Saltar al contenido
Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

Crispación social

octubre 20, 2026

Cuando hablamos de crispación estamos utilizando un calificativo que describe que
“algo” ha llegado a un estado realmente crítico.

Con demasiada frecuencia se desoye o incluso se ningunea las advertencias que
provienen de justas reivindicaciones de numerosos colectivos. Podríamos pensar que
aquellos a los que les hemos cedido nuestra potestad/libertad para que nos gestionen
lo común, para cubrir las necesidades y, para asegurar un reparto equilibrado de unos
recursos finitos se tendrían que esforzar en su labor. Un esfuerzo que en demasiadas
ocasiones parece responder más a determinados sectores privilegiados y que termina
por ignorar a otros muchos que suelen ser el gran motor social que pone en marcha el
país.

Poco a poco he podido observar y constatar que existe un clamor popular en
demasiados colectivos; nuestros centros cívicos, nuestras bibliotecas, nuestros
servicios sociales, nuestra sanidad, nuestra educación, nuestro derecho a un acceso a
una vivienda digna y, seguramente me olvido de muchas otras necesidades. Lo que se
podría haber atendido/gestionado de una manera amable/eficaz se ha permitido que
un malestar, debido a diversas condiciones adversas como pueden ser; conciliación,
remuneración económica, falta de recursos, desigualdades, listas de espera excesivas
y un largo etcétera, han terminado por acabar siendo por completo insatisfechas. Y lo
que pudiera ser más preocupante es que, estando en muchos territorios instalado un
equipo de gobierno de ideología progresista/social, se permita que se esté fraguando
un conflicto social cuya escalada no cesa de crecer.

El hecho, a mi particular modo de ver, de ceder espacio público para desfile de marcas
de moda elitistas, de permitir un rallye urbano en la zona de mayor índice de
contaminación, de promover continuamente actividades elitistas e incluso poner en
peligro reservas naturales por ampliar terminales aeroportuarias, no deja de
sorprender a toda aquella persona que defienda el bien común y las ideas
progresistas. Estos comportamientos producen un verdadero cortocircuito a nivel
mental, una completa decepción a nivel emocional y una profunda irritación a nivel
corporal.

Los mensajes que los diferentes colectivos en conflicto emiten, denuncian unas
deplorables condiciones laborales que están afectando a toda la sociedad. Desde la
enseñanza pública el personal explica una falta de recursos para poder gestionar su
función y esta problemática se repite en todos los sectores sociales. Si a esta falta de recursos (des)oída se le suma el impacto que provoca a nivel personal un ambiente
laboral tóxico fruto de; sueltos inapropiados, horarios inconciliables con vida personal,
agravios respecto a dividir a las personas en funcionarios públicos y otras en
asalariadas de empresas que gestionan lo público, tenemos todos los ingredientes
para incluso llegar a colapsar el sistema. Colapso inminente debido al profundo
malestar que siente la ciudadanía por verse perjudicada cuando precisa ser atendida y
esta atención no es la adecuada ya sea en sanidad, educación, servicios sociales,
dependencia, acceso a la vivienda o ayudas de cualquier tipo sin obviar el derecho al
ocio y a la cultura.

Esta situación se podría definir de una manera superficial como una problemática
coyuntural y esta aproximación sería poco realista. Esta problemática tiene sus raíces
en un continuo proceso de erosión de lo público, de priorizar a determinados sectores
para satisfacer sus ansias de enriquecimiento y a ningunear/menospreciar a muchos
otros colectivos. Así pues podemos definir esta situación como un problema estructural
que se agrava año tras año.

El hecho innegable de una tremenda desafección política es fruto de un trato y una
gestión completamente alejada de la ciudadanía. Asistir a un pleno municipal de
distrito es un excelente micro barómetro de cómo, en muchas situaciones, se puede
apreciar el “tono” con el que se dirige un regidor a los diversos colectivos. Es un claro
ejemplo de obviar que su remuneración económica y su estatus proviene justamente
de aquellas personas a las que ningunea y desoye sin ningún tipo de pudor.

Tengo que reconocer que los conceptos me suelen atraer/fascinar y si éstos tienen
cierta enjundia, mucho más. Una muy estimada persona me ha prestado un concepto
acuñado por ella misma y éste es “Apolictivista”. Tras explicarme su decisión de auto
definirse como activista y su alejamiento de la clase política, debido éste a su profundo
malestar y su total desengaño hacia aquellos que nos representan, creo que su
concepto puede tener mucho recorrido.

Les cedo lo aquí expuesto para si les apetece prestar algún que otro momento de
reflexión a lo que supone el estado de crispación social.

Qué tengan ustedes un lindo día.

Guadalupe Lucas Martín