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La cosificación sexual y discriminación de los disfraces de Halloween

Vaya a Google un momento, ponga disfraces Halloween mujeres y luego busque disfraces Halloween hombres. Ahora solo observe y compare los disfraces de los hombres y las mujeres.

Si todo sigue lo previsto, el resultado, más o menos será así, los hombres aparecerán con el vestido que les tapa el cuerpo entero y de manera graciosa en la foto, mientras que los vestidos de las mujeres llevará escote, terminará como si fuese una minifalda y alguna transparencia que otra, en definitiva un disfraz “sexy”

Un claro ejemplo de cosificación sexual, donde las mujeres son representadas como objetos sexuales, ignorando otros conocimientos y atributos intelectuales, siendo reducidos solo a instrumentos para el disfrute sexual de otra persona.

Es más, no solo se ha erotizado el cuerpo de la mujer,  sino que también aparece otro aspecto machista, como que el disfraz del hombre es de médico, mientras que el de la mujer es de enfermera, el disfraz de profesor para el chico, el disfraz de alumna sexy para la mujer… es decir, no solo son objetos sexuales, sino que también son profesionales de segundo nivel.

Dejo un par de capturas para que ustedes mismos juzguen:

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Esta hipersexualización del cuerpo de la mujer y el trato discriminatorio, no solo ocurre en los disfraces de Halloween, sino también en los disfraces de Carnaval, en anuncios televisivos como explicó la socióloga americana Caroline Heldman con la aplicación de su Test del Objeto Sexual (TOS), o la representación de mujeres en los cómics o en un mundo tan masculinizado como los videojuegos cómo explicó Sergio Figueroa.

Sin embargo, esos productos, son consumidos mayoritariamente por hombres, pero en este caso son las propias mujeres las que compran estos vestidos para ellas o incluso para sus hijas, que ya desde pequeñas, ven como sus disfraces son diferentes al resto de compañeros de clase. Diferencias que pueden llegar interiorizar y entenderlas como normales en su vida adulta, lo que se llama “sexismo cotidiano”.

Entonces, en esta contradicción, Marisa Soleto de la Fundación Mujeres en una entrevista, afirmó que “las mujeres eligen libremente aquello que creen que las pone en valor, que las va a hacer sentir aceptadas”. El problema, según plantea, es que esta opción se adopta en una cultura de “hipersexualización” de la imagen femenina, que quizá no ha sido capaz de realzar aspectos de la mujer que no tengan que ver con su lado físico y sexual. Esto significa que la mujer no tiene otra opción, si quiere ser aceptada.

¿Y vosotros que opináis? ¿Por qué las mujeres compran disfraces cosificados sexualmente? ¿Por querer se aceptadas o por falta de opciones? Os leemos en comentarios.

Santiago Pardilla Fernández

Sociólogo y gestor del Blog Ssociólogos. Consultor en Marketing. Interesado por la Publicidad, Internet, Redes Sociales, Consumo, Medios de comunicación, Política y Género. Más en mi blog profesional: communityanalisis.com.

Comentarios de Facebook

Comentarios 10

  1. Fernando

    La cosificación no se da solamente en el lado femenino, sino también en el masculino. El autor del texto, en su premisa de plantear la cosificación de la mujer, “olvida” que el disfraz de Halloween del hombre también plantea una cosificación: la burla, la risa. Y, en este caso, no son representados directamente como objetos sexuales, pero sí de burla, e ignoran “otros conocimientos y atributos intelectuales, siendo reducidos solo a instrumentos”.

    En realidad, la perspectiva según la cual la mujer es la víctima eterna del sistema ignora que es el mismo sistema que también cosifica el papel del hombre.

    • Santiago

      Hola Fernando, muy buen aporte. Es más, quiero hacer algún artículo que se hable sobre la cosificación sexual del hombre en la publicidad. Un saludo.

    • Madame Calvitie

      Casi lo mismo, Fernando. Casi lo mismo. Nótese el sarcasmo increible y las pocas ganas de explicar el ABC super básico de este tema. Eso sí, antes de opinar fórmate un poco o, al menos, mira a tu alrededor. por cierto, cosificar quiere decir considerar a la otra no como sujeto sino como objeto. A los varones, según tu argumento, no se les cosifica, en todo caso, y según tu, se les ridiculiza con los disfraces. Ah, y a ver si vas a muesos alguna vez. Vas a ver quién es retratada desnuda. Aunque es que da igual.

      • Laura

        La desnudez en el arte es bella. No podemos ponerla en el nivel de esta desnudez fría e inhumana, que ni siquiera es desnudez, (porque no hay desnudez del alma, de lo humano, de lo sublime). Desde siempre el cuerpo humano se ha considerado hermoso y muchos artistas lo han retratado en pinturas y esculturas. La clave está en qué transmite la desnudez en el arte y qué transmiten las chicas de Playboy.

    • Laura

      Para captar hasta dónde llega el adoctrinamiento por parte del sistema, podríamos observar qué se censura de los hombres y de las mujeres, y peor aún, que se les enseña a censurarse a sí mismos. A mí no me ha tocado vivir como hombre y por tanto no sé en toda su amplitud cómo son sus luchas, sobre todo en la adolescencia, en que tan importante es encajar. Pero me resultan terribles las consecuencias de esto. Cito a Prado Esteban, que viene a decir lo que comentaba Fernando, y recomiendo leer el artículo entero:
      <>. Machos, rompiendo el paradigma. Del blog Mujer, verdad y revolución integral.

    • Isabel

      Minimizar el trato dispensado en esta sociedad a las mujeres comparándola con el que “también sufren los hombres”….no hay una estrategia más peligrosamente machista que esa. El objetivo: que quede invisibilizada la denuncia feminista a algo más que evidente, la configuración de la sexualidad femenina a partir de los deseos sexuales masculinos. Reitero lo que ha comentado Madame Calvitie: Casi lo mismo Fernando, casi lo mismo…

  2. Alberto

    Pienso que mucho mas allá del hipersexualisacion hay una cantidad de aspectos que seria bueno detallar, en primer lugar me atrevo de decir que en todo esto existe una gran perdida por un lado y búsqueda por otro de la plena identidad el individuo en donde detrás de un disfraz, mascara o atuendo cualquiera proyectan una imagen falsa y distorsionada de la personalidad de cada uno, en este sentido unos proyectan y otros buscan algo que no saben ni siquiera que es, por lo cual es posible que nunca lleguen a encontrar en sus vidas. Por otro lado esta la gran influencia de culturas en donde penetra tu identidad porque tus valores y principios han permeado tu ser interior por que volviendo arriba no saben que están buscando dentro de ellos. Cuando tu identidad te permite reconocer, saber y distinguir lo que me es provechoso, lo que me es bueno, lo que me puede dar bienestar no a corto plazo sino a largo plazo, etc alli es el momento en que dejas de ser un fetiche para ser tu mismo.

  3. Horacio

    !Ayyyy! !Ojalá a mí me cosificaran!

  4. José

    La Ideología dominante, de la manera más baja y vil, menosprecia a la mujer. La hace un objeto que debe reunir requisitos para el gusto y disfrute del hombre y de forma contraria, la encajona como una virgen que debe soportar limitaciones, carencias, malos tratos, insultos, golpes en nombre de su buena reputación.
    Yo creo en la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, no por el sexo que se tiene sino por el respeto a las diferencias que existen entre un género y otro. Respeto que se debe exigir y que conviene a ambos seres para llevar una vida gustosa entre los que integramos este pequeño y gran mundo.

  5. Kally

    Así se da por supuesto que si una mujer lleva falda corta y escote, es porque se siente ‘cosificada’ y ‘objeto sexual para hombres’??? En vez de, p.e., dar por o que la mujer se viste así porque le gusta a ella, porque quiere sentirse guapa para sí misma y no para los demás? Y que pasa si la que lleva escote y minifalda es lesbiana? Prohibir o criticar disfraces así suena a censura franquista ( que las mujeres se tapen y no muestren su piel o sus piernas, etc). El sexismo, el machismo es mucho más. En vez de criticar disfraces sexys, hay que enseñar a los hombres que no son una invitación a decirle y hacerle a la mujer lo que le entre en gana. Las mujeres tenemos derecho a vestirnos cómo queramos, y lo hacemos por nosotras mismas, no porque la sociedad nos quiera sumisivas.

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