Artículos/Noticias, Economía, Filosofía, Política

El capitalismo compite contra sí mismo por Alejandra Conti

Así como la Guerra Fría marcó la segunda mitad del siglo 20, en el siglo 21 la lucha a atender no será entre el comunismo y el capitalismo, sino entre las diferentes formas del capitalismo entre sí. En esta lucha por mercados y voluntades los contendientes serán:

El capitalismo europeo , que en este momento intenta sobrevivir a una crisis que cuestiona los fundamentos de la Unión Europea. El debate pasa por determinar cuánto poder deben ceder cada uno de los miembros de UE a esta organización para lograr el equilibrio económico. Los ciudadanos reclaman una respuesta a la pregunta de quién se beneficia más con este gobierno colectivo, ¿los gobiernos, los individuos, las empresas, un país más que otro?
 
La crisis trajo nuevamente a colación un tema considerado durante años políticamente incorrecto: el de la Europa de las dos velocidades. Los ricos y los pobres, para decirlo más directamente, y la imposibilidad de que los segundos asuman los mismos compromisos que los primeros.
 
En Europa hay varias ideas de capitalismo. El llamado “social” de los nórdicos, el francés, el alemán. También el de los conservadores de David Cameron, que esta semana anunciaron la posible privatización de algunos servicios policiales. Si prospera el proyecto, empresas parapoliciales asumirán funciones propias de ese servicio público, como investigar crímenes y detener sospechosos, entre otras funciones que también incluyen servicios de inteligencia.
 
Esta idea tan orwelliana ya tiene un antecedente en Lincolnshire, donde la mitad de los civiles pertenecientes a la policía pasaron a una firma privada, llamada G4S, que (por primera vez en la historia del país) va a construir y gestionar una comisaría.

El capitalismo estadounidense , que va perdiendo su condición de imperio en manos de nuevos jugadores.
En una nota para Foreign Policy, David Rothkopf sostuvo que hoy, al fragor de la precampaña presidencial, el país está dividido en dos: de un lado, los que promueven una libertad de mercado casi absoluta y un Estado semiausente; del otro, quienes anhelan y quizá nunca vean un Estado que se ocupe del 99 por ciento y no sólo del 1 por ciento.
 
Para Rothkopf, es esencial tener en cuenta que en Estados Unidos el capitalismo se materializa en grandes corporaciones que financian fuertes lobbies para influir en la legislación federal y estatal.
 
En su opinión, el balance entre los poderes públicos y privados tiene una vigencia como nunca antes. La diferencia para los individuos es la misma que existe entre ser ciudadanos y ser empleados. Su discurso no es rupturista, sino que reclama a sus conciudadanos atención para no convertirse sólo en empleados.
 
Las primarias republicanas son un reflejo. Los candidatos se refieren con desprecio albig government , un gobierno (en realidad, el Estado) que ofrece cobertura de salud para casi todos. Consideran que es una carga para el contribuyente. George W. Bush en su momento dijo que el Estado no puede imponer un sistema de salud universal porque priva al ciudadano de la libertad de elección… Pero si tomamos en cuenta lo que dijo alguien más rico, el potentado Warren Buffett (quien aseguró pagar menos impuestos que su secretaria), queda claro que no son los pobres millonarios los que cargan con el mayor peso del sistema y que el Estado no es tan grande, después de todo.

El capitalismo chino , con libertad comercial pero no política. China avanza y devora mercados, conquista territorios ajenos, llena espacios vacíos (como en África), compra bonos de la deuda de los más poderosos y contribuye a la riqueza de sectores que pueden venderle materias primas como la soja, que tanto necesita.
Hacia afuera, su metodología puede ser buena o mala, pero no acompaña la dominación con un discurso pretendidamente moralista. El dinero puede más que mil palabras.
 
Puertas adentro, el régimen no cede. China es un sistema comunista autoritario y con altos niveles de corrupción, aunque la realidad le impone cambios para bien del comercio. El dilema es si crecimiento y estabilidad son compatibles a largo plazo con restricciones civiles y políticas.

El capitalismo de los demás países emergentes . Con un perfil diferente en cuanto a sus ambiciones globales, latinoamericanos, árabes, africanos, asiáticos y demás no aspiran a dominar el mundo, porque no pueden, sino a crecer. El desafío es la eterna búsqueda de prosperidad con equidad económica y social. O por lo menos es así para sus pueblos.
 
Si nos atenemos a una cuestión de dimensiones podemos prever la preponderancia de uno de estos, el chino. Pero la experiencia reciente indica que es más prudente esperar y ver. Así como sendas burbujas reventaron en Estados Unidos y Europa, algo puede pasar en China, o en cualquier parte, que cambie condiciones, causas y consecuencias.
Por Alejandra Conti
Ssociólogos

Artículos, opiniones, textos, libros, entrevista, videos... sobre diferentes temas de interés.

Comentarios de Facebook

Comentarios 1

  1. Francis

    Muy interesante esta aproximación de lo que está sucediendo ya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la mejor experiencia delusuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies