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¿Es útil la sociología? – Marco Sipan Torres

Sin duda es una pregunta incomoda para los que hemos sido formamos como sociólogos, y tal pregunta no ha escapado a nuestras cabezas cuando iniciamos los estudios y muchas veces también la hemos escuchado referir la hacia nosotros.

Para responder esta pregunta podemos aproximarnos desarrollando dos aspectos generales, el primero sería el estatus científico de la sociología y el segundo la participación política de la sociología. Los fundadores como Emilio Durkhein y Max Weber buscaron reivindicar y dar normas sobre la autonomía de la sociología como ciencia, ya Karl Marx había planteado elementos fundamentales para la teoría social moderna. Podemos decir en términos muy generales que la sociología busca alcanzar conocimientos científicos sobre la sociedad, los mismos que consiguen generar efectos políticos y culturales.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX no había duda de la utilidad. La referencia que se establecía era que la sociología era útil para alcanzar el progreso de la sociedad. En América Latina la sociología institucionalmente existió desde la década de los cincuenta, siempre estuvo vinculada (hasta la actualidad) a los cambios sociales, aun con distinciones políticas. Si bien existió por esos años cuestionamientos sobre su utilidad científica, no hay descalificación formal,ni argumentación. Hubo sí reflexiones sobre su singularidad, Thomas Khun señala la aceptación de esta especificidad en su ya clásico libro “las estructuras delas revoluciones científicas”.

La pregunta ¿Para qué sirve la sociología? Se formula con mucha fuerza a partir de la segunda posguerra mundial, cuando la sociología estaba legitimándose en el mundo académico y se institucionalizaba en las universidades y se da por los sectores medios del mundo urbano occidental,  expresando con ello la ignorancia y desinformación de aquellos sectores. En si la pregunta concreta es si esta especialidad podría ser una profesión liberal. Esto se expresa por la difusión pública de la actividad de la disciplina.

Hay que pensar la pregunta entendiendo el contexto histórico determinado, distinguiendo dos situaciones:

1.   Luchas al interior del campo: se replantean las definiciones significativas del estilo de producir conocimiento. Se genera este debate en espacios de ciencia de carácter plural.

2.   La cuestión de la disciplina por la cosa pública: surgen expectativas de los sectores del estado y de la sociedad por la disciplina y se plantea como cuestión central el papel político cultural de la sociología.

Ocupándonos de la primera situación, se debe reconocer que la sociología intenta seguir la línea de la tradición moderna que está definida por una premisa  “la ciencia sirve simplemente para hacer ciencia” y con ello el conocimiento producido para el bien de la humanidad es una consecuencia no querida. Los grandes referentes de la sociología se pelearon por la autonomía científica y la identidad particular de la disciplina. Esto no significa que tenga una mirada indiferente al mundo, sino es evitar los obstáculos que impidan obtener el mejor conocimiento.

El contexto de este artículo, se da para reivindicar la autonomía de la sociología releyendo los textos de Bourdieu, en especial el libro “el oficio del sociólogo”, autor cuya trayectoria intelectual nos muestra la utilidad de la sociología. El texto de Bernard Lahire ¿Para qué sirve la sociología? Nos presenta también reflexiones sobre la utilidad que son interesantes para la iniciación en esta disciplina. Una cita expuesta en este texto es la de Bourdieu que se refiere, que pedirle a la sociología que sirva para algo, es siempre expresar que sirva para alguien, ese alguien es el poder.

En América Latina los últimos 50 años no hay la discusión de su utilidad, las diferentes perspectivas aportaron de manera importante, buscaron comprender la sociedad y las relaciones sociales dentro de ellas. La sociología ha sido una herramienta en la historia latinoamericana con la cual se ha podido identificar  los obstáculos del desarrollo (teoría de la dependencia), se ha pensado también las diferentes revoluciones en nuestra región, habido muchos estudios sobre los impedimentos para la consolidación de la democracia y ahora contribuye en el análisis de las transformaciones neoconservadoras de las políticas públicas neoliberales (educación, programas sociales, salud en especial)

Con respecto a la sociología promovida por los organismos internacionales si hay algunos cuestionamientos debido a que los estudios están inducido por los grupos de intelectuales de las élites. Durante la Guerra Fría se crearon en América Latina, muchas instituciones que valorizaban el papel de los científicos sociales promovidas por organismos institucionales, valoraban con especial atención los diagnósticos que realizaban los sociólogos, un caso particular de estas instituciones fue la CEPAL. Se piensa, con ello, que la sociología era un recurso que posibilitaría una puesta en marcha los diferentes proyectos de desarrollo.

La radicalización del catolicismo en América Latina, la revolución cubana y la hegemonía del marxismo en los espacios académicos y culturales mundiales fueron condiciones que cambiaron los significados políticos de la intervención de la sociología en el campo político. La sociología se vinculo más estrechamente con los movimientos políticos radicalizados, se producía conocimientos contra el poder apostando por una autonomía científica. En aquellos momentos los espacios académicos no eran condicionados por las directivas de algún partido, sino existía un clima político cultural que buscaba cambios en las sociedades latinoamericanas y se buscaba representar dentro de los cambios a los sectores históricamente marginados. Diferente a la sociología técnica de los noventa que legitima las visiones del estado y las de las instituciones que intentan ocultar las reivindicaciones populares, esta sociología se aleja de su autonomía científica.

Es valida la preocupación sobre la sociología y el mercado de trabajo, en estos tiempos neoliberales, las élites intelectuales plantean una subordinación  mecánica de la formación de los sociólogos al mercado de trabajo, en este caso la especialización la aplicación de políticas sociales de compensación. Pero al formar a un sociólogo o socióloga con una sola orientación laboral, se les limita sus capacidades, al modificar el contexto se vuelve inservible su formación.   La formación en sociología debe permitir el abordaje de toda la problemática social apoyados en las fundamentales teorías sociales, tanto clásicas, como contemporáneas así mismo instruidos en las diferentes metodologías y técnicas que les permiten producir conocimientos.

Robert Nisbet en “la sociología como arte” plantea la no sacralización de las técnicas, también expresa dejar de lado la “lógica de la demostración” y constituir una “lógica del descubrimiento”, es esta la que posibilita la construcción de objetos sociológicos científicos, no la técnica. A decir de Cesar Germaná la organización de la información la hace empírica la sociología pero no se convierte en empirista, el empirismo nos dice que los datos están en la sociedad, cuando en verdad es el sociólogo que a través de la teoría y la técnica produce los datos. Gaston Bachelard menciona en su “formación del espíritu científico” que la lógica del descubrimiento está subordinada a la formulación de preguntas y que están surgen de la reflexión de la teoría. 

Las preguntas de sentido común respondidas con datos de manera técnica  no enriquecen la producción de conocimiento, el arte del descubrimiento se basa en la realización de preguntas con rigor teórico, las que deben ser contrastadas con la producción de datos.

Una última reflexión, de mucha coincidencia entre los sociólogos y en especial con Lucas Ribinich en “Tres notas sobre el para qué”, es que la sociología necesita construir conocimiento “sobre el poder”, es la única forma de que intente decir algo productivo sobre la realidad social.Por ello, las universidades deben permitir autonomía frente a los poderes políticos, económicos y religiosos con lo cual se formen sociólogos que produzcan conocimientos autónomos. Si el espacio de formación es sometido por el poder, la sociología se convierte en un conocimiento rudimentario simplemente técnico de poca utilidad a la sociedad entendida en el sentido trascendente.

Artículo de Marco Sipan Torres para el Blog Ssociólogos.com. 

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