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El populismo: ¿Líder necesario?

Entre los múltiples temas de discusión académica que ha traído consigo el Siglo XXI, destaca el desgaste de las instituciones políticas. Especialmente en los países Iberoamericanos y aquellos afectados por la crisis mundial de 2009, la academia ha reflejado una revisión sobre la eficiencia y eficacia de las formas de organización sociopolíticas, ante el surgimiento de nuevos movimientos sociales, liderazgos o partidos políticos que demandan cambios en las estructuras democráticas existentes.

populismo líder

Al reflexionar sobre el ámbito público, la decadencia política aparece como uno de los términos en discusión. Tal como explica Héctor Briceño (2014), la misma se define como “el fenómeno mediante el cual las instituciones se ven incapacitadas para resolver y satisfacer las demandas sociales”. Este fenómeno ocurre cuando existe una disparidad entre las demandas de los ciudadanos y la efectividad/eficiencia de las instituciones políticas en satisfacer tales expectativas.

En línea con Briceño, la clave de los sistemas sociopolíticos modernos radica, en poder establecer una sincronización que permita a las instituciones satisfacer y adaptarse al ritmo de los cambios de las poblaciones; pero a la vez, formar ciudadanos en pro de lograr en ellos el reconocimiento de que las prácticas democráticas son más beneficiosas en el tiempo versus otras formas de organización sociopolíticas.   

Al momento de escribir este artículo un conjunto de preguntas saltan a mi mente en pro de comprender cómo enfrentar estas brechas socio-institucionales: ¿Cuáles son las expectativas de los ciudadanos hoy día? ¿Cuál es el “deber” asignado al Estado? ¿Cuáles son los derechos que la población espera sean garantizados? ¿Cuáles derechos son negociables? ¿Acaso las instituciones políticas ofrecen la garantía de materializar al ciudadano: salud, empleo, seguridad, transporte y vivienda? ¿Cuáles son las garantías públicas o derechos que los ciudadanos esperan recibir y obtener del espacio público? ¿Cuáles son demandadas con prontitud? ¿Cuáles podrían tener un lapso de espera? ¿Acaso el ciudadano está dispuesto a esperar?

Para no hacer aún más extensa estas interrogantes, la historia Latinoamericana sirve de trasfondo ante la pregunta quizá más inquietante en mis reflexiones: ¿”alguien” puede prometer o lograr satisfacer las demandas sociales de la población, incluso a expensas de las instituciones establecidas o formas de organización democráticas, en pro de su beneficio personal? La respuesta pareciera ser que sí y es aquí es donde el Populismo reaparece como uno de los hechos sociopolíticos de nuestro tiempo.

La decadencia política ha llevado a diversos países de habla hispana por este sendero que le ofrece una respuesta ajustada a sus convicciones populares y que le materializa o puede de forma “inmediata” solucionar sus problemas. Al hablar de Populismo parto de la definición propuesta por Freidenberg (2012):

“El populismo puede ser entendido como un estilo de liderazgo caracterizado por la relación directa, carismática, personalista y paternalista entre líder-seguidor, que no reconoce mediaciones organizativas o institucionales, que habla en nombre del pueblo, potencia la oposición de éste a “los otros”, busca cambiar y refundar el statu quo  dominante; donde los seguidores están convencidos de las cualidades extraordinarias del líder y creen que gracias a ellas, a los métodos redistributivos y/o al intercambio clientelar que tienen con el líder (tanto material como simbólico), conseguirán mejorar su situación personal o la de su entorno”.

Esta definición lleva implícita cincos rasgos fundamentalesque merecen ser señalados:

1)     Un liderazgo político personalista y paternalista, no necesariamente carismático.

2)     Una coalición de apoyo policlasista, basada principalmente en los sectores subalternos.

3)     Una movilización política sostenida en la relación directa entre el líder y la masa que se salta las formas institucionalizadas de intermediación.

4)     Un discurso antielitista y/o antiestablishment basado en una ideología ecléctica y

5)     La utilización de métodos redistributivos y clientelistas que convierten a los sectores populares en base de apoyo al régimen.

Kenneth Roberts (1999) en Dockendorff y Kaiser (2009; p. 77)

Para tener una mejor comprensión de esta propuesta política y del papel que desempeña el líder populista, comienza por analizar los discursos de diversos actores que siguieron o siguen esta línea de pensamiento: Juan Domingo Perón y la pareja Kirchner (Argentina), Hugo Chávez Frías (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), o Pablo Iglesias Turrón (España), pero a efectos de este artículo, podemos tener una visión más expedita de este tipo de liderazgo, a través de la película de Christopher Nolan (2012) Batman El Caballero de la Noche. La Leyenda Renace[1].

El personaje llamado “Bane” ejemplifica a cabalidad las características de un líder populista. Utilizando como bandera en sus consignas la necesidad de devolver al “pueblo” el control de Ciudad Gótica ante la ineficiencia, corrupción, opulencia y despilfarros de la élite gobernante, Bane figura en la película, como la respuesta necesaria ante la queja de la población en recuperar todo lo que le han arrebatado. Su propuesta política queda plasmada en el discurso de esta escena[2], donde sus palabras evidencian los principios mismos del Populismo:

“Ciudadanos de Gótica, tomen el control de su ciudad (…). “Estamos aquí, no como conquistadores, sino como liberadores, para devolver el control de esta ciudad (Gótica) a los ciudadanos” (…) “Les arrebataremos Gótica a los corruptos, a los ricos, a los opresores de generaciones que los han tiranizado con falsas oportunidades, y se las devolveremos a ustedes, los ciudadanos” (…) “Gótica es suya. Nadie debe interferir. Hagan lo que les parezca”. (…) “Los poderosos serán derribados de sus decadentes nidos y arrojados al implacable frío mundo que nosotros conocemos. Se celebrarán juicios. Se disfrutará el botín. ¡Se derramará sangre!”.

El Populismo en nuestra Ciudad Gótica Iberoamericana, deviene como una respuesta ante el clamor popular que añora mejorar su situación y que apuesta a un ideal político que declarándose vocero del “pueblo”, promete y busca garantizar la justicia/reivindicación social, mediante el rol protagónico e interventor del Estado en la dinámica cotidiana del país.

Esta figura de un líder “necesario” que emerja por entre las zonas populares para apaciguar este clamor me hace recordar un saber popular de mi ciudad natal que reza: “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” ¿Pero cuál es el costo? Tal como culmina la escena mencionada de Bane, en el momento que esta forma de acción política y liderazgo es puesta en práctica, se convierte en una bomba de tiempo: seguir a un líder populista trae como consecuencia el fin de la institucionalidad y deriva en un futuro donde la población estará bajo los límites de la voz del líder.

FUENTES:

BRICEÑO, Héctor (2014) Decadencia Política. Artículo online recuperado el 16 de Julio de 2014 http://bit.ly/1oOgbd6

DOCKENDORFF, Andrés y Kaiser V. (2009) Populismo en América Latina. Una revisión de la literatura y agenda. Revista Austral de Ciencias Sociales 17: 75-100

FREIDENBERG, Flavia (2012) ¿Qué es el populismo? Enfoques de estudio y una nueva propuesta de definición como un estilo de liderazgo. Instituto de Iberoamérica  Universidad de Salamanca.

NOLAN, Christopher (2012)  El Caballero Oscuro La Leyenda Renace http://bit.ly/1mSFz4T

Imagen: http://bit.ly/1r7KcJn

[1]http://www.imdb.com/title/tt1345836/

[2] NOLAN, Christopher (2012)  El Caballero Oscuro La Leyenda Renace. Escena con discurso completo de Bane http://bit.ly/1mSFz4T 

Carlos Castro

Sociólogo Especialista en Mercadeo para Empresa. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello Caracas-Venezuela en las cátedras de Sociología, Mercadotecnia y del Seminario Sociología y Mercadotecnia. Linkedin: ve.linkedin.com/in/carloscastroherrera/
E-Mail: ccastro@ucab.edu.ve

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Comentarios 8

  1. Claudio Tamayo

    Es realmente sorprendente la pobreza intelectual , de elaboración y de argumentos. Utilizar a ciudad gotica y compararlo con paises soberanos es una simplificación imperdonable.
    El término populismo es utilizado normalmente en estos países por los referentes de la derecha política cuando un gobierno democrático intenta realizar cambios profundos en la estructura económica de estos paises y por supuesto esto implica tocar privilegios de la burguesía local que , a su vez, tienen el control o fuerte influencia de los medios de comunicación.
    Es una simplificación muy típica de este establishment argumentar que esos gobiernos son votados (democráticamente) por una simple cuestión de “clientelismo”, subestimando al ciudadano y por ende a todo el sistema democrático, notese que esta liviandad es más peligrosa de lo que parece, porque nos lleva a un concepto de que hay una “democracia mala” (“populista”) y una “democracia buena” ( del establishment donde todo está orden). También cabe destacar para aclarar al lector europeo que este grupo llama clientelismo a todo plan social como seguros de desempleo, incentivos para educación, subsidios a hijos para madres solteras, etc., cosas totalmente normales en Europa (conocido como “estado de bienestar” , tan atacado hoy por los planes de ajustes).
    Los gobiernos mencionados de sudamérica se caracterizan (con sus matices particulares) por incentivar el mercado interno, inversión en obra pública, intervención del estado para fomentar actividades industriales para fomento de empleo y sustitución de importaciones, por supuesto , este tipo de políticas provoca la ira del establishment que centra su actividad en la exportación (normalmente estos países tiene algún comodities primario exportable petroleo, soja, gas ..etc) y la importación de manufacturas , este sistema es excluyente de la mayoría de la población, no tiene capacidad para generar nuevos puestos de trabajo y riqueza para elevar el nivel de vida de los ciudadanos, sólo se ven beneficiados algunas poblaciones urbanas asistentes o prestadores de servicios a este limitado sistema. Es lógico pues que la clase conservadora resista que se altere este status quo, cuando eso sucede la causa es el “populismo” presentado aquí como una “falla” de la democracia, vaciando de contenido ideológico o intelectual a esos procesos ( muchos con orientaciones económicas Keynesianas…u otras) y limitando el análisis a un montón de tontos siguiendo a un carismático.
    Yo lo analizo distinto , este mal llamado “populismo” es la democracia debatiendo, poniendo otro punto de vista, revelandose con fuerza a los dirigentes que se apoderaron de los partidos y los resortes del poder y se aburguesaron en la comodidad. Es el debate que todos pedimos aquí en el sur de América y en Europa

    • Carlos Castro

      Interesante reflexión y gracias por el comentario.
      Válida la consigna que realizas del Sur por el Sur, sólo recalco el cierre de posición en el artículo: estos tipos de gobiernos en el media y largo plazo limitan al pueblo a los límite de su propia voz. Efectivamente, el simil con Ciudad Gótica va en línea con lo que comentas: el orden establecido vs. el orden social o un nuevo orden.

      Coincido contigo en la necesidad de desarrollar el Sur, ¿pero a qué costo político? Obviamente algunos de los países que menciono como ejemplo han tenido o tienen excelente economías con alto desarrollo capitalista. Creo que acá llegamos a una línea de discusión de cómo discursos políticos sociales y algunos socialista depende de desarrollos económicos capitalista para beneficiar a todos. En este punto considero que el desarrollo del Sur es un modelo mixto más allá de una postura netamente de izquierda.

      • Celina Arce C.I. 2.793.607-6

        Buenos días. Claudio Tamayo, desmerecer el artículo, por una opinión objetiva, por el mero hecho de “no coincidir” y vacío de argumentos en las mismas “generalidades” que critica… no solo es “poco creíble”, más bien obsecuente y servil de un régimen que adolece de principios. Quiero destacar algunas de las frases que signa tu comentario Claudio; “…porque nos lleva a un concepto de que hay una “democracia mala” (“populista”) y una “democracia buena” ( del establishment donde todo está orden)”, ¿de que hablas? si todo el “patético discursito” de los gobiernos populistas (más de izquierda que de derecha) alude a las diferencias de clases… dígase; “establishment RICO MALO vs. pueblo POBRE BUENO”. Y/o este otro; “…llama clientelismo a todo plan social como seguros de desempleo, incentivos para educación, subsidios a hijos para madres solteras, etc., cosas totalmente normales en Europa (conocido como “estado de bienestar”, tan atacado hoy por los planes de ajustes)”. Claudio, no confundamos ASISTENCIA, con ASISTENCIALISMO… -luego de precariedad educativa- les roban al pobre lo único de valor que posee, SU ORGULLO… y es una realidad. Puedes notar, solo leyendo un poquito, que los grandes rasgos de los GOBIERNOS POPULISTAS, destacan en concretos ejemplos de la REALIDAD (valga la redundancia), en prensa y sucesos cotidianos… En fin, no hay mucho que agregar, ni mucho que quitar, basta intentar ver la historia con ambos ojos, no solo con el izquierdo… pero “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Cabe notar, que tanto en el comentario de Claudio como en el de Santiago, predomina la intolerancia hacia opiniones diferentes, salvadas del descalificativo grosero, por una educación que “esa mayoría que les da el poder” NO CUENTA COMO PRIVILEGIO. Muy claro tu artículo Carlos. Un saludo cordial.

        • Carlos Castro

          Gracias por leer Celina y tu participación en la discusión.
          Rescato de tus palabras la importante, y especialmente en estos momento en donde los modelos sociopolíticos y económico están en crisis o declive, la necesidad de repensar las maneras y formas de organizarnos socialmente.

          Efectivamente la crítica a la democracia es válida, y debemos hacerla desde argumentos y posturas que busquen solucionen, porque la ausencia de ello ha hecho que el populismo resurja. Lo importante es tener presente que toda forma de populismo implica y conlleva a un sistema autoritoria, y con sus fallas la democracia es hasta ahora el “mejor” sistema que anula las fallas autoritarias. En la medida que se solvente los problemas sociales que la democracia generó, podríamos entrar a otro nivel de orden sociopolítico.

  2. Jair Robles Alba

    Me ha gustado mucho.
    Una pregunta: ¿Ese líder que esperamos, por que quizá sea necesario, debe estar regulado por quien o por que?
    Por que psicológicamente me parece que el poder puede crear un monstruo que voltee sus instintos mas feroces hacia parte de la población que exija correcciones en momentos de incompetencia… Eso se me ocurre.

    • Carlos Castro

      Gracias por el comentario.
      En efecto, la lógica del poder (especialmente a nivel psicológico) deviene en ese “monstruo” que mencionas. Parte de la idea de utilizar la imagen que tiene el artículo va en esa línea. ¿Hasta qué punto no estamos cambiando líderes que garanticen lo que quiere los pueblo o lo que prometen, pero en el fondo estamos elevando un mismo tipo de líder?

      Como comento, y pasamos a lo sociocultural, es el desarrollo de una cultura política en la ciudadanía que permita el desarrollo de instituciones sólidas, partiendo de un concepto de lo público con real cumplimiento del bien común. Aquí pasamos el tema de cómo construir instituciones democráticas sólidas, que es parte de la reflexión del artículo de Héctor Briceño que menciono. Si te interesa el tema, hay basta literatura al respecto sobre cómo construir “capital social” y podrías iniciar con el libro la “Democracia en América” de Tocqueville, un libro clásico de la Sociología por su análisis de la sociedad de Estado Unidos.

  3. Santiago de la Vega

    La verdad que se desprende en todas tus lineas de analisis desde donde hablas, sos sociólogo de mercado y egresado de la universidad catolica, es obvio que te van a caer mal los lideres que intenten hacer algo en funcion de un estado mas presente y menos libertad para el mercado . Eso que vos decis que es populismo no es solamente una estrategia discursiva que se repite , se manifiestan en politicas que intentan redistribuir los bienes . Pero claro , vos defendes a las empresas , a los pocos que siempre se llevaron todos…. verguenza me daria ser sociologo y trabajar para los grandes capitales

    • Carlos Castro

      Hola, gracias por tu comentario…no lo había leído.
      Rescato de tus palabras esta conclusión: este intercambio de ideas con diferencias de opiniones no es viable en sistema anti-institucionales como los populistas. En efecto, hay que reducir o eliminar las brechas educativas y socioeconómicas de los estratos más bajos, pero no a costa de un régimen autoritario. Como sistema político-económico el socialismo ha demostrado ser ineficaz y es más pobreza que riqueza la que genera, y con respecto a la Sociología, la teoría crítica/de izquierda es una de las varias aproximaciones y formas de aplicas a la realidad que existen.

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