Antropología, Artículos/Noticias, Columnistas, Cultura/Valores, Internet/redes sociales, Otras colaboraciones

Vigilancia y control social en la sociedad del rendimiento: Libertad y tecnología

1. Bentham s.XXI

Bentham (1989) construyó su idea de prisión en El panóptico. Para el autor, la prisión se convertía en una mansión donde se arrebata la libertad de los individuos. La finalidad era evitar la reiteración del delito y, a su vez, mandar un mensaje de aviso hacia los demás sujetos. El presidio se constituía como un lugar centrado en la reforma conductual. Mediante la disciplina, la voluntad era producir individuos con comportamientos normativos.

Vigilancia y control social en la sociedad del rendimiento: Libertad y tecnología

Fuente: Magoz

Según la idea de Bentham (1989), el centro penitenciario se asemejaba a una colmena. La estructura del edificio era circular, en la circunferencia se encontraban las habitaciones de los reclusos y en el centro una torre alta. Aquí, se situaba la cabina de vigilancia de los inspectores. Desde ella, los inspectores podían observar las celdas de los reclusos, con una mirada podían examinar la tercera parte de los presos y con un pequeño movimiento eran capaces de ver todas las celdas.

Las celdas del panóptico que plantea el autor se encontraban completamente aisladas entre si, eso favorecía la separación de los reclusos. Los muros que dividían las habitaciones no permitían establecer contacto visual con los demás presos. Todo estaba planeado para garantizar la soledad de los sujetos. Desde la torre, los vigilantes observaban cualquier ángulo de la celda, vigilaban a los reclusos: sus comportamientos y sus acciones. Ellos, se encontraban invisibles a la mirada de los encarcelados, podían ver sin ser vistos (Han, 2013). Eso es el Panóptico, la capacidad de observar con un vistazo todo aquello que se lleva a cabo en la prisión desde un punto central, sin necesidad de realizar gran esfuerzo y siendo invisible a los ojos de los vigilados.

La propuesta de Bentham (1989) se enmarca en lo que conocemos como poder disciplinar. El control que proporciona el panóptico es propio de fábricas, manicomios, hospitales y escuelas, todas ellas, instituciones prototípicas de la sociedad disciplinar (Han, 2013). La manifestación práctica de esta concepción la encontramos en el sistema de crédito social que quiere implementar el gobierno Chino a principios de 2020.

Liderada por el Grupo Alibaba, Actualmente, Sensetime se ha convertido en una de las compañías chinas de Inteligencia Artificial de más éxito. El desarrollo del software Face ++ ha permitido un progreso considerable en el reconocimiento facial, su liderazgo en el sector ha propiciado que las autoridades chinas recurran a este software para llevar a cabo el nuevo sistema de crédito social. Con la implantación de cámaras de vigilancia, pantallas y el uso de gafas inteligentes por parte de policías se pretende construir una sociedad socialista armoniosa cuyos valores se centren en la confianza, la integridad y la honestidad ciudadana.

Para llevar a cabo este sistema el gobierno Chino está colocando paulatinamente millones de cámaras en cada ciudad del territorio. El objetivo es empezar con el plan de crédito social en el año 2020. ¿En qué consiste este plan? Mediante la instalación de dichos dispositivos el gobierno ejercerá un control hacia sus ciudadanos, más de 1.4000 millones de personas se encontrarán bajo vigilancia. Las autoridades vigilarán, escanearán y controlarán cada movimiento del individuo. Bajo el nombre de Sky net (nuevo sistema de vigilancia), el plan social busca puntuar el comportamiento de los ciudadanos. Cada acción llevada a cabo por el sujeto tendrá una repercusión en su vida. Si cruza la calle sin mirar o realiza actos incívicos obtendrá una puntuación baja. Esto afectará al sujeto, por ejemplo, tendrá limitaciones en el uso de Internet o dificultades en la obtención de un crédito bancario. Esto hará que su comportamiento y su posterior puntuación afecten a la voluntad del individuo.

Realizando una lectura por diversos medios digitales, hemos podido observar la inquietud, desazón y dramatización que genera el sistema que está implantando el gobierno Chino. Las referencias a la famosa obra de Orwell (1948) titulada 1984 o las alusiones a la serie Black Mirror buscan transportar ese desasosiego hacia la opinión pública. El crédito social propuesto por el gobierno Chino sedimentará un aumento de las normas y las prohibiciones. Estas penetrarán en el cuerpo y la mente de los ciudadanos. La vigilancia panóptica conducirá a la coacción corporal afianzándose en el automatismo de la rutina. El poder disciplinario ejercido por las autoridades generará sujetos obedientes y dependientes. Esto producirá dominación, sujeción, opresión y abuso. Ahora bien, este tipo de poder dista mucho del poder que domina en occidente. Si en China se afianza el verbo deber, el verbo modal por excelencia en occidente es el poder.

 

2. Pantalla expositiva táctil

La acumulación capitalista origina nuevas técnicas para aumentar la productividad. En este punto, el sistema deja atrás la disciplina para dar paso al rendimiento. El sujeto de rendimiento es más veloz, activo, eficaz y productivo que el sujeto obediente. Pero para que su rédito sea óptimo no puede desenvolverse en espacios que lo encorseten y ciñan. El poder disciplinar se torna un método que limita las capacidades del individuo. Sin duda, el poder inteligente es mucho más eficiente ya que anima al individuo a compartir, participar, comunicar opiniones, necesidades, deseos y preferencias. El smart power borra la decisión libre del sujeto hacia una libre elección de las diversas ofertas. Su objetivo es motivar, activar y optimizar. Por ello, seduce en lugar de prohibir y afirma en vez de negar. Se caracteriza por no actuar en contra de los deseos de los individuos. De aquí que el poder inteligente alardee libertad.

El sujeto de rendimiento tiene la libertad de poder desenvolverse y construirse en la gran variedad de espacios que otorga el sistema. El poder hacer se convierte en imperativo. Con el auge de los medios digitales el sistema ha visibilizado nuevos espacios de realización. El self service en el que nos encontramos sumergidos encuentra en las App nuevas dimensiones que contribuyen a la expansión y difusión del escaparatismo sociodigital del individuo. Aquí, cobra sentido la sociedad de la transparencia que nos plantea Han (2013) caracterizada por la revelación y el desnudamiento. El narciso y su afán de realización encuentra en los digital media un nuevo espacio para seguir construyéndose.

El escaparatismo en el que vive el individuo se asemeja a cualquier escaparate comercial. El sujeto se exhibe detrás de una superficie digital, por ejemplo: Instagram, Twitter, Facebook o Youtube. En estos espacios enseña sus preferencias, sus gustos y sus pasiones. En un contexto donde se exige que los individuos compartan, participen y expresen opiniones, los sujetos encuentran en estos sitios web lugares donde manifestarse. Un escaparate comercial se caracteriza por contar con carteles luminosos, rótulos, luces y en su interior el contenido que se quiere promocionar y vender. El escaparatismo sociodigital se caracteriza por contar con fotos, videos, opiniones y noticias. También hallamos expresiones prefabricados como summer vibes o about last night y frases que remiten a canciones o escritores mainstream. Contenidos que remiten a la necesidad de exponerse y donde el sujeto obtiene rédito social.

En la sociedad de la transparencia todo a devenido al descubierto, hacia fuera, expuesto y despojado. Ahora, todo se mide según su valor de exposición. El capitalismo del consumo ha transformado todo en mercancía,  es por ello que, también la sobre exhibición se ha convertido en mercancía. (Han, 2013). De este modo, el contenido que muestra el sujeto se convierte en puro género promocional provocando que los demás usuarios devengan en compradores. Y es que en la sociedad de la transparencia las cosas obtienen valor solo cuando son vistas. De aquí la importancia del feedback del consumidor. “En el ilimitado espacio de la red se busca la atención del otro” (Han, 2016, pág:103). El sujeto se expresa buscando la interpelación. La reacción, el like o el comentario muestran la actitud del comprador delante lo que consume. Cuando el individuo recibe el retorno de aquello que publica esta consiguiendo eso que busca del Otro, confirmarse a sí mismo. Minguell (2018) en su artículo titulado Facebook contra el derecho a recibir información refleja esta percepción cuando afirma: “Un canal, el digital, en el que en espacios cerrados, monetizados y optimizados para la conversión construimos nuestra identidad”. Su interpretación acierta en la importancia de este espacio para el desarrollo del narciso. Además, denomina exquisitamente aquello que es Facebook: “Una compañía de publicidad que utiliza tu necesidad de validación externa para poblar de datos tu cuenta”.

 

3. Controlphone

Todo escaparate comercial contiene una parte trasera donde se esconden los utensilios que componen el aparador delantero: los cables de las luces, las cajas del decorado, los maniquís de repuesto, etc. En el escaparatismo sociodigital también existe la trastienda. Internet es un espectador que dista de cualquier individuo. Su visión no es frontal hacia el escaparate, sino más bien, aérea. Internet observa desde arriba la parte delantera y trasera del escaparate. El individuo no se escapa del control de todo aquello que no  enseña. Cada visita que hace o cada palabra introducida en el buscador es registrado. En este aspecto, nuestra vida que también se desenvuelve en el medio digital, provoca que los datos ofrecidos voluntariamente dibujen una imagen de nosotros mismos. La huellas digitales ayudarán a las compañías a tener una representación de nosotros: que nos gusta o que intereses y aficiones tenemos. Por ello, todas las prácticas que lleve a cabo en las distintas plataformas se convertirán en paquetes de información que las empresas podrán utilizar para su beneficio. Los paquetes de información que se recaudan hacen posible un control completo del individuo.

El panóptico que propone China se caracteriza por contener ángulos muertos donde el individuo puede refugiarse. La vigilancia digital en la que se encuentra el sujeto hace una cobertura total y anula estos rincones. Todo queda recogido en grandes bases de datos. Estos nos conduce hacia una sociedad con una estructura panóptica digital. La particularidad de este entramado reside en que este panóptico digital es posible gracias a la actividad permanente de los individuos y su afán de exhibición y desnudamiento. El voyeurismo, el morbosismo y la híper exposición nutren las redes social y, a su vez, al panóptico digital. La sociedad del control se consuma en aquellos espacios donde el individuo se muestra abierto y sincero sin ninguna coacción ni coerción exterior (Han, 2013), gracias a la satisfacción proveniente del ánimo de comunicar y exhibirse que es consecuencia del sentido común dominante que difunde el sistema.

El panóptico digital es provechoso en la medida que es capaz de monitorizar todas las huellas digitales que deja el sujeto, su eficacia reside en la revelación voluntaria. Las redes se convierten en lugares de intimidad para el individuo, devienen zonas de bienestar (Han, 2013). Esto hace que el sujeto explote su libertad libremente. En lugar de métodos tormentosos y técnicas basadas en la tortura, ahora la voluntad del individuo se consigue por medio de un desnudo voluntario. Aquí reside la eficacia del panóptico digital, opera vigilando y controlando siendo amable y amistoso. En este nuevo entramado ningún individuo tiene la sensación de vigilancia o amenazada, el sujeto se siente libre (Han, 2014).

El brazalete electrónico es un dispositivo que emplean las autoridades para monitorizar a los sujetos que se considera que están en riesgo de fuga, también a individuos que se encuentran a la espera de ser sentenciados, en arresto domiciliario o en libertad condicional. En el año 2001, España empezó a implementar este tipo de artilugios. Colocado en el pie o en la muñeca del preso y con apariencia de reloj, el brazalete esta conectado a un módem enlazado a Instituciones Penitenciarias. El brazalete electrónico es una medida disciplinar que garantiza el control y la vigilancia del sujeto. El sujeto siente la sensación de estar observado y debe ceñirse a los márgenes que dicta el brazalete. La tecnología 3.0 también monitoriza todo lo acontecido. El smartphone puede semejarse a un brazalete electrónico, también cobra la forma de reloj como atestigua el iwatch. La diferencia es que este tipo de tecnología emana libertad, desarrollo, realización y satisfacción. Aquí, el individuo no tiene márgenes ni umbrales que lo limiten, tiene completa libertad de movimiento. La tecnología 3.0 permite una vigilancia y un control absoluto de las acciones y pensamientos del sujeto.

El preso intenta huir del brazalete electrónico. El aparato lo limita y encierra en pequeños márgenes que acotan su libertad. En contrapartida, el sujeto de rendimiento anhela el uso del smartphone. Se encuentra ansioso por las nuevas actualizaciones del sistema IOS o Android y espera con ganas el lanzamiento del nuevo Iphone, Samsung o Huawei. Conocer que elementos nuevos han incorporado tales como una mejor cámara, una batería más duradera, un aumento de la memoria, 4G más rápido o la mejora de su estética y peso. El móvil inteligente permite al individuo desenvolverse en cada vez más espacios digitales. El incremento tecnológico garantiza el desarrollo del sujeto y de facto acarrear su libertad. Más opciones disponibles es sinónimo de mayor libertad. Aquí reside la fascinación tecnológica.

La victoria del sistema capitalista se encuentra en la conciliación de los conceptos de libertad y progreso con la noción de tecnología. Esta unión ha venido acompañada de estrategias que han conducido al individuo a un vínculo dependiente sobre la tecnología. El mundo tecnológico se torna una necesidad. Estamos más conectados, más informados y somos más accesibles. Además, nos sentimos más seguros y confortables. Es aquí cuando encontramos que la transmisión ideológica capitalista dominante se ha sedimentado como axioma. La tecnología se torna un pilar que penetra en nuestra cotidianidad, esto hace que se encuentre en las distintas dimensiones de la vida social. Tecnología deviene sinónimo de liberación y desarrollo.

Recientemente, la sección tecnología del medio de comunicación Antena 3 publicó la noticia de que seis de cada diez españoles tienen complicaciones en abandonar unos días el uso del teléfono móvil en la época vacacional. Así mismo, otro artículo del mismo medio afirmaba que los españoles tocan el móvil alrededor de 2,700 veces al día, cifra que llega a más de 5,000 en aquellos sujetos más dependientes. La AIMC presentó los resultados de 20ª Encuesta a Usuarios de Internet titulada Navegantes en la Red. Pudimos observar como se incrementó el uso del teléfono móvil respecto a otros dispositivos y el tiempo de conectividad en la red. También, como se han descargado más aplicaciones y se ha acrecentado su empleo. Cada vez más los individuos ven los contenidos televisivos mediante Internet y ha aumentado el número de personas que lee únicamente la versión electrónica de los periódicos (44,1%). Estos apuntes señalan la importancia de la tecnología en la vida cotidiana de los individuos y cómo esta herramienta está penetrando cada vez más en los hábitos del sujeto. El dato que más interés nos produce es el descenso de la sensación de vigilancia por parte de los internautas. La percepción ha bajado 5,1 puntos respecto al año anterior pasando del 53,3% al 48,2%. La asimilación de la tecnología como un elemento vértice en nuestro día a día, los discursos que orbitan en torno a ella y la dependencia estructural que apresa el sujeto hacen que la percepción de vigilancia aminore. En el poder disciplinar se sirve de aquel Otro capaz de oprimir para que el poder sea efectivo. Pero el poder inteligente elimina la imagen del Otro, esto provoca la ínfima impresión de estar observado delante de un elemento de realización y construcción.

 

4. Ex Megadate

Entramos de pleno en la época del dataísmo, periodo basado en enormes cantidades de datos que se alimentan gracias a la transparencia (Han, 2014). Aquí, el sujeto pasa de consumidor a producto. De usuario a mercancía. Lanchester (2018) refleja este nuevo estadio del individuo en su artículo En Facebook, tú eres el producto. El artículo nos conecta con la definición que ofrecía Minguell (2018) sobre Facebook donde consideraba que esta red social era una empresa de publicidad. El narciso, deseoso por realizarse se encuentra sumergido en la dictadura de la comunicación y el consumo. A devenido un producto que trabaja de modo gratuito aportando datos. Ya no solo de él mismo, sino también de su entorno. El sujeto se transforma en un bien comercial que hay que atender, cuidar y mantener. De ahí las actualizaciones periódicas que mejoran el servicio de las App o portales web. La información que recauda Facebook se emplea para que los anunciantes elaboren su publicidad adaptándose a los datos obtenidos. De este modo, los anuncios se enfocan a comunidades de consumidores particulares. Los anunciantes en Facebook son realmente los clientes, aquellos que pagan por colocar la publicidad de su negocio en tu muro personal.

Ya en 2015, Ariza visibilizaba en su artículo Lo saben todo sobre usted el estudio presentado por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (CFC). El informe mostraba nueve empresas dedicadas a la recaudación y análisis de datos: Acxiom, CoreLogic, Datalogix, eBureau, ID Analytics, Intelius, PeekYou, ­RapLeaf y ­Recorded Future. El negocio de estas empresas reside en ­analizar todos los movimientos, opiniones, interacciones y búsquedas del individuo. También vinculado a empresas: transacciones bancarias, obtención de perfiles de los usuarios, etc. Por ejemplo, Acxiom alberga información sobre 700 millones de consumidores en todo el mundo. Sin duda, la perversión recae en la mercantilización de los datos recogidos. La gran cantidad de datos permite dibujar las prioridades políticas, religiosas o sexuales del internauta. También esclarecen la situación económica, sanitaria o policial así como emocional de los individuos. Los algoritmos que utilizan estas empresas para descifrar los datos ofrecidos por los sujetos son cada vez más complejos y sofisticados permitiendo un aumento de las posibilidades a posteriori.

Alex Garland dirigió la película de ciencia ficción Ex Machina (2016). El film narra la historia de un programador de la empresa Bluebook llamado Caleb. El programador ha sido elegido para trabajar con un nuevo androide llamado Ava fabricado por la compañía. Su labor se centra en la realización de la prueba de Turing a Ava, así como el seguimiento y el informe de la evolución del test. Lo que nos interesa del largometraje es la intención de Nathan, el presidente de la compañía, al construir a Ava. Cuando fabrica al androide lo hace con las búsquedas que realiza Caleb en Bluebook. La huellas digitales que deja el programador sirven para modelar un androide que se ajusta a los gustos físicos y emocionales de este. Su físico, su carácter y sus preferencias son programados para que atraigan a Caleb. Al final, acaba sucediéndolo. Nathan consigue modelar un androide capaz de superar la prueba de Turing programándolo para adaptarse a las predilecciones del programador y siendo capaz de enamorarlo. Ex Machina (2016) muestra las posibilidades del big data: productos personalizados para satisfacer los gustos y preferencias del sujeto, cuyos datos pueden extraerse de la información que se comparte en los espacios digitales de bienestar y cuya finalidad puede responder a intereses políticos, económicos o ideológicos.

La tecnología 3.0 que engloba una gran cantidad de dispositivos, se convierten en el brazalete electrónico de los presos para empresas como Cobham o Defentek. La primera empresa comercializa un software que manda señales ciegas e imperceptibles al teléfono al que se quiere sacar información. El sistema permite la localización del propietario del móvil a menos de un metro de distancia. En el caso de la segunda compañía, goza de un software que es capaz de detectar cualquier smartphone en el mundo sin que el operador ni el propietario se enteren.

 

5. Ruptura digital

China plantea un contexto que generará cuerpos obedientes y dóciles. El gobierno chino producirá sujetos encorsetados y restringidos a los espacios disponibles. El panóptico videovigilado que proponen tiene un recorrido muy limitado. En contrapartida, el panóptico digital occidental es mucho más provechoso y beneficioso. La libertad y el poder hacer presuponen un sin final. Un infinito de opciones y posibilidades. Este entramado se aleja de la tortura y martirio disciplinar, ahora, el totalitarismo de la comunicación y el consumo nos obliga a tuitear y postear, a chatear y a compartir.

El panóptico Chino se asienta en cámaras de vigilancia y gafas inteligentes controladas por un sujeto político. El panóptico digital occidental, zenit de la vigilancia y el control de la sociedad, se acomoda en smartphones, televisiones inteligentes, coches con wifi, etc. En lugar de elementos externos que nos monitorizan, llevamos y usamos instrumentos que registran nuestros movimientos y pensamientos sin coacción y ni coerción. Esto es consecuencia del sentido inocuo en torno a la tecnología. El sistema ha construido un entramado que conduce a los sujetos hacia la dependencia tecnológica. Según Kaczynski (1995), este hecho les arrebata el control sobre su suerte. El autor constata esta concepción en el manifiesto La sociedad industrial y su futuro. Para Unabomber, tecnología y libertad han devenido conceptos yuxtapuestos e inseparables. El sistema ha sabido conciliar ambos conceptos y conducirlos hacia un marco cognitivo que domina y se presenta como incuestionable. La metáfora conceptual que brota de este sentir proclama tecnología es libertad. Kaczynski (1995) cuestiona este sentido común dominante, el autor discute este marco conceptual visualizando otra metáfora conceptual mediante la contraposición. Aquí, la tecnología es sinónimo de regresión, retroceso y esclavitud.

La desazón mediática en torno al sistema social que quiere implantar China llama la atención. En primer término, porque no es el contexto en el que vivimos; en segundo lugar, la crítica y el enjuiciamiento sobre este tipo de sistema legitima como positivo nuestro contexto gracias a la contraposición; por último, la inquietud mostrada desdibuja la perversión que vivenciamos. Para el sujeto, la tecnología brinda nuevos espacios para su desarrollo. Por ejemplo, los smartphones, ofrecen nuevas dimensiones digitales para su realización. Arteaga (2018) muestra en su artículo No somos adictos al móvil, somos dependientes de las redes sociales que el estudio titulado Hypernatural Monitoring: A Social Rehearsal Account of Smartphone Addiction y elaborado por la universidad McGill constató que aquello que nos hace usar reiteradamente el teléfono móvil es el deseo de interacción con los demás sujetos. Esto provoca que la adicción a los smartphones sea hipersocial.

La perenne conexión responde al deseo interpelativo. La interacción de los demás consumidores sobre los contenidos expuestos en el escaparatismo sociodigital garantiza la ratificación de uno mismo. Esto genera unas huellas digitales imperecederas. Si en el panóptico chino contiene el ojo del gobierno que controla y vigila, en el panóptico digital se encuentra el ojo de empresas, partidos políticos, asociaciones, servicios de inteligencia e incluso mafias. Bajo la lógica del consumo, el sujeto se convierte en un producto de compra y venta. Los paquetes de información obtenidos en los espacios digitales de bienestar pueden ser modelados según convenga a los distintos actores. Ya sea para un discurso político como hizo Trump, para visibilizar aquellas noticias con el fin de generar una única opinión pública o crear un androide que responda a nuestros gustos.

Echando un vistazo a Google e introduciendo en el buscador las palabras China + panóptico + 2020 encontramos diferentes artículos que hablan sobre el tema. Leyendo las distintas entradas observamos que los escritos tienen la voluntad de ser críticos con el nuevo crédito social chino pero son incapaces de cuestionar el contexto en el que nos encontramos. Los artículos no tienen la capacidad para criticar el entramado de poder occidental dominante. Los distintos artículos no crean acontecimiento, ni generan ruptura. Por supuesto que existen artículos que hablan de la vigilancia y control en las redes sociales pero dichos artículos no son capaces de cuestionar los marcos epistemológicos. Solo nos dicen aquello que ya sabíamos. En un contexto donde impera lo igual, retumban los mismos discursos disponibles dentro del abanico de posibilidades. Quizás Kaczynski (1995) sea una luz de negatividad capaz de generar un cambio axiológico con su manifiesto. El autor plantea a la tecnología como un sujeto poderoso que invade a la libertad, la domina y la somete a su suerte. Esto hace que los sujetos se conviertan en esclavos tecnológicos. Para Unabomber, la libertad se revela como un ente incapaz de romper con la dominación ejercida por la tecnología. Se encuentra a merced de su devenir. Esta última le ha arrebatado su índole y la ha transformado en un sujeto ocioso. La libertad se encuentra coaccionada y oprimida por la tecnología, esta coyuntura la conduce a dejar de ser una condición humana para convertirse en una circunstancia.

Más tecnología no se traduce entonces en más libertad. Más tecnología significa perdida del control del sujeto sobre su suerte. La libertad, que se encuentra supeditada a la tecnología, hace que ya no existan posibilidades sino opciones. La posibilidad es propia de la libertad, cuando esta se encuentra restringida, la opción se erige como una única disyuntiva. Kaczynski (1995), esboza una cara de la tecnología que rompe con el discurso dominante y genera un contra discurso. El autor tiene la capacidad de activar nuevos marcos cognitivos. Construye una nueva metáfora que rompe con el sentido que gira entorno a la tecnología. Ahora, la tecnología se convierte en nociva para el ser humano, cada paso adelante supone una regresión en sus libertades.

 

BIBLIOGRAFÍA

Arteaga, S. (2018). No somos adictos al móvil, somos dependientes de las redes sociales. Tecnoexplora. Disponible en: https://www.lasexta.com/tecnologia-tecnoxplora/moviles/somos-adictos-movil-somos-dependientes-redes-sociales_201803235abb140a0cf240aa71230712.html

Ariza, L.M. (2015). Lo saben todo sobre usted. El país semanal. Reportaje. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2015/12/04/eps/1449252033_849371.html

Bentham, J. (1989). El panóptico. Premiá.

Han, B. C. (2013).La sociedad de la transparencia. Barcelona: Herder.

Han, B. C. (2014). Psicopolítica. Barcelona: Herder.

Han, B. C. (2016). Topología de la violencia. Barcelona: Herder.

Kaczynski (1995) La sociedad industrial y su futuro. Washington Post. Disponible en: http://www.washingtonpost.com/wpsrv/national/longterm/unabomber/manifesto.text.htm

Lanchester, J. (2018). En Facebook, tú eres el producto. Revista: Letras libres.

Disponible en: https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/en-facebook-tu-eres-el-producto

Minguell, J. (2018). Facebook contra el derecho a recibir información. Revista contexto. Disponible en: http://ctxt.es/es/20180801/Politica/20995/Facebook-Cambridge-Analytica-ciudadania-opinion-burbuja.htm

Albert Orti

Mi nombre es Albert Orti, tengo 25 años y vivo en Barcelona.
Soy graduado en Sociología por la Universidad de Barcelona y hace pocos meses finalicé el Master sobre Estudios del Discurso en la Universidad Pompeu Fabra y Universidad Autónoma de Barcelona.
Mi ámbito de estudio es el sujeto.

Comentarios de Facebook

Comentarios 4

  1. Guillem

    Sin ánimo de desmerecer el artículo, un apunte. Jeremy Bentham es un filósofo del siglo XVIIi. Quién hace una revisión crítica del panóptico es Foucalt, en su libro homónimo de 1979. La referencia es incorrecta.

    • Ssociólogos

      Creo que hay que distinguir dos cosas. La primera, cuando detallo qué es el panóptico, lo hago desde aquello que ha escrito Bentham en su libro El panóptico. La segunda, cuando complemento esta explicación, lo hago a través de Han. En todo momento me ciño a aquello que expresan ambos autores. Es completamente comprobable en la bibliografía expuesta al final del artículo.
      Muchas gracias,
      Albert Orti

    • Albert Orti

      Presupones que solo Foucault habla del panóptico y de ahí mi ‘referencia errónea’. Pero te equivocas, eso no es cierto. Bentham habló de ello, y en referencia a su alusión sobre el contexto que vivió, casi 200 años antes. Gracias.

  2. Albert Orti

    Además, tu comentario presupone que solo Foucault habla del panóptico y este es el origen de ‘mi referencia errónea’. Hecho que nos es cierto. Estás equivocado. Bentham habló de ello, y en referencia a tu alusión sobre el contexto que vivió, casi 200 años antes. Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la mejor experiencia delusuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies