
Qué el Ser Humano creará en un momento determinado de su historia en un territorio
un sistema político basado en la segregación racial y una discriminación
institucionalizada, fue sin duda alguna un tremendo error y una gran injusticia.
El término “Apartheid” nació en Sudáfrica y se implantó en un periodo que abarcó
desde el año 1948 hasta 1994 y, que se caracterizó por “separar” a la población según
el criterio de una minoría blanca. Así pues, se desplegó una categorización humana
cuyas características principales fueron; División racial en cuatro grupos principales:
blancos, negros, mestizos e indios. Falta de derechos que se podría resumir en que
la minoría blanca no perdió ninguno y controló el poder político y económico y el resto
de los grupos perdieron hasta el derecho de voto. Espacios separados, se prohibió
compartir espacios públicos como autobuses, trenes, playas, escuelas, baños y un
largo etcétera. Prohibiciones personales, quedó totalmente prohibidos los
matrimonios y las relaciones sexuales entre individuos de diferentes razas. Y como
guinda al pastel se envió a vivir a las personas negras, que eran mayoría y encima
eran los verdaderos nativos del territorio, a lugares empobrecidos y segregados
denominados Bantustanes.
¿Podríamos decir que aprendimos la lección?, ¡Va a ser que no!

Ideamos un trato entre humanos que nos debería avergonzar como especie
“inteligente” pues, tal y como hace el patriarcado, la segregación, la discriminación, se
perpetúa llevando a cabo las transformaciones que precise para su supervivencia.
Escuchar el testimonio de una mujer activista afgana me provocó, en primer lugar una
gran irritación y, en segundo lugar intentar implicarme de alguna manera. Esta mujer
llamada Khadija Amin explicó una situación que aunque pueda parecer que no fuese
posible que ocurriese, ocurrió. Su frase:
”No imaginaba que se pueden perder los derechos tan fácil y tan rápido” 1
Podría situarnos en la narración de una distopía más, de un suceso que pudiéramos
pensar que en pleno siglo XXI no tiene cabida alguna. Tan sólo les animo a prestar
atención al testimonio de Khadija para que tengamos muy presente que los errores que cometemos como especie vislumbran que nos preguntemos, ¿si somos tan
inteligentes como creemos?
Por compartir algunas de las aberraciones que sufren niñas y mujeres afganas y algún
que otro colectivo, que curiosamente siempre sale damnificado, les resumiré algo de lo
que narró Khadija Amin en la entrevista. El día 15 de agosto de 2021 de 09:00 a 10:00
Khadija presentó las noticias como periodista, a las 12:00 fue cesada y expulsada de
su trabajo y de su vida social, perdió el contacto con sus dos hijos pues el padre ejerce
violencia vicaria y se los llevó desde Alemania a Afganistan y, le niega que pueda
verlos, ni tan siquiera hablar con ellos. Se borra el nombre de las madres de la partida
de nacimiento de sus hijos, por lo que se les arrebata la identidad y los derechos a las
mujeres dejándolas a merced de una interpretación muy peculiar de la Sharía 2 por los
Talibanes. Unos “señoros” que harían las delicias de cualquier película de los Monty
Python, aunque desgraciadamente y lejos de toda broma, estos susodichos están
llevando a cabo un Apartheid de Género. 3
Quisiera destacar lo que puede suponer “normalizar” esas pequeñas cosas que
erosionan día a día los derechos conquistados y adquiridos y el drama que supone
que millones de mujeres en Afganistán hayan perdido “todo” aquello que otorga
dignidad al Ser Humano y sean cosificadas/catalogadas como meramente recurso
reproductor/cuidador. Que incluso se legalice el matrimonio infantil, que las niñas
mayores de doce años tengan prohibida su educación, debería de movilizar “YA” a la
comunidad internacional. No obviemos en ningún momento que la educación en
Afganistán es un adoctrinamiento que asegura nuevas generaciones de talibanes. El
maltrato físico hacía las mujeres es totalmente consentido por parte del machismo
imperante y en el hipotético caso de que una mujer quisiera denunciar dicho maltrato,
tiene ésta que ir a denunciar acompañada de su maltratador, cosa que normalmente
no sucede. Por lo que el maltrato se repite. Las mujeres afganas existen y necesitan
una ayuda.
Expuesta esta lamentable situación, les invito una vez más a reflexionar, si así lo
consideran, respecto a la pregunta, ¿hasta cuándo la comunidad internacional
permitirá que se prolongue esta violencia/terror continúo contra las mujeres, este
Apartheid de Género en Afganistán? Y si desean sentir el inmenso dolor y el terror que
sufren las mujeres afganas en un lenguaje poético, les recomiendo alguna que otra
poesía de Nadia Anjuman poeta afgana que fue asesinada a golpes por su esposo y
por la familia de éste.
Qué tengan ustedes un lindo día.
Bibliografía
1 https://www.rtve.es/play/videos/mediodia-en-rne/khadija-amin-refugiada-afgana-no-
imaginaba-se-pueden-perder-derechos-tan-facil-tan-rapido/17191088/
2 https://www.youtube.com/watch?v=6rSRX2Wu4m8
3 https://www.youtube.com/watch?v=nSxmPTnOwzM
Guadalupe Lucas Martín