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La secularización de la sociedad española: de imperativo pastoral a opción personal

El concepto de religión ha sufrido un proceso de secularización. El 58% de los ciudadanos que se definen como creyentes dice no ir a misa.

Del imperativo pastoral a la opción personal - salamanca24horas

En épocas pasadas la religión fue importante en los hábitos de la sociedad, ocupaba el centro de la producción de sentido; es decir, desde la religión se obtenía una visión del mundo y desde ella se integraban no solo las respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia sino también a las cuestiones sociales, políticas y culturales.
En nuestro tiempo, este concepto de religión ha sufrido un proceso de secularización, el cual experimentan las sociedades a partir del momento en que la religión y sus instituciones pierden influencia dentro de la sociedad de modo que otras esferas del saber van ocupando su lugar. Este proceso de secularización comienza en el siglo XIX, cuando la religión es desplazada por la política y la economía haciendo que esta institución se considere un entramado más en el ámbito social apareciendo como consecuencia una pérdida de relevancia de las cuestiones religiosas.
Las personas y símbolos religiosos ya no están rodeados de ese halo de importancia, respeto, dignidad y reconocimiento que les concedía la sociedad tradicional, ahora al haber más y más sectores de la sociedad, la cultura de la influencia y de dominio de las instituciones religiosas, esto se reduce y desvaloriza, de ahí el carácter opcional y electivo que adopta la religión en la sociedad moderna. Una creencia ya no se impone tanto por la fuerza de la herencia tradicional sino que la religión es mucho más personalizada, está menos supeditada a la institución y en la cual los individuos se tornan más fácilmente intérpretes de sus propias creencias.
En el caso de España este proceso de secularización es algo relativo, un 73% de la población se considera católico, sin embargo actualmente ésta población se considera poco practicante. El 58% que se definen como creyentes dice no ir a misa o a otros oficios religiosos nunca o casi nunca, y el 16% dice ir varias veces al año; mientras el 13% acude a oficios religiosos casi todos los domingos, y el 2% que va varias veces a la semana, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas en 2013.
Ante todo esto no hay que olvidar que España es el cuarto país con más ancianos del planeta, donde más del 37% de la población es mayor de 65 años, por tanto tiene una «cultura religiosa» más prevalecida que otros sectores de la población. Además, en España estas instituciones de carácter religioso se encuentran inscritas en el Registro de entidades religiosas del Ministerio de Justicia; organismo ligado al gobierno español lo que hace que la religión siga presente en varios ámbitos sociales como es la educación.
Cuando la estructuración de la sociedad giraba en tomo a la religión como su centro, lo religioso formaba parte natural del conjunto de la escuela, tanto de sus objetivos como de la acción educadora global de la misma. Una sociedad apoyada en sólidos principios religiosos veía como lo más lógico una educación religiosa en el marco escolar. Esta presencia de la religión en la escuela, lejos de ser cuestionada, era reconocida socialmente y avalada por las legislaciones fundamentales. Así la escuela, tanto estatal como no estatal, promovía la educación cristiana de los alumnos, y era un espacio en el que la Iglesia entraba por derecho reconocido en las leyes y por imperativo pastoral. Pero la sociedad cambia; y esta relación educación- religión también empieza a cambiar. La última noticia que ha hecho saltar la polémica ante este continuo debate ha sido el proyecto de ley de la nueva reforma educativa (LOMCE) donde cambia la situación de la asignatura de Religión. Como hasta ahora, seguirá siendo de oferta obligada en los centros educativos y optativa para los alumnos. Lo que cambia es que a partir de ahora su nota contará, como la de otras asignaturas, a efectos de la media académica del curso, y por lo tanto para pedir beca. Otra innovación es que los alumnos que no elijan Religión tendrán que estudiar una nueva asignatura de Valores Culturales y Sociales en Primaria y Valores Éticos en Secundaria, donde también parece estar presente la religión. Tanto Religión como Valores son asignaturas optativas, pero hay que estudiar una de las dos y el alumno también puede matricularse en las dos. Una u otra se tendrán en cuenta a efectos de superar el curso, pues no se puede pasar con más de dos suspensos. Aunque esta nueva Ley pueda conllevar a una discusión sobre la legitimidad del gobierno, los datos que se encuentran dicen que un 66% de alumnos de infantil, primaria y secundaria se matricularon este año en la asignatura de religión, frente al 70% de alumnos matriculados en el año 2011-2012, según un informe de la Comisión Episcopal de Enseñanza. Por tanto, ante lo expuesto precedentemente, si la religión ha ido significando menos debido a los cambios acontecidos en nuestra sociedad, ¿hasta qué punto puede considerarse de igual importancia que las demás asignaturas en el plano educativo?

Artículo de  Sara Velasco, visto en salamanca24horas.com

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