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Reoptimizar al sujeto de rendimiento (I)

1.1 Mismidad

Lipovestky (2003) sostiene que la sociedad postindustrial[1] se caracteriza por ser un contexto basado en el auto-servicio. Con la llevada de este espacio hemos pasado de la vieja presión disciplinaria a una sociedad basada en la seducción. La seducción se alza  como un proceso general caracterizado por el aumento de las posibilidades donde las relaciones de producción son sobrepasadas por las relaciones de seducción. Aquí surge un concepto que abarcará todas las facetas sociales: el consumo. “La sociedad del consumo explicita sin ambages la amplitud de estrategias de la seducción” (pág:18).

Reoptimizar al sujeto de rendimiento

Fuente: Elaboración propia a través de la búsqueda bibliográfica

De este modo, el autor francés considera que la sociedad posmoderna[2] rompe con las lógicas de su antecesora. Este contexto traspasa las relaciones autoritarias hacia las opciones privadas del individuo, el aumento de la diversidad y la creación de espacios independientes -tecnologías psi, turismo, moda, relaciones sexuales-. La seducción se presenta aquí como la herramienta que construye nuestro entorno y lo conforma mediante un proceso de personalización basado en la multiplicación y variación de la oferta. Lo que se pretende es exponer más para que el individuo tenga mayor decisión (Lipovestky, 2003). Esa es la lógica posmoderna, el sujeto mediante el proceso de personalización puede elegir entre las distintas opciones. El hecho de hacerlo será percibido como realización.

En su libro La era del vacío, Lipovetsky (2003) afirma que la principal singularidad de la sociedad posmoderna es que es abierta y plural, caracterizada por brindar los deseos y ofrecer libertad a los individuos. Esta lógica afirma la voluntad de dotar al individuo la capacidad de construir su viaje. Debemos de preguntarnos aquí ¿qué caracteriza el proceso de personalización? El proceso de personalización conduce al individuo a una renovación: el narcisismo[3]. El narciso muestra un nuevo estadio del sujeto jamás experimentado antes. Se basa en las relaciones con él mismo y con su cuerpo, además de la relación con los demás en el mundo y en el tiempo. El contexto actual configura un individuo que vive el presente y para sí mismo. Vive con la máxima intensidad y desenfreno. Se guía por sus propios impulsos e imaginaciones.

El abandono de los viejos valores y pretextos sociales de la modernidad dan pie al narciso. La sociedad posmoderna extiende cada vez más el impulso de un individualismo consecuencia de una sociedad de la abundancia que ha facilitado la irrupción de una cultura cuyo pilar es la expansión subjetiva. El narciso trabaja de modo reiterado para la liberalización del Yo con el fin de consolidar su autonomía y independencia. “El narcisismo, nueva tecnología de control flexible y autogestionado, socializa desocializando, pone a los individuos de acuerdo con un sistema social pulverizado, mientras glorifica el reino de la expansión del Ego puro” (Lipovetsky , 2003, pág: 55).

El sujeto individualista posmoderno ha sido tratado por otros autores que han ofrecido distintos enfoques y han contribuido a comprender la consolidación del individuo alejándose de esta explicación filosófica. Por ejemplo, Beck (2002) considera que las políticas destinadas a fortalecer el estado de bienestar se han enfocado hacia la dimensión individual dando prioridad de derechos al individuo antes que al colectivo. También en esta lógica, Wallerstein (1988) sostiene que las transformaciones que desempeñó el capitalismo histórico[4] han conducido a una occidentalización cultural cuyo único propósito es homogenizar a los individuos y hacerles más dóciles. Incluso el propio Lipovestky (1993) esboza en su artículo Espacio privado y espacio público en la era posmoderna un ejemplo no tan abstracto de esta perspectiva. El filósofo argumenta que las transformaciones urbanísticas han colaborado a la consolidación del nuevo individualismo. Hemos pasado de casas compartidas con miembros de la familia -padres, tíos, abuelos…- a apartamentos habitados por parejas, amigos o individuos.

 

1.2 Atados al neoliberalismo

Los años ’50 y ’60 se enmarcan como las etapas donde las sociedades capitalistas liberales se consolidaron como un nuevo periodo de la historia que acabó por convertirse en lo que conocemos como sociedad del consumo (Lipovestky, 1993). Tal y como argumenta Lipovestky (2003), para entender este cambio debemos mirar a la segunda mitad del siglo XIX donde las preceptos de la vida burguesa fueron asaltados por las lógicas que regían el mundo moderno del arte. De este modo, el individualismo se apoderó de los espacios económicos. La simpatía de esta nueva corriente por parte de los adinerados facilitó la entrada de este razonamiento. Esta nueva fase comportó la objetivación de nuevos valores y comportamientos sociales. Por ello, la consolidación de una nueva cultura individualista afianzó una transformación histórica.

Pero debemos de ir un poco más allá, el contexto que vivimos basado en el consumo permanente se ha consolidado en las democracias y ha promovido un valor esencial: el hedonismo (Lipovestky, 1993). De este modo, se ha experimentado una metamorfosis que ha comportado el transito del capitalismo autoritario al capitalismo hedonista (Lipovestky, 2003). El autor francés define esta etapa como la legitimación de los placeres y goce material e íntimo, cuyo contexto conduce al individuo a su espacio privado y la -cada vez- menor dependencia hacia el otro, impulsando la apropiación de uno mismo como dueño de decidir sobre su propia vida. “Vivir para sí mismo” (Lipovestky,1993, pág:3). De este modo, el proceso de personalización que experimenta el sujeto se lleva a cabo mediante una lógica narcisista y un estilo de vida hedonista.

El consumo de masas[5] a propiciado que el hedonismo se convierta en elemento central de nuestra cultura. Los placeres como los estímulos de los sentidos devienen en intereses dominantes de la vida cotidiana. La posmodernidad ha democratizado el hedonismo. Llegado a este punto, debemos de mirar el trasfondo que se escondo detrás de este nuevo paradigma. Al principio de este apartado hemos hablado del afianzamiento de la sociedad del consumo a medidos de siglo. Ahora bien, este proceso se inició primero en Estados Unidos a principios del siglo XX y posteriormente se extendió hacia las sociedades modernas. El hedonismo se convertiría en el comportamiento imperante en la vida cotidiana, provocando así la revolución cultural (Lipovestky, 2003). Será el sistema capitalista mediante las políticas neoliberales el artífice primordial de dicha cultura. La apropiación y uso estratégico de sectores como la publicidad, la moda o los mass media provocará que las sociedades modernas empiecen a orbitar sobre el culto al consumo, al tiempo libre y al placer.

La consolidación de este nuevo contexto encuentra su vértice en las lógicas neoliberales. Para entender que es el neoliberalismo debemos de centrarnos primero en el espacio económico. El sistema neoliberal se basa en la privatización de empresas estatales, desregulación del mercado, descenso del gasto público, flexibilización del empleo, etc. (Fair, 2008). Ahora bien, en términos políticos lo que pretende este sistema es conciliar los valores neoliberales con los principios democráticos. Y es este el eje principal del sistema. Sus políticas económicas emanan una lógica individualista centrada en el individuo y basadas en el yo –hemos podido ver el ejemplo de Beck (2002)- que en combinación con las tesis democráticas, a saber, libertad e igualdad configuran un sistema que se ajusta perfectamente al razonamiento narcisista.

Y es que el sistema neoliberal no puede entenderse sin la globalización[6]. Esta afirmación justifica porque el hedonismo ha sido capaz de expandirse en las sociedades avanzadas. La voluntad internacionalista del sistema neoliberal es el componente que acredita su expansión global (Ezcurra, 1998). Esta afirmación es discutible puesto que la voluntad surge cuando un individuo decide ejecutar con libertad su deseos. Harvey (2008) en su artículo El neoliberalismo como destrucción creativa considera que el sistema neoliberal es el mecanismo para mantener la hegemonía de clases. Discusiones a parte, el sistema supo consolidar un relato que acabaría expandiéndose en gran parte del mundo. Por ejemplo, Gran Bretaña y Estados Unidos fueron los primeros países en implantar el sistema en los años ’80. El neoliberalismo fue un mecanismo de reorganización ideológica con el fin de frenar el auge del comunismo, por ello, consolidaron un relato que entrelazaba los valores neoliberales y democráticos a fin de justificar las medidas que se sucedieron (Fair, 2008).

 

1.3 Poder oculto

¿Qué poder impera en el neoliberalismo? Foucault (2002) sostiene que la técnica de poder que impera en el neoliberalismo es el poder disciplinar. Este mecanismo consolida normas y prohibiciones que actúan sobre el cuerpo y mente del individuo. De este modo, la coacción que ejerce esta técnica traspasa el cuerpo y se afianza en el automatismo de la rutina. El poder disciplinario busca generar sujetos obedientes, mediante la disciplina  construye esos cuerpos que devendrán en aparatos productivos. La técnica transforma un conjunto de individuos uniformes en máquinas. El filósofo francés observa como esta herramienta descubre a la población -gracias a la demografía- como un conglomerado de cuerpos productivos y productores que deben de conservarse. Aquí surge el concepto de biopolítica. La biopolítica es la tecnología con la que el poder disciplinario puede controlar la reproducción, la tasa de natalidad y mortalidad, la esperanza de vida, etc.

Han (2014) en su libro psicopolítica[7] crítica la percepción del autor francés. El filósofo sur coreano sustenta que cuanto más grande es el poder con mayor silencio actúa. De este modo, la herramienta de poder del sistema neoliberal es sutil, flexible e inteligente. La dominación que ejerce es completamente invisible, de ahí que el sometimiento del individuo sea imperceptible y que su percepción sea adquirida como libertad. Por ello, el autor recrimina a Foucault que su concepción de poder basada en la sujeción[8] ciñe a los individuos en normas y prohibiciones generando lógicas que distan mucho del contexto neoliberal. El filósofo sur coreano añade que el mecanismo de poder realmente empleado consiste en una técnica eficaz que hace que los sujetos se sometan por sí mismos al entramado de dominio. El poder inteligente[9] que constituye el autor su coreano seduce en lugar de prohibir y afirma en vez de negar. Su lógica exige al sujeto a compartir, participar, comunicar opiniones, necesidades, deseos y preferencias. Este poder borra la decisión libre del sujeto hacia una libre elección de las diversas ofertas.

Otro de los elementos que Han (2014) pone en entredicho es la concepción que sostiene Foucault (1990) sobre las tecnologías del yo. El autor francés argumenta que son las prácticas sensatas y voluntarias donde los individuos examinan los medios para transformarse a sí mismos y devenir sujetos singulares. Esta asunción la desenvuelve alejándose de las técnicas de poder y de dominación. Ahora bien, tal y como afirma Han (2014), el autor francés no es capaz de percibir que el sistema neoliberal se apropia de la tecnologías del yo conduciendolas a la optimización propia del sujeto. Y es que la apropiación del concepto por parte del régimen neoliberal conduce de modo eficiente a la dominación y explotación voluntaria del sujeto. Foucault no reconoce como la técnica de poder construye una simbiosis entre libertad y explotación que desemboca en autoexploración.

El neoliberalismo no actúa en la mente y cuerpo como afirmaba Foucault (2002), el sistema actúa en la psique (Han, 2014). El cambio de concepto surge en la lógica productiva neoliberal. La producción que se lleva a cabo es inmaterial e incorpórea. Ya no se producen objetos físicos sino más bien no-físicos como App’s, programas informáticos o informaciones. El cuerpo ya no es el centro de la producción, por ello, ya no es necesario disciplinar al cuerpo, ahora solo hace falta optimizar al sujeto en la psique. Para que esto se lleve a cabo hace falta emplear de modo óptimo el poder inteligente. Aquí nos preguntamos ¿en que consiste este poder inteligente? La visión de poder de Han (2014, 2016) constata que el poder aumenta su eficiencia y solidez ocultándose, camuflándose en lo cotidiano y en lo obvio. Esa es la picardía del poder puesto que sin coerción ni amenaza ejercita su voluntad dentro de las costumbres. El poder actúa generando hábitos en un valor simbólico, de ahí su gran virtud. De este modo, el poder que se ejerce a través de los hábitos es mucho más eficaz y duradero que aquel que opera mediante órdenes y ejerciendo la coerción, dentro de esta lógica el autor afirma “los sometidos al poder se pliegan a él como si eso fuera un orden natural” (2016, pág: 48). El poder logra su cenit en la categoría del sentido y del conocimiento. La continuidad del poder se ejecuta mediante evidencias que manifiestan ser comprensibles por sí mismas. Estas se producen en muchos casos de modo preconsciente.

Han (2014, 2016) considera que el poder disciplinario busca oprimir a los individuos de modo violento con prohibiciones. El uso de la violencia física no es sinónimo de poder sino todo al contrario, testifica su fracaso. El poder entendido como coerción o como libertad no son distintos, la única diferencia radica en el nivel de intermediación. El poder busca configurar una continuidad. Una baja intermediación desencadena en coerción y una elevada intermediación hace que poder y libertad se encuentren e identifiquen. De este modo, el poder es un fenómeno de continuidad, por ello, buscará esa intermediación que garantice un poder que no se ejecute en contra de la acción del otro, sino desde él. El poder será capaz de recobrarse a sí mismo en el otro (2016, pág: 59). En esta lógica, el autor sur coreano sostiene que la obediencia que se consuma en libertad proporciona una continuidad del yo muy estable puesto que existe una intermediación con el otro. El poder no es posible delante de un sujeto pasivo, de este modo, la violencia y la libertad son polos opuestos en una escala de poder.

El poder inteligente motiva, activa y optimiza, es amable y no actúa contra el deseo de los individuos. La dominación deviene oculta y el poder alardea libertad. Busca que los individuos se sometan por si mismos a las lógicas de dominación –autodominación-. Los mecanismos que utiliza no se destinan a detener la voluntad del sujeto, sino que los emplea para que dicha voluntad se dirija a su favor (Han, 2014), por ello, el del otro es esa aprobación que legitima la continuidad. El otro sigue la voluntad del poder convertida en propia (Han, 2016).

 

[1] Término empleado para describir aquellas sociedades desarrolladas en su sistema social y económico.

2 Proceso cultural extendido en muchos países y que originó la revolución tecnológica, nuevos modos de relacionarse, nuevas formas de poder, entre otros.

3 Hace referencia al mito del narciso. Amor que conduce el sujeto hacia sí mismo.

4 Libro escrito por Wallerstein (1988) donde sostiene que el capitalismo histórico se distingue de sus antecesores puesto que el capital es usado como principal objetivo para su expansión. Además, abarca la provisión de bienes de consumo, maquinaria o patentes.

5 Es sinónimo de sociedad del consumo. Término usado para referirse a la fase del capitalismo caracterizada por el consumo de bienes y servicios.

6 Robertson (1992) define este proceso como un conjunto de transformaciones que conducen a un mundo único.

7 La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológico (Han, 2014, pág: 61-62).

8 Término que parafrasea el concepto de Foucault “sujetar al sujeto”.

9 Poder que impera en la sociedad posmoderna actual. También denominado psicopoder.

10 Término empleado por Bourdieu (2000) en su obra La dominación masculina.

 

Albert Orti

Mi nombre es Albert Orti, tengo 25 años y vivo en Barcelona.
El año pasado finalicé el Grado de Sociología en la Universidad de Barcelona y actualmente estoy cursando el Master sobre Estudios del Discurso en la Universidad Pompeu Fabra y Universidad Autónoma de Barcelona.
Mis ámbitos de estudio son la posmodernidad, el sujeto, el poder y el discurso.

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Comentarios 1

  1. Mary

    Increible ahora toca pasarlo a youtube para visualizarlo pues no hay material que lo divulgue

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