Saltar al contenido
Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

Las Miserias Humanas

septiembre 9, 2026

Viendo una serie de televisión cuya trama principal se podría resumir en que tras
fallecer un ejemplar padre de familiar y próspero empresario surge a la luz que éste
había sido infiel y, fruto de este proceder tenía otra hija. El estupor causado en esta
virtuosa familia me provocó la idea/reflexión respecto a aplicar el sentido del humor a
situaciones de lo más rocambolescas, fruto en muchos casos de transgredir unas
normas sociales que con frecuencia asfixian. Lo considerado normativo con
demasiada frecuencia acaba por ir en contra de lo que como animales humanos nos
pide el cuerpo/emociones/sentimientos. Por seguir el hilo del contenido de la serie nos
podemos preguntar: ¿En qué momento decidimos eso de la monogamia?

No deseo escandalizar a nadie, pero (Re)plantearse los hábitos desde la perspectiva
de la auto pregunta de: ¿por qué hacemos lo que hacemos? Y proponernos averiguar
sí nuestras decisiones son por convencimiento o por mera asimilación normativa.

Hoy en día las “Nuevas Generaciones” nos invitan a poner en la palestra cómo
formamos los núcleos afectivos. El “poliamor” no deja de ser tal vez un retomar lo que
fuimos antropológicamente. No es mi deseo poner el dedo en la llaga y entrar en un
debate si el modelo productivo/reproductivo sea fruto de un preciso diseño de una
estructura de control social que favorece un modelo económico. Modelo económico
que va totalmente en detrimento de una sana libertad de expresarse más allá de los
convencionalismos. Este arduo tema tal vez sea semilla para otro artículo.

El hecho de obviar o sepultar que tenemos pulsiones/deseos/comportamientos, que la
mera expresión de los mismos supondrían una total repudia en numerosos ámbitos
sociales, comporta que nos auto reprimamos unos impulsos propios de lo que como
animales racionales somos. Aquí podemos hablar del origen de muchos conflictos intra
personales que sin gestión ninguna acaban siendo la semilla de numerosos conflictos
inter personales.

Les diré que suelo tener un sentido del humor, por describirlo de una manera sencilla
“algo poco políticamente (In)correcto” herencia de mi padre, que me hace imaginar
situaciones totalmente irreverentes. Incluso en su funeral (de mi padre) bromeaba con
mi hermana y amigos con imaginar que se nos presentaba un hermano/hermana
desconocida.

El Gran José Luís Cuerda en su aclamada película “Amanece que no es poco” ya nos
invitó a mofarnos de cómo hemos construido las sociedades. Eso de que la “Norma es
inalterable” o como ustedes tengan a bien contemplar, no deja de ser una paradoja
pues ella (la Norma) es una creación humana y como tal nosotras la podemos
remodelar o anular. Así de simple.

Así pues, les invito a reflexionar sobre nuestro día a día sobre nuestras constantes
incoherencias y, sí consideran la posibilidad de afrontar la valentía necesaria para
soltar lastres y cambiar “aquello” que sea susceptible de una sana modificación,
¡pues bravo por ustedes! Una fórmula que favorece replantearse las situaciones es
hacer sano uso de las “3H”. La primera H es la de Homogeneidad, digamos que es la
premisa para “encajar” dentro de la Norma y que tan necesaria es su disolución, la
segunda H es la Honestidad tan necesaria para no asfixiarnos y no herir al resto y la tercera H es la de Humor, tan necesario para dejarnos de tanta solemnidad. Y si
pudiese ser de utilidad para animarnos a (Re)modelar nuestra vida, una banda sonora
para este trance bien pudiera ser aquella cancioncilla de Alaska y dinarama que decía:
“A quién le importa”…

Posdata:

Con frecuencia me maravillo observando la frescura y la espontaneidad de nuestros
peques, para mostrar(se) tal como son y tal cómo sienten. Lástima que a partir de los
cuatro años los diversos procesos de socialización acaban por castrar lo más genuino
que tenemos como especie humana.

Qué tengan ustedes un lindo día.

Guadalupe Lucas Martín