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La Salud Pública, espacio de ampliación del mercado capitalista (y II)

SEGUNDA PARTE: La vida humana, nuevo mercado capitalista.

“No hay personas o grupos vulnerables”, “las personas y los grupos sociales están en situación de vulnerabilidad porque alguien los ha vuelto vulnerables, porque alguien tiene el poder de volverlos vulnerables”

Susana Wappenstein

Fuente: chilecuida

En la vida social moderna y contemporánea, la Salud Pública es utilizada para ocultar los intereses del sistema de poder, no solo local, nacional, sino el transnacional. La normalización de la vida social tiene como finalidad cumplir con el control, la vigilancia de la vida humana como hecho social y de la propia vida como biología, para bien del sistema capitalista y del Estado en particular.

Varias son las responsabilidades de la Salud Pública, a las que debe hacer frente en el momento actual, y que son compartidas con otras instancias gubernamentales y sociales, entre ellas destaco:

– Responsabilidad de cuidar la salud de las personas trabajadores activos. Poniendo énfasis no solo en los servicios de atención médica, sino de todos aquellos servicios y seguridades que deben estar en los territorios por donde pueda encontrarse un trabajador.

– Velar y prodigar todos los servicios necesarios para mantener una fuerza de trabajo potencial lista para las diferentes necesidades del mercado laboral, y que sirvan como péndulo para el abaratamiento de los salarios reales.

– Facilitar los conocimientos y explicaciones necesarios para ampliar los mercados del consumo; entre las que están: vivienda, alimentación, vestuario, educación, recreación, y prevención de enfermedades y de la muerte prevenible.

– En el nivel del cuidado de la salud y prevención de enfermedades, se abren mercados con increíble flujo de capitales, que tienen el aval de las instituciones internacionales de salud, con las recomendaciones para su uso, entre ellas están: el mercado farmacéutico; el de sustancias antisépticas con jabones, detergentes, ambientales; la tecnología médica utilizada en la valoración biológica; la tecnología curativa, solo para nombrar unas pocas.

Pero las acciones que desarrolla la Salud Pública, a pesar de los beneficios económicos que tienen las empresas privadas, no es el problema mayor, sino que la Salud Pública con sus explicaciones y normas de convivencia humana sirven para controlar, ver, dominar, instrumentalizar a las personas, porque tiene la capacidad de ingresar al interior de los hogares y de las personas, obtienen información que demuestra sus convicciones y creencias, y en caso de no ser coherentes con sus recetas, entonces proceden con la implementación de todo el proceso educativo con las normas establecidas por los organismos nacionales e internacionales, fuera de todo contexto cultural. Esos conocimientos dados por los ‘expertos en salud humana’ ‘animal’ o ‘vegetal’ tienen la obligación de imponer esa verdad, la verdad de la ciencia, la verdad de los otros, como verdad para todos y así moldear las conciencias, con subjetividades para ser receptores de esa verdad, que están llenos de los intereses del Estado o de los otros poderes coexistentes en la nación o de naturaleza trasnacional; estas verdades son repetidas hasta que las personas crean que existe, que es cierto, que no hay duda, hasta que no haya interpretaciones diferentes de los hechos explicados. Buscan y consiguen sofocar, y obscurecer las otras verdades, los otros conocimientos, al conquistar la conciencia, le sujetan, le atan, le enredan, se penetraron en su ser, y él no es quien dice ser, es otro, es el otro con sus discursos. Así consiguen la domesticación, y contribuyen hacia el mismo propósito, el de unir esfuerzos para menguar la capacidad reflexiva de las personas, y perder el espacio de pensar sobre las explicaciones, aceptando con tanta prontitud las acciones que le proponen o que le dan a escoger, creyéndose seres dotados de libertad, y ejerciendo la libertad.

En la búsqueda de nuevos mercados, con base en las expectativas sociales y de las personas en su conjunto, se abre la administración de la vida y del territorio.

Con la modernidad, como parte del cambio de las relaciones de poder, y de las necesidades propias del sistema capitalista, el desarrollo y crecimiento urbano, los nuevos modos y estilos de vida, las formas multitudinarias de convivencia humana en espacios reducidos, requieren nuevas formas de organización de la ciudad y de comportamientos humanos acordes a esas nuevas necesidades del vivir, con nuevas relaciones sociales. Pero aún hay más, el éxito social el de incrementar la esperanza de vida al nacer (EVN) a cifras record en el mundo, según la publicación de la OMS (2018), Japón ocupa el primer lugar con 85,6 años de edad y el último lugar ocupa Lesoto con 52,9 años de edad, a pesar de ello, lo que debió ser en los pueblos primitivos y antiguos de alrededor de 20 a 30 años, demuestra el incremento sustantivo de la EVN. Este fenómeno poblacional, es un detonante social de importancia que conlleva cambios en la dinámica social, de pirámides poblacionales de base ancha, a cúspides cada vez más amplias con bases más estrechas, pero esto implica necesidades diferentes a ser satisfechas, la presencia de enfermedades crónico-degenerativas, la necesidad de cuidados especiales a las personas con edad superiores a los 60 años, entre los que no se puede descartar el de cuidados paliativos y cuidados continuos de manera personalizada; a ello súmese que la forma de producción se modifica debido a lo exigido por la competitividad con el apoyo tecnológico, que requiere de personas con capacitaciones diferentes a las del ayer. El flexitrabajo, se presenta en este escenario como una forma alterna a la organización rígida del trabajo en la forma mercantil, por otra flexible pero de mayor demanda de esfuerzo y entrega por parte del trabajador, ésta forma de trabajo con horario flexible, es un espacio de mayor explotación, de mayor sujeción para la persona. Los objetivos del trabajo no dejan de estar allí como la sombra que acompaña al cuerpo.

La planificación del uso del territorio para los asentamientos poblacionales, se presentan como necesidad urgente de los organismos de gobernanza local, los mismos tienen a su vez varias especificaciones que deben considerar, como la vías de comunicación, la dotación de servicios básicos de saneamiento ambiental, de eliminación de desechos y basuras, dotación de agua segura para el consumo humano, centros educativos, centros de esparcimientos como parques, canchas multiusos para desarrollar el deporte, que son necesidades a cumplir dentro del radio de la ciudad; pero también debe colocar las normas a la ciudadanía que va a utilizar ese espacio territorial y sus servicios; además debe especificarse el costo monetario que deberá cancelar los dueños de los territorios que se beneficien con la plusvalía o con las mejoras de manera directa. Todos ellos están horizontalisados por las recomendaciones o normas de la salud pública, que varios de ellos han sido incorporados en las normas ISO, como elementos validos de calidad de los productos o servicios.

Una preocupación que desde el siglo anterior se encuentra en la mesa de las conversaciones, de las discusiones y de los planteamientos desde diversas instituciones internacionales y nacionales, es la relativa al crecimiento poblacional, con migraciones internas y externas que desbordan las capacidades de los gobiernos nacionales y locales, y con poblaciones flotantes a las que se debe brindar la protección y los servicios correspondientes exigidos por los acuerdos humanitarios internacionales de libre tránsito de las personas. Un tema a tratar es la regulación de cómo va a resolverse la relación entre territorio y las personas que lo habitan de manera definitiva, transitoria, o de paso, a las cuales no solo se debe satisfacer las necesidades propias de ese estar en el territorio, sino que además debe generar procesos que permitan conducir hacia el modelamiento de las acciones individuales coherentes con los objetivos planificados del uso del territorio, sin coerción, sin obstáculos al libre deseo de las personas, asegurando lógicas de consumo para las diferentes exigencias personales. (Guzmán M, G. 2018)

Un espacio, ligado profundamente a la salud mental, aparentemente está resuelto para bien del sistema capitalista, y es el conseguido con las Normas ISO. El trabajo titánico por parte de los intelectuales es evidente es esta estrategia, que intenta ingresar en la intimidad del trabajador y presentarse como algo natural en la vida humana, con un formato visible, aplicado a la calidad de los productos, a través de las NORMAS ISO, con el objetivo de garantizar al comprador una certificación de que ese producto al cumplir esta norma, es de buena calidad. Se muestra como un sistema experto que goza de fiabilidad ciega. Pero ese no es el verdadero plus de las normas ISO, sino el de alcanzar a conciliar la satisfacción del trabajador con el trabajo, buscado por décadas a costos altos y sin buenos resultados. Las normas ISO, establecen que es el trabajador es quien especifica: que es y cómo debe hacer el proceso bajo su responsabilidad, y no el intelectual o técnico, se invierte la pirámide de decisión, de una de arriba hacia abajo, por otra que va desde el trabajador, quien es el principal elemento que indica como debe ser el proceso de producción del cual él es el responsable, y que se siente obligado a cumplir porque él es quien dijo cómo debe hacerse. De esta manera consigue que el trabajo no le sea ajeno a él, sino que al ser su propia creatividad y no una imposición, es su representación, es el mismo, está marcado con su identidad. Así la enajenación del trabajo analizada por Marx, deja de ser tal, en la medida que el trabajador se involucra en la diagramación del propio proceso, que ahora es su proceso, es su creación, su invención, el proceso de trabajo no le es ajeno a él, sino es el mismo proceso ideado por el trabajador, dejando oculto que los beneficios generados por ese trabajo nunca serán suyos, sino de otros, de los inversionistas.

Estos y otros eventos, ingresaron en la esfera de interés del Estado, como una propuesta civilizatoria, la planificación de la vida misma de las personas, para obtener el control y la vigilancia de los procesos íntimos de la vida tanto personal como comunitaria, muy ligados con el accionar de la salud pública, en estos nuevos accionares no prima el bien común, sino otros intereses, que benefician por un lado al sistema capitalista para su existencia, y por otro facilitan la extensión de su ideología y formato civilizatorio a toda la sociedad, pensado como sistema mundo, a través del control del cuerpo de las personas y de las regulaciones sociales.

La Salud Pública se muestra de cuerpo entero como un bien público, que organiza, ejecuta y evalúa los programas, proyectos o políticas, que ha propuesto a las comunidades, o al país en su conjunto, bajo el denominador de prevenir la enfermedad y la muerte. Pero desde esa perspectiva, las acciones de la salud pública, podrán ser equivocadas, o ser contraproducentes para unas colectividades, por eso deben ser reflexionadas, modificadas o retiradas si es del caso; sin embargo, por detrás está la maquinaria capitalista trabajando sin cesar, hasta conseguir que las personas se convenzan de que esos programas, políticas, etc., son las más adecuadas; deben generar creencia y fe en sus recomendaciones, para que las personas y sociedad no opongan resistencia alguna, no haya reflexión y dejen pasar aquello que es de beneficio estricto a la producción capitalista. Por lo anotado, no se trata de las acciones en sí mismas que utiliza la Salud Pública para actuar a favor de la vida de las poblaciones, las que tendrían el sello de ser unas biopolíticas y/o biopoder, sino el sentido y uso que tienen esas mismas acciones cuya finalidad es apoyar y expandir la presencia del poder de dominación e incrementar la acumulación del capital, actuando siempre con los mecanismos de control y vigilancia. Son estos sentidos, usos e intereses que están escondidos detrás de las acciones que plantea la Salud Pública lo que se debe visualizar para reflexionar, comunicar y resistir.

En esta línea, los procesos implementados por la Salud Pública sirven para administrar la mente, con ello alcanzan a representar en la consciencia lo que otros quieren que veamos como natural, como válido, como la solución, y la escogencia de una alternativa de consumo, aparezca como decisión personal libre y voluntaria y no una imposición. Estamos invadidos por las imágenes, por las ideas, por los sonidos, por las luces, por lo colores, etc., que han sido diagramados para responder a los gustos y deseos modelados e impregnados en nuestro cerebro-mente, desde muy temprana edad. Nos han organizado y continúan incesantemente organizando nuestra vida. Estamos cada vez ante una matrix, más desarrollada y compleja, que nos programa, vigila y controla nuestros gustos, nuestras emociones, nuestros sueños y esperanzas.

¡Y nos creemos dueños de nuestra vida, cuando en realidad desde muchos años atrás, representamos una pálida imagen de nuestra individualidad y humanidad!; la sociedad industrial-mercantilizada en la que vivimos, es una sociedad de control, de vigilancia, de disciplinamiento, y regulación, al servicio de la acumulación del capital, para la apertura de nuevos espacios para la expansión de la propiedad privada y de la expoliación humana, para mejorar las formas de consumo, transformando a los humanos en zombis, o en unas marionetas que se mueven al gusto del marionetista, así se construye un mundo de fantasía, creyendo que es la realidad; o, para beneficio del Estado, en su propósito de control de las poblaciones, o para evitar su responsabilidad hasta económica. En fin, nos dominan, y el margen de la libertad en el que nos desenvolvemos, es de una libertad amputada, demarcada para decidir lo que ellos quieren que se decida, que se piense y se diga lo que ellos quieren que se piense y se diga, que se defienda lo que ellos quieren que se defienda, surgiendo “cuerpos controlados políticamente, sumisos moralmente y manipulados genéticamente en las llamadas sociedades virtuales o de comunicación” (Kottow, M. 2010), en las que se constata la aparición de técnicas de poder centradas esencialmente en el cuerpo, en el cuerpo individual, asegurando la distribución espacial y la organización a su alrededor de todo un campo de visibilidad, con técnicas por la que esos cuerpos quedan bajo supervisión y a través del ejercicio y adiestramiento  se intenta incrementar su fuerza útil, es decir la aplicación de las tecnologías que se puede llamar tecnología disciplinaria del trabajo. A estas formas se adiciona otra tecnología del poder, que utiliza las del disciplinamiento de los cuerpos, pero que ahora se dirige hacia el hombre/especie, como una totalidad, como hombre vivo, afectada por procesos de conjunto que son propios de la vida como el nacimiento, la muerte, la producción, la enfermedad, etcétera.  (Foucault, M. 2014: 217-221)

La libertad esgrimida por el sistema económico capitalista, como forma civilizatoria, va más allá del trabajador, o de las relaciones contractuales inequitativas, e involucra a toda la sociedad de manera planetaria. Todo el mundo vende, todo el mundo compra, se mercantiliza la intimidad de la vida social, el sumun de lo humano, y se transforma en inhumano el formato de existencia en el mundo industrial –mercantilizado-, destruyendo todo indicio de solidaridad. Al final, se ha llegado, no sé, si corresponda al propósito último del mundo del capital, el de transformar la vida misma de las personas en una mercancía, en un mercado libre y abierto, que toma forma en todo lugar, en todo momento, convirtiendo nuestra existencia en una lucha por el dinero como símbolo de poder, de éxito, de respeto, en el que nuestro cuerpo, llámese genética, riñones, cornea, medula ósea, hígado, etc., se pueda comprar en el mercado como cualquier mercancía. Al momento, en nuestros días, a la vista de todos, a sabiendas de todos, solo se requiere de los contactos claves para conseguir los órganos que se necesite. Ya no es sólo una política de Estado, la razón del interés de la vida misma de las personas, es el interés del mercado, para alcanzar mayores réditos económicos. La industria de la Medicina, dorada con los avances científico-técnicos, es utilizada y facilita los procesos de corrupción y propicia los abusos en contra de la humanidad, facilitando el ejercicio del biopoder y la biopolítica es sus formas más avanzadas y ampliadas al de los estados de excepción, cobijándose bajo el paraguas del bien a la humanidad.

Es el momento de decir ¿QUO VADIS Salud Pública? Por eso invito a pensar en una Salud Pública para los humanos al servicio de la humidad y no del capital.

Cada vez se visualiza en unos países más que en otros la presencia de la ‘cuarta revolución industrial, producto de una combinación de tres procesos fundamentales: el nuevo comportamiento del consumidor, la irrupción de la nueva tecnología con la movilidad y la hiperconectividad, la explotación de los datos, la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas infraestructuras como el blockchain o la computación en la nube; y tercero, la emergencia de nuevos modelos de negocio, que surgen del mundo digital sin onerosos legados tecnológicos, laborales o regulatorios’ (Gonzales, J. 2017). Bajo este paraguas, muchas de las ocupaciones, productos y servicios de hoy, podrían ser obsoletos, o no rentables, no habrá trabajo para esa producción o servicio, sin embargo la historia demuestra, que con cada avance tecnológico, se abren nuevas ocupaciones, nuevos servicios, se requieren nuevos trabajadores, y por lo tanto habrá nuevas necesidades.

Por otro lado, los procesos globalizadores con sus formas e intereses aplicados en cada país, la revolución tecnológica, los procesos migratorios, las condiciones naturales, son procesos importantes que influyen sobre la vida de las sociedades, y de manera particular caracterizan el trabajo-empleo de las poblaciones, la inclusión en el proceso productivo y modulan la vida social de los territorios, obligan a pensar a la ocupación de las personas como procesos dinámicos, cambiantes, de múltiples dimensiones, y la necesidad de formas creativas para encarar los procesos de regulación y convivencia armónica, respetuosa, entre todos-as, con el territorio y la naturaleza.

Las ciudades crecen de manera incontrolable, las aglomeraciones son de tanta magnitud, que los servicios básicos –como servicios higiénicos, dotación de agua para consumo humano, o de sitios dedicados para el descanso de las transeúntes- son una necesidad apremiante en las grandes ciudades, los medios de transporte y determinados espacios están atestados de personas, y como consecuencia de estos modos de vida diferente, la presencia de miles de millones de microorganismos se pasean de una persona a otra, con diferente grado de virulencia y patogenicidad, por ello es necesario tener claro y dar la importancia necesaria a la idea de la ‘carga bacteriana’ en los diferentes espacios, y el objetivo de como disminuir, para que esa carga bacteriana que ingrese a las personas sea menor y no produzca la enfermedad. Pero al otro lado, se encuentra la dinámica del crecimiento urbanístico, con un denominador que se observa en su magnitud en las grandes ciudades, correspondiente a la forma aséptica y antiséptica, producto de la propia estructura de la ciudad y de las formas y estilos de vida citadinos; en otras palabras, la biodiversidad microbiana se pierde, y ello trae consecuencias para la salud de millones de personas, entre ellas el cáncer, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo II, las alérgicas, la obesidad, para citar unas pocas que están relacionadas con la ausencia de una microbiota fundamental en las personas, súmese a lo anterior que esta forma de vivir  contribuye sustantivamente al incremento de la resistencia bacteriana a los antibióticos. Son problemas de salud que tiene relación directa con las decisiones sociales y que involucra a la Salud Pública. A esta situación el mercado capitalista consigue lo suyo, nos dice por un lado que las bacterias son malas para la vida y por otro nos venden los probióticos como solución a los nuevos problemas de salud.

Estamos frente a nuevas exigencias y necesidades, o quizá sean nuevas oportunidades de ocupaciones y servicios ligados al quehacer de la salud pública, que deberían seguir por los derroteros del bien general de la humanidad, y no dorarse para cumplir con los objetivos del sistema capitalista. La Salud Pública debe sentarse a pensar no sólo en lo que no se ha hecho, sino en lo que deberá hacer y comenzar a hacer con la mirada hacia el futuro. Caminar no tan a la saga del tiempo, con una salud pública comprometida y que contribuya efectivamente a los propósitos de una humanidad ligada a la vida en sus diversas manifestaciones, para de esta manera aportar hacia un futuro que orgullosos leguemos a las próximas generaciones.

 

 

Referencias bibliográficas

Foucault, M. 2014: Defender la Sociedad. Curso en el Collége de France (1975-1976). Fondo de Cultura Económica. Buenos Aíres.

Gonzales, J. (2017). Cuarta revolución industrial, empleo y estado de bienestar. Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Consultado el: 8/10/2018. Disponible en: http://www.racmyp.es/R/racmyp/docs/anales/A95/A95-7.pdf

Guzmán M. G, (2018), Biopolítica: ¿Qué es y cómo lo explico Michael Foucault. https://psicologiaymente.com/cultura/biopolitica)

Kottow, M. (2010). Salud Pública y Biopolítica. Nuevos Folios de Biopolítica No 2, Universidad de Chile. Escuela de Salud Pública “Salvador Allende”.

OMS. (2018). Países por esperanza de vida al nacer. Publicado en Wikipedia. Consultado el 17/01/2019. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_esperanza_de_vida

Nicolas Campoverde

Nacido en Biblián-Ecuador. Médico general, con especialidad en Administración e investigación en salud; Mgs. en Sociología y Desarrollo; estudios para PhD. En Pensamineto Complejo. Jubilado como Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca. Excoordinador de los Registros de Tumores de Cuenca y Machala. Autor de varias publicaciones relacionadas con la epidemiología, el cáncer y la sociología médica. Interesado en el proceso vital y una interpretación aplicando la física cuántica, la epigenética y el biogenoma, así como el esclarecimiento de la Salud Pública como instrumento del biopoder y la biopolítica.

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