En el último año hemos presenciado en diversos medios de comunicación la relevancia que han tomado los autorretratos en las redes sociales. Desde que fue incluido el término selfie[1] en el Oxford Dictionaries y su declaratoria como la palabra del año 2013, se ha brindado mayor cobertura al respecto, especialmente cuando alguna celebridad está involucrada.

mona lisa selfie

Bien reseñados han sido los selfie del Presidente Obama, el Papa Francisco, las celebridades de Hollywood o la foto con la mayor cantidad de retweet en la historia de la red social Twitter, tomada en vivo durante la Premiación del Oscar 2014[2]. Pero más allá del manto celebrity que ha tomado el selfie: ¿por qué las personas lo hacían y lo siguen haciendo? ¿Por qué en las redes sociales? ¿Cómo podemos entender este fenómeno social?

Desde un punto de vista sociológico podemos analizar el selfie desde dos perspectivas: 1) Desde la Sociedad hacia el Individuo y 2) Desde el Individuo hacia la Sociedad.

DESDE LA SOCIEDAD HACIA EL INDIVIDUO

Emile Durkheim en su libro El Suicidio (1971), analizó los problemas de la sociedad moderna y reflexionó sobre el impacto que tenía en la vida social y en el individuo la forma en que la sociedad estuviese integrada y normada. La ausencia de integración social fue la variable identificada por Durkheim al momento de explicar las causas sociales del “suicidio egoísta”. En sus consideraciones, destacó al individualismo, la falta de pertenencia a grupos o agregados sociales y la pérdida del vínculo con la sociedad, como causantes de este tipo de suicidio.

Zygmunt Bauman (1999) destaca por su reflexión sobre el mundo moderno y el haber estudiado el problema de la fragmentación social como un elemento característico de la sociedad “líquida” en la cual vivimos. Esta “liquidez” consiste en la constante variación de los espacios sociales en donde interactuamos. Ello se traduce en una pérdida del sentido de pertenencia social, a medida que cada vez más el individuo es independiente y libre para desarrollarse así mismo.

Bauman apuntan hacia el mundo digital/online como evidencia de la fragmentación de las relaciones sociales y el predominio del individualismo. Internet y las Redes Sociales ejemplifican esta dinámica en donde la sociedad se ha vuelto no ya la suma de las individualidades, sino solamente un conjunto de las mismas.

Facebook, a juicio de Bauman, ha basado su éxito “al haber entendido necesidades humanas muy profundas, como la de no sentirse solo nunca (siempre hay alguien en el planeta que puede ser tu “amigo”) y vivir en un mundo virtual donde no hay dificultades ni riesgos (no hay discusiones, las rupturas son sencillas y pasan rápidamente al olvido, todo es infinitamente más soportable que en la vida real)”[3].

El autorretrato es la ventana a través de la cual se invita al mundo a conocernos. La sociedad hoy día deja a la deriva al individuo al presentar fallas en garantizar su integración dentro del entramado social. Las personas se sienten cada vez más capaces de alcanzar sus propios objetivos, pero el sentimiento de aislamiento y soledad predomina en su vida cotidiana.

La volatilidad de las relaciones cara-a-cara en el día a día, hace que el mundo digital se convierta en un lugar para darse a conocer, sentirse parte de la “realidad” y estar “rodeado” de personas similares. El selfie, no es sólo una expresión de individualismo, sino que es la respuesta de las personas a la necesidad social de sentirse vinculados y formar parte de algo.

DESDE EL INDIVIDUO HACIA LA SOCIEDAD

Erwin Goffman a lo largo de sus libros brindó una radiografía de la vida cotidiana. Él demostró que las acciones “dadas por supuestas” por los actores sociales en lo cotidiano, son una evidencia del estado de la sociedad a la cual pertenecían. Así como también, que el mundo simbólico y normativo estaba íntimamente presente y ligado al acontecer cotidiano.

Para Goffman, la vida cotidiana es una suerte de “colchón integrador” que permite a los individuos sentirse miembros de la dinámica social y tener así seguridad ante las vicisitudes del día a día. Lo cotidiano se transforma en el espacio dentro del cual el individuo desarrolla su identidad, se expresa a sí mismo, se da a conocer y está sujeto a los parámetros socialmente definidos.

En su libro La Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana (1993), Goffman establece como regla básica: que cada uno de nosotros trata de presentarse a sí mismo, como queremos que quienes nos rodean nos vean. Este principio no sólo evidencia la necesidad psicológica de expresar nuestra personalidad, sino muestra el mecanismo normativo o regulatorio de la sociedad ante el cual se rige el individuo para garantizar que actúen según lo que se espera.

Hablamos de una sociedad en la cual existen las puertas abiertas al individualismo. La sociedad permite al individuo que sea dueño de sí mismo, se exprese o sea lo que se le permite ser. El sujeto cuenta al mismo tiempo con espacios para hacerlo, y es por ello que Internet y las Redes Sociales son los lugares ideales. En ellos, no sólo puede interactuar y sentirse vinculado, sino que existe el permiso de ser el mismo o mostrarse como lo desee.

Entender el selfie desde la perspectiva del actor social, conlleva a mirar su vida cotidiana y entender en cuáles ámbitos sociales el sujeto se siente integrado porque se presenta a sí mismo. En tal sentido, coincido con las palabras de Nathan Palmer en su artículo: “si Goffman estuviese vivo, a él le gustaría argumentar que todos los social media están diseñados en torno a la presentación del yo (uno mismo). Todos los que utilizan Twitter, Instagram, Facebook, etc., publican fotos y actualizaciones en donde sólo muestran una parte o lado de ellos mismos.”[4]

¿Acaso el simple acto de extender el brazo y fotografiarse o posar frente al espejo para tomar la foto no es una evidencia de un mecanismo regulatorio de integración social? El autorretrato se muestra como la ventana a través de la cual le decimos al mundo “¡aquí estoy!” Cada selfie en los social media grita a mil voces: “¡Hola mundo!” a la espera de un simple y sencillo “me gusta” o “retweet” para hacer sentir al retratado que es aceptado y tiene cabida en la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA:

BAUMAN, Zygmunt (1999) Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires.

DURKHEIM, Emil (1971) El Suicidio. Shapire Editor. Buenos Aires.

GOFFMAN, Erwing (1993) La Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana. Amorrortu Editores. Buenos Aires.

[1] http://www.oxforddictionaries.com/es/definicion/ingles/selfie /

[2] https://twitter.com/TheEllenShow/status/440322224407314432

[3] http://ssociologos.com/2014/05/28/zygmunt-bauman-el-exito-de-facebook-es-haber-entendido-necesidades-humanas-muy-profundas/

[4] http://www.sociologyinfocus.com/2014/04/16/the-presentation-of-selfie/

Fuente Foto

Carlos Castro

Sociólogo Especialista en Mercadeo para Empresa. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello Caracas-Venezuela en las cátedras de Sociología, Mercadotecnia y del Seminario Sociología y Mercadotecnia. Linkedin: ve.linkedin.com/in/carloscastroherrera/
E-Mail: ccastro@ucab.edu.ve

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Comentarios 3

  1. El selfie ¿Integrador social? | Innovaci...

    […] En el último año hemos presenciado en diversos medios de comunicación la relevancia que han tomado los selfies en las redes sociales.  […]

  2. Carlos

    Pero también la sociedad ha creado parámetros por el cual el individuo se siente cada vez mas solo por falta de interaccion social y estas tecnologias de comunidades virtuales permíte un escape por el cual el individuo se siente parte de aquello que le han quitado…

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