
La actual situación de altas temperaturas que están superando las mediciones de años anteriores
requiere plantearse posibles maneras de gestionar esta realidad. Si bien es evidente que en nuestras
ciudades las construcciones no favorecen un bienestar, medidas aplicadas como son la
climatización con frecuencia favorecen el efecto de la denominada “Isla de calor” 1 . Pasear por
numerosas ciudades supone “disfrutar” de ráfagas de aire tórrido procedente de
unidades externas de climatización colocadas prácticamente a píe de calle. Y sí la
normativa exige que éstas se coloquen en las cubiertas/azoteas de los edificios, pero
esta norma se transgrede frecuentemente. Si a esto sumamos los materiales de
construcción de edificios y la ausencia de una planificación que se pudiera adaptar a
este cambio climático, podemos decir “Bienvenidas al averno”.
Bromas aparte, este tema es sin duda alguna de prioridad respecto a salud. El
creciente número de personas fallecidas por golpe de calor o por patologías previas
que se agravan por esta situación exige un enfoque global 2 . Detectar lugares frescos
en los barrios e imaginar soluciones para afrontar el calor en el espacio urbano es
fundamental y de ahí surgen los llamados “Oasis climáticos”. No se trata de ir a un
centro comercial, que puede ser una solución alternativa, se trata de (re)diseñar lo que
tenemos todos y todas. Las necesidades del cuerpo tienen que ser satisfechas cuando
hablamos de bienestar en el espacio urbano. Fuentes “ornamentales” tal vez es un
concepto que debería revisarse, es más la propia ciudadanía ya está haciendo uso de
ellas para bajar la temperatura de su propio cuerpo o el de sus mascotas.

Un refugio climático se caracteriza por presencia de vegetación, un suelo que sea
permeable que pueda filtrar el agua, zonas con agua, con sombra y tener muy
presente no usar mobiliario de piedra o metal pues éstos se calientan y pierden toda
su utilidad. Respecto a vegetación es muy recomendable tener en cuenta las plantas
autóctonas y que retengan agua. La idea es observar el equilibrio de la naturaleza y
replicarlo adaptándolo a nuestro entorno.
Responsabilidad. Una vez que asumamos que nosotros somos la causa de esta
situación actual, también nosotras podemos ser las que revirtamos esta situación.
Tenemos la posibilidad ya que la especie humana es muy creativa.
Así que, querida clase política sean ustedes resolutivos y favorezcan las sinergias de
todas aquellas personas que les pueden asesorar para hacer los cambios necesarios y
precisos con la finalidad de revertir este problema social. El aumento de temperatura
tiene efectos directos en la salud; aumentan las enfermedades y la mortalidad, aumenta la agresividad, aumentan las migraciones climáticas, vuelvan enfermedades
olvidadas. Si bien es de reconocer la divulgación respecto a consejos a la ciudadanía
como son; hidratarse, reducir la actividad deportiva, refugiarse del calor, alimentación
adecuada e inadecuada, nuestras ciudades siguen siendo el territorio ideal para
fomentar islas de calor. Málaga encabeza el ranking, Barcelona en segundo lugar,
Palma de Mallorca es la tercera, Madrid, Valencia, Sevilla y cada vez son más los
territorios en los que las altas temperaturas castigan a la población.
Nos podemos preguntar ¿qué factores favorecen el efecto de “Isla de calor”?
Por citar algunos; estar cerca del mar, menos árboles, menos biodiversidad, suelos
impermeables y “El diseño de la ciudad”. Planteada la situación preocupante sería del
todo aconsejable llevar a cabo sin dilación todas las medidas a nuestro alcance y,
(re)plantearse eliminar todo lo que de manera evidente favorece un empeoramiento de
la situación.
Iniciativas como las propuestas en la serie documental “Hope” 3 del biólogo Javier Peña
que a través de su experiencia como divulgador científico y gracias a la colaboración de personalidades como Jane Goodall, Bertrand Picard y muchas otras personas expertas, se ofrecen soluciones para revertir esta crisis ecológica global. El proyecto incluye toda una serie de iniciativas que ya se están llevando acabo a nivel mundial, se puede consultar un mapa interactivo para saber qué,
cómo y dónde se están llevando a cabo transformaciones 4 . Existe ya un proyecto que se está implementando en el municipio de Viladecans. Se han puesto manos a la obra y se han propuesto renaturalizar el territorio sacando asfalto, plantado árboles, creando infraestructuras que den sombra y muchas más iniciativas. Jordi Mazón 5 teniente alcalde explica cómo han bajado entre tres y cuatro
grados la temperatura del municipio y esto evidencia la eficacia y la posibilidad de que
estas medidas sean replicables en otras ciudades. La Unión Europea ha premiado a
Viladecans como “Ciudad Verde, Ciudad de Futuro”.
Así pues, les invito una vez más a reflexionar sobre este problema global y a conocer
esta iniciativa global “Hope” de soluciones creativas, para que ustedes decidan
sumarse a (Re)diseñar nuestros territorios y crear sociedades más amable en todos y
cada uno de sus aspectos.
Bibliografía
1 https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_calor
2 https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2026-07-01/la-ola-de-calor-dispara-a-900-las-muertes-
ligadas-a-las-altas-temperaturas-en-espana-en-junio.html
3 https://www.ecosia.org/search?q=Serie+documental+Hope&addon=opensearch
4 https://lab.rtve.es/hope/
5 https://www.instagram.com/reel/DP3zD4LCnXh/?hl=es
Guadalupe Lucas Martín