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10 razones para oponerse a los Juegos olímpicos según Brian Martin

Ten reasons to oppose all Olympic Games es un concreto y sugestivo artículo a modo de decálogo donde Brian Martin, profesor de ciencias sociales en la School of Social Sciences, Media and Communication de la Universidad de Wollongong, expone diez agudos planteamientos que señalan diversos efectos negativos producidos por la justa olímpica y ocultos por el fervor mediático y los valores que supuestamente representa este acontecimiento deportivo. Además del decálogo el profesor Brian Martin propone tres breves estrategias de cambio (no incluidas en la siguiente traducción) que podrían aminorar dichos efectos negativos.

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1. Nacionalismo

Los Juegos son un escenario del poder político. Los Juegos de Berlín en 1936 se emplearon por el régimen nazi para reforzar su prestigio. El gobierno de Estados Unidos lideró un boicot contra los Juegos de Moscú en 1980 en protesta contra la invasión soviética en Afganistán. Por su parte el gobierno soviético llevó a cabo un boicot en Los Angeles 1984 en gran medida como un ajuste de cuentas por el boicot sufrido en 1980.

En los Juegos Olímpicos la competencia entre atletas se convierte en una competencia entre EstadosLa retórica habitual dice que los deportes y la política no se mezclan, sin embargo los Juegos Olímpicos han sido políticos desde el principio. La política consiste en participar en las decisiones acerca de la sede de los Juegos y sobre qué países pueden participar. El boicot de los Juegos se practica para ejercer presión política. Es precisamente debido a la aparente neutralidad del deporte que resulta tan eficaz utilizarlo con fines políticos.

juegos olimpicos nazismoLos gobiernos buscan el prestigio de las victorias olímpicas gestionando la preparación de atletas de élite. En los Juegos Olímpicos la competencia entre atletas se convierte en una competencia entre Estados. Los atletas no participan si su país no lo hace. Las victorias de atletas y equipos son tratadas como conquistas nacionales, simbolizadas con banderas e himnos y transmitidas a todo el mundo. La cobertura mediática en determinados países a menudo es sesgada hacia los atletas locales, lo que refleja y refuerza el nacionalismo.

El Comité Olímpico Internacional (COI), organización altamente antidemocrática, se constituye por representantes de los países miembros. El COI es un vehículo de lucha política. La sede de los Juegos es visto como una oportunidad para promover el prestigio nacional. Estados de todas las ideologías políticas —democrático liberal, comunista, fascista, militar— han acogido los Juegos Olímpicos, sugiriendo la ausencia de un núcleo moral para los Juegos. El COI ha buscado la participación de todos los Estados sin aplicar ninguna disposición al respecto.

2. Mercantilismo

Los intereses corporativos penetran las Olimpiadas a través del patrocinio de los Juegos, el patrocinio de atletas y el uso de éstos con fines comerciales. Los medios de comunicación promueven los Juegos como un gran espectáculo, promocionando la profesionalización y comercialización.
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El éxito deportivo se convierte en un medio para la venta de productos. Las medallas de oro se han convertido en un camino para que atletas y patrocinadores ganen dinero. La comercialización y el nacionalismo han convertido gradualmente a los Juegos Olímpicos en una empresa de atletas de tiempo completo.

COI se ha convertido en una importante empresa comercial que opera como una empresa transnacionalLos Juegos Olímpicos se han convertido en una gran empresa principalmente a través de la televisión. Los medios de comunicación utilizan el deporte para vender programas a los anunciantes. Los Juegos, con su imagen del último evento deportivo, son el sueño de comercialización de llegar a una audiencia global.

A través de los ingresos masivos de televisión, el COI se ha convertido en una importante empresa comercial que opera como una empresa transnacional. Sus decisiones cada vez más son dictadas por flujos de dinero.

 3. Competencia

Los Juegos son exclusivamente competitivos. Esto significa que la mayoría de los competidores son, en última instancia, perdedores. La atención se centra en unos pocos ganadores, mientras que los demás fallan tras años de lucha, muchas veces debido a la mala suerte o a las maquinaciones de los organismos deportivos. En cualquier caso la naturaleza de la competencia a nivel internacional significa que sólo una pequeña fracción puede triunfar.

El énfasis en la competencia y victoria significa que las formas de actividad física de participación y cooperación están marginadasLa competencia con altas apuestas —medallas olímpicas— significa que la victoria se convierte en un objetivo a toda costa. La presión por el triunfo alienta el uso de drogas ilícitas, el secreto en técnicas de capacitación, intentos de manipulación psicológica de los opositores, todo en detrimento del entrenamiento y la competencia.

El énfasis en la competencia y victoria significa que las formas de actividad física de participación y cooperación están marginadas. El deporte puede ser satisfactorio y beneficioso, tanto física como mentalmente, para casi todos en la comunidad. Esto sólo puede ocurrir cuando el objetivo principal es la participación y no la victoria. Los Juegos Olímpicos son una competición de élite entre atletas y Estados. La obsesión del éxito olímpico socava la meta cooperativa y el deporte participativo.

4. La dominación masculina

Desde el principio los Juegos siempre han tenido mucho más hombres que mujeres como participantes, entrenadores y funcionarios. Las mujeres atletas han recibido menos financiación y tienen un menor número de deportes olímpicos en los cuales competir. Muchos comités olímpicos nacionales no tienen mujeres entre sus miembros y no envían mujeres a los Juegos.

Sería perfectamente posible seleccionar o diseñar competencias que concediran a las mujeres las mismas oportunidades de ganar en competencia directa con los hombresEn la mayoría de las pruebas los hombres tienen ventaja, sobre todo en deportes de fuerza y velocidad. Por ejemplo, la mayoría de pruebas de atletismo y natación se definen en cuestión de segundos o minutos. Aunque las mujeres están cada vez más cerca, incluso llegan a ser superiores que los hombres en ultra-resistencia (ej. natación), este tipo de eventos son minoritarios en los Juegos Olímpicos. Del mismo modo, si las pruebas hicieran hincapié en la precisión y habilidad en lugar de la fuerza darían a las mujeres una mejor oportunidad. Sería perfectamente posible seleccionar o diseñar competencias que concediran a las mujeres las mismas oportunidades de ganar en competencia directa con los hombres, pero esto nunca ha sido considerado. En cambio, se espera que las mujeres se adapten a los deportes masculinos. Esto también ayuda a mantener el énfasis en la competencia en lugar de la cooperación.

La dominación masculina en el movimiento olímpico refleja y refuerza el predominio de hombres en los deportes que reciben más atención por la mayoría de los países del mundo.

5. Racismo

juegos olimpicosLos Juegos fueron creados por élites europeas y se basan en deportes occidentales. Cada vez más, mediante la publicidad mundial y la competencia por la gloria nacional, los deportes de los Juegos se han adoptado en países donde no tenían seguidores.

Muchos países no occidentales tienen una larga historia de juegos y deportes indígenas que no encajan con el modelo occidental. Estas tradiciones se han sumergido. El COI está dominado por perspectivas occidentales sobre el deporte y parece no tener noticia de estilos y tradiciones ajenas al modelo occidental, por no mencionar el racismo que ocurre dentro y entre los equipos olímpicos.

6. Violencia

Muchos deportes, como el boxeo, el tiro con arco y la jabalina, se basan en habilidades bélicas. Una serie de deportes implican violencia, incluidos los deportes aparentemente “sin contacto” como el baloncesto. La intensa competencia y partidismo vinculados a los deportes provocan con frecuencia conductas agresivas en los espectadores. En varias ocasiones los acontecimientos deportivos han sido la causa de guerras reales. En general, los deportes competitivos reflejan violencia hacia la sociedad en lugar de reducirla.

El movimiento olímpico es impotente en su meta original de promover la pazLos Juegos Olímpicos se crearon para promover la paz y armonía; sin embargo han previsto otro escenario para la continuación de la violencia entre personas y Estados en aras del estatus y poder. La adjudicación de los Juegos de 1896 en Atenas estimuló el nacionalismo griego, dando lugar a una guerra con Turquía en 1897. El movimiento olímpico es impotente en su meta original de promover la paz.

7. Celebridad

Los Juegos fomentan la cultura de la celebridad centrada en estrellas deportivas a expensas de los competidores situados fuera del círculo de la élite. Los espectadores se identifican con los héroes olímpicos, atribuyéndose las mismas virtudes morales como el coraje y la integridadLos espectadores se identifican con los héroes olímpicos, atribuyéndose las mismas virtudes morales como el coraje y la integridad. Sin embargo la combinación de eventos especializados, más una prima por ganar, significa que los atletas olímpicos a menudo no son adecuados modelos a seguir. Ellos pueden desarrollar algunas capacidades y puntos fuertes a expensas de la buena salud, compiten a costa del éxito personal y otro tipo de compromisos en lugar de competir equitativamente y ayudar a los demás. Esto no es culpa de los atletas, sino más bien el síntoma de una élite enaltecida por los medios de comunicación que los convierte en un poderoso símbolo de éxito nacional.

8. Intensificación tecnológica

El nivel olímpico de competiciones es cada vez más una lucha entre las aplicaciones de ciencia y tecnología avanzadas traducidas en equipo, capacitación, psicología y drogas (legales e ilegales). En el ciclismo, por ejemplo, la victoria no radica en el mejor ciclista sino en la mejor bicicleta. Los cuerpos son tratados como máquinas, como un medio para alcanzar el objetivo a ganar.

Los cuerpos son tratados como máquinas, como un medio para alcanzar el objetivo a ganar.El creciente papel de la sofisticada ciencia y tecnología significa que la participación de personas y países sin avanzadas instalaciones se encuentran en desventaja, produciendo otra dimensión de racismo concebida por los Juegos Olímpicos. Podrían adaptarse medidas para superar esta situación, por ejemplo, la asignación de un equipo estándar integrado por competidores al azar; sin embargo esto no serviría a los intereses de gobiernos con ventajas tecnológicas.

9. Espectador

Observar deportes olímpicos integra a los espectadores (especialmente hombres) dentro del dominante sistema de valores de competencia y esfuerzo para lograr el éxito. Con el pretexto de disfrutar el entretenimiento y apoyar a su equipo favorito o atleta, los espectadores del deporte son inculcados bajo la hipótesis de que la vida es una competición, que las normas son justas, que la mayoría de las recompensas van a los ganadores, y que los perdedores tienen que culparse a sí mismos. Estas ideas son convenientes para mantener a los trabajadores en la rutina. Es debido a las similitudes entre el deporte competitivo y los negocios que metáforas deportivas —igualdad de condiciones, puntuación— son tan frecuentes fuera de las arenas deportivas.

10. La represión gubernamental

Debido a la gran audiencia y el enorme valor simbólico de los Juegos Olímpicos, varios grupos tratan de boitcotearlos, lo que requiere leyes especiales y policía especial para prevenir la interrupción. Los terroristas utilizaron los Juegos Olímpicos de Munich 1972 como un escenario. A medida que cobran mayor importancia los Juegos, también lo hace el control sobre la oportunidad de disentir.

Traducción a cargo de Christian Hdez Pérez – sociologiac.net

Bibliografía recomendada por al autor para profundizar en el tema

  1. Douglas Booth and Colin Tatz, “Sydney 2000: the games people play,”Current Affairs Bulletin, vol. 70, no. 7, December 1993 – January 1994, pp. 4-11.
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  4. John Hargreaves, “Olympism and nationalism: some preliminary consideration,” International Review for the Sociology of Sport, vol. 27, no. 2, 1992, pp. 119-137.
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  7. Bruce Kidd, “Sports and masculinity,” in Michael Kaufman (ed.), Beyond Patriarchy: Essays by Men on Pleasure, Power, and Change (Toronto: Oxford University Press, 1987), pp. 250-265.
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  9. Hans Lobmeyer and Ludwig Weidinger, “Commercialism as a dominant factor in the American sport scene: sources, development, perspectives,”International Review for the Sociology of Sport, vol. 27, no. 4, 1992, pp. 309-327.
  10. Jarol B. Manheim, “Rites of passage: the 1988 Seoul Olympics as public diplomacy,” Western Political Quarterly, vol. 43, no. 2, June 1990, pp. 279-295.
  11. Mariah Burton Nelson, The Stronger Women Get, the More Men Love Football: Sexism and the American Culture of Sports (New York: Harcourt Brace, 1994).
  12. Jeffrey Segrave and Donald Chu (eds.), Olympism (Champaign, IL: Human Kinetics, 1981).
  13. Paavo Seppänen, “The Olympics: a sociological perspective,” International Review for the Sociology of Sport, vol. 19, no. 2, 1984, pp. 114-127.
  14. Viv Simson and Andrew Jennings, The Lords of the Rings: Power, Money and Drugs in the Modern Olympics (London: Simon and Schuster, 1992).
  15. Richard G. Sipes, “War, sports and aggression: an empirical test of two rival theories,” American Anthropologist, vol. 75, 1973, pp. 64-86.
  16. Alan Tomlinson and Garry Whannel (eds.), Five-Ring Circus: Money, Power and Politics at the Olympic Games (London: Pluto Press, 1984).
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Comentarios de Facebook

Comentarios 1

  1. Hector

    Son las 10 razones más estúpidas que pudo haber hecho!!!
    Justo las razones que más representa y han representado por siglos una justa olímpica… Tal parece que esto fue sarcasmo!

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