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Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

¿De “qué” sirve pagar impuestos?

septiembre 16, 2026

El otro día paseando por la montaña con los perretes una nueva amiga procedente de
un país ex comunista, me dijo a modo de pregunta:

¡¿En España se pagan muchos impuestos?!

Ante su sugerente reflexión, que provocó en mí asimismo una reflexión, llevamos a
cabo una conversación que me pareció muy interesante y que aprovecho para
compartir con ustedes retazos de la misma.

El hilo de la conversación se inició con «algo» que con frecuencia obviamos. Si es bien
cierto que  las demoras en atención sanitaria en un problema socio/político que precisa
solución. También es del todo real que la enseñanza pública precisa «más recursos» y
no sólo vocación. Que los servicios sociales y las ayudas con demasiada frecuencia
no satisfacen las necesidades humanas para las que fueron creadas. Que hasta en la
cultura y el ocio público las trabajadoras están más que hartas que se desoigan sus
reivindicaciones, «Todo» lo mencionado es completamente cierto.
Aunque, retomando la conversación iniciada en plena naturaleza, también es bien
cierto que si tienes un grave accidente los recursos sanitarios, dígase «sus
profesionales» te van a intentar salvar la vida, que si tienes peques éstos tienen
asegurado la enseñanza pública y de calidad hasta los 16 años. Que si quieres cursar
estudios universitarios podrás hacerlo y según las circunstancias tendrás ayudas
económicas. Y el hecho de que parques, playas, mobiliario, limpieza y un gran
etcétera surge de nuestros impuestos. La alegría en el rostro de mi nueva amiga era
latente, ¡Yo no sabía todo esto, nadie me lo había explicado así! dijo ella muy
contenta. Y seguimos con los equipamientos públicos; como bibliotecas, centros
cívicos, ateneos, casales de barrio para personas mayores y para jóvenes, parques
infantiles con sus accesorios, playas y playas para perros y un sinfín más de «cosas
comunes» que según qué discursos erosionan para una vez erosionado el sistema
público, te proponen «otro» que acaba siendo de muy peor calidad y que has pagado a
precios desmesurados.

Y como la vida da muchas vueltas tampoco estás exento de qué por diversas
circunstancias vitales tu economía se vea seriamente resentida. Si alguna vez precisas
ayudas, éstas pueden llegar a ti tras una serie de requerimientos. La vulnerabilidad y
sus diversos grados pueden en cierta medida ser aliviadas a través de diversos
mecanismos de ayudas. Un punto de asesoramiento energético puede no solo ayudar
a tramitar bono social de agua o de electricidad, también puede asesorar sobre puntos
cómo son la potencia contratada, que con demasiada frecuencia es más alta que la
que en verdad precisa un hogar. Los impuestos distribuidos de manera eficiente y
eficaz son una herramienta de bienestar para la población que los aporta según sus
capacidades, en teoría de manera solidaria.

Ahora bien, otro punto es ¿cómo se distribuye nuestro dinero común?

Recuerdo en una reunión con el regidor de mi distrito que ante la propuesta de
contratar mediadoras para evitar conflictos sociales latentes y evitar su más que
posible escalada, éste dijo “No hay recursos”. Por evitar el uso de según qué lenguaje
diré que esta respuesta es tan sólo un pequeño ejemplo de “prioridades”. Todos los
territorios pueden ilustrarnos de cómo se lapida el dinero público en según qué
dispendios del todo censurables. Este tema de “usos de los recursos” da para muchas
y profundas reflexiones.

Así  pues, tal vez no se trate sólo de criticar lo que no funciona, sino de ser críticas y
exigir a aquellos que manejan nuestro dinero un grado de transparencia y
responsabilidad, no sea que unos cuantos millones de euros públicos se pudiesen
destinar a adquirir un inmueble en algún exquisito barrio de una capital cualquiera.

Que tengan ustedes un lindo día.

Guadalupe Lucas Martín