informales en Sudáfrica como consecuencia del Mundial y se estima que esa cifra sea 8 veces mayor para el caso de Brasil.

Por otra parte, se estima que unos 4.000 trabajadores perderán la vida en Qatar como consecuencia del trato, cercano a la esclavitud, que sufren aquellos que están construyendo los futuros estadios del Mundial de 2022.

Además, las imposiciones de la FIFA relativas a la exención de impuestos y la construcción de nuevas instalaciones (solo en Ciudad del Cabo, el gobierno tuvo que construir un cuarto estadio, cuando ya disponía de tres, con un coste de 450 millones de euros y que ahora se ve incapaz de mantener) provoca situaciones de enormes deudas. En el caso de Sudáfrica, el coste del Mundial fue de unos 5.000 millones de dólares para el país.

La reacción de los ciudadanos ¿hacia dónde se dirigen nuestras democracias?

Las decisiones políticas provocadas por las exigencias de la FIFA están siendo contestadas por movilizaciones sociales. Pero ¿Son legítimas las protestas de aquellos ciudadanos que se oponen a las medidas tomadas como consecuencia de estos macro-eventos? Según Hobbes, las leyes positivas que se establezcan en un Estado deben ser racionales, es decir, que deben procurar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, si estos dos factores no se cumplen por el poder político, la obligación de obedecer a este poder dejaría de existir.

A pesar del paso del tiempo y la tendencia de las sociedades hacia una mayor democratización, el poder político parece alejarse cada vez más de las necesidades de los ciudadanos y se ha convertido en una superestructura, solo desbancada por los flujos económicos transnacionales, y, concretamente las multinacionales, que cuentan con un alto poder de imposición de condiciones, tanto en el plano social como en el político y jurídico.

A pesar de lo que se ha venido diciendo acerca de la pérdida de soberanía de los Estados, ésta es compensada de alguna manera por la coalición que se realiza con el poder económico transnacional, aumentando así su poder. Sin embargo, esa nueva relación genera beneficios que no recaen sobre la generalidad de los ciudadanos. El Estado ha dejado de estar al servicio de éstos y se ve atraído y orientado por las fuerzas económicas que determinan sus decisiones, favoreciendo a unos pocos frente a la mayoría.

Vemos así como numerosos ciudadanos no se sienten ni escuchados ni representados por los canales tradicionales tales como los partidos políticos, expresando su desencanto en protestas públicas y surgiendo de este modo los movimientos sociales actuales.

El poder de las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías han permitido una mayor coalición a la hora de defender determinados intereses sociales y asimismo les ha dado mayor visibilidad a estos movimientos. Sin embargo, ¿es esto suficiente para modificar las decisiones del poder político? Vemos que en ocasiones se han logrado triunfos: en el caso de Brasil se consiguió anular la subida de precios en el transporte público, impuesta como consecuencia directa de la gestión de estos macro-eventos deportivos.

En el caso español, el movimiento ciudadano que tiene como cabeza visible a Alberto Rivera refleja muy bien la nueva tendencia. No se aspira a obtener el poder político sino que lo que se pretende es la instauración de unos principios más democráticos y justos para con el pueblo, con frases como esta: “Vamos a cambiar las cosas. Lo vamos a hacer por las buenas o en las urnas”. Es decir, ya no se pretende suplantar al poder sino reformar y mejorar los mecanismos estatales democráticos.

¿Podrían calificarse estas protestas como lucha de clases? Según el sociólogo Manuel Castells, no se trata de lucha de clases como antiguamente se daba, sino luchas por los derechos humanos. Las personas defienden su dignidad porque se sienten humilladas por el poder político y reivindican una sociedad más
igualitaria.

Conclusiones

La ganga que parecen adquirir los ganadores de las elecciones del COI o de la FIFA empieza a disiparse rápidamente en cuanto los ciudadanos de la ciudad elegida comienzan a ver los efectos negativos derivados de la misma, y esa ganga(1) empieza a convertirse en otra muy diferente, aquella que cual mosquito empieza a chupar la sangre y cuando termina el Mundial te deja con una buena picadura, escozor y debiendo aplicar un ungüento para poder curarla. Como hemos visto, estos macro-eventos generan tales deudas que es necesario un sacrificio añadido, derivando parte de los impuestos a sufragarlos, dejando así de lado otros programas sociales.

En todo caso, se debería de realizar una consulta pública antes de proponer la candidatura de un país para cualquiera de estos macro-eventos deportivos. Las consecuencias tanto positivas como negativas deben ser evaluadas de manera independiente y ser expuestas a los ciudadanos para que puedan tomar la decisión adecuada en función de sus intereses colectivos.

Las manifestaciones sociales en las ciudades que acogen estos macro-eventos no son considerados casos aislados sino más bien una muestra del cambio de tendencia actual: los ciudadanos ya no se sienten representados por los cauces tradicionales que eran los partidos políticos y los sindicatos y buscan así, nuevas formas de generar el cambio y ser oídos. No porque pretendan suplantar o acceder al poder como bien señala Castells, sino porque consideran que es la única forma de conseguir sus legítimas pretensiones y defender sus derechos.

(1)Mosquito en leonés

Foto: EFE

Artículo de Patricia Diez Diez, columnista de este Blog: Ssociólogos. Ver perfil en Linkedin

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Patricia Díez Díez

Licenciada en Sociología y en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Salamanca, ha cursado parte de sus estudios en Sciences Po en París. Con una trayectoria educativa y profesional europea en países como Suiza, Reino Unido, Alemania o Irlanda, ha trabajado en la Misión Permanente de España ante la ONU en Ginebra reconociendo su papel como especialista en relaciones internacionales. También ha desempeñado su labor como socióloga experta en métodos cuantitativos y cualitativos en la Universidad Martin Lutero de Halle (Alemania). Terminando la licenciatura de Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, ha trabajado como jurista, traductora e intérprete en Alemania, gracias a su conocimiento lingüístico de cuatro lenguas, incluido el español.
Correo: patriciadiezdiez20@gmail.com.

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Comentarios 2

  1. alfredo

    quiero infoirmarles que esta PAGINA ES UNA REVERENDA PORONGA

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