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Entrevista a Manuel Castells: La indignación viaja en red

La indignación no conoce fronteras. En España, miles de personas salieron a las calles en mayo de 2011 para protestar contra las instituciones y, sobre todo, para debatir sobre cómo cambiarlas. «Porque no hay ninguna transformación que provengan de las instituciones», recuerda Manuel Castells, sociólogo, titular de la cátedra Wallis Annenberg de Tecnología de la Comunicación y Sociedad en la Universidad de California del Sur (Los Ángeles). El propio Castells, avisado por un desconocido mediante correo electrónico, comprobó en la barcelonesa plaza de Cataluña que se había plasmado en realidad lo que se venía intuyendo en las redes sociales. Los indignados vieron la luz y ya nada siguió siendo como antes.

Decenas de personas protestan durante las concentraciones del 15M.

La actitud de los jóvenes llevó a Castells a plasmar este movimiento en ‘Redes de indignación y esperanza’ (Alianza Editorial), donde analiza estos fenómenos. Pero tres años después, el autor se ha visto «obligado» a remodelar casi la mitad del libro debido a su eclosión por todo el planeta. «La consecuencia analítica que yo saco es que son realmente movimientos de nuevo tipo, que corresponden a nuestra clase de sociedad, que no están ligados a una u otra cultura o estructura», explica el sociólogo. Es decir, surgen de una desafección hacia el sistema establecido.

Se produjeron protestas en Brasil justo antes del Mundial de fútbol del año pasado -aunque ya habían empezado en 2013-; ha habido movimientos en Turquía, «con un impacto electoral evidente»; en Hong Kong, México y en general en América Latina, «donde se ha constituido una red de movimientos sociales» o las primaveras árabes, que han «sacudido» toda esa parte del planeta. «En Ucrania también empezó así, con ocupaciones en redes sociales y lograron montar un lío geopolítico considerable que todavía continúa. La revolución nacionalista ucraniana empezó como un movimiento de este tipo», añade Castells, que destaca la importancia de la ampliación geográfica, cultural y política de estos indignados. Una importancia que el entramado institucional no se lo dio, al no saber «leer» lo que estaba pasando y dónde estaba sucediendo. Como ocurrió en el Mayo del 68. «El fundamental punto en común es una reacción espontánea contra la injusticia de la sociedad en todos sus aspectos y un rechazo a las instituciones políticas existentes como formas legítimas de gobernar», comenta Castells.

«Ahora se han dado mucha cuenta y lo están reprimiendo todo lo que pueden, intentando controlar internet haciendo leyes ‘mordaza’ como la española. Ahora sí. Le dan importancia porque han visto regímenes caer, ganar elecciones. Ahora están muy asustados y hay una verdadera batalla», asegura el sociólogo.

No obstante, considera que la respuesta es tardía. «El genio ya salió de la botella», señala con cierta sorna. Pone como ejemplos las denuncias de Wikileaks, Anonymous o las filtraciones de Edward Snowden. «Usan las redes como forma de denuncia del estado de vigilancia y de destrucción de la privacidad. Los movimientos se están ampliando y las actitudes represivas y de control social y político son mayores pero llegan demasiado tarde».

Estos movimientos nacidos en las redes sociales, en la Red, que se ha convertido en un ágora «de debate de verdad» siguen mutando. «Lo hemos visto ahora mismo con el caso de Ferguson», señala, cuando miles de personas han salido a las calles convocadas por internet para protestar contra los desmanes de la Policía con los ciudadanos negros.

Ahora, el reto de estos movimientos, nacidos «de forma espontánea y sin liderazgo», es articularse como una opción real para poder cambiar las cosas. En un partido político, como Podemos, que ha cosechado el apoyo del 15M y unos resultados electorales más que prometedores para los próximos comicios. El problema, según Castells, es ese salto hacia la política porque «si estos movimientos se pervierten, dejan de existir». El ejemplo más claro se produjo en Islandia, expone el sociólogo. Los conservadores llevaron al país a la quiebra provocando un tsunami que al final azotó a toda Europa. Las movilizaciones sociales, en un país con el 92% de la población conectada a internet, auparon a una coalición rojiverde al Ejecutivo. Empero, gobiernan otra vez los conservadores. ¿Por qué? «Por no cumplir lo que dijeron», comenta Castells.

Artículo de laverdad.es

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Comentarios 2

  1. Patricia Cabrera

    Creo que las organizaciones sociales organizadas y bien articuladas, serían más eficaces que conformando partidos políticos. Estas tienen bastante peso frente a las decisiones políticas y serían guardianas de excesos cometidos en cualquier ámbito de la sociedad. Utilizando las redes se tiene comunicación instantánea, un medio para compartir y madurar ideas, y ejercer una gran convocatoria. Al fin y al cabo un medio de control del ámbito político y comercial.

  2. Miguel

    Me siento angustiado de viajar y retroceder a años luz en el túnel del tiempo mientras leo este artículo. He transcurrido parte de mi vida en Barcelona y otra parte en California casi a la par que el entrevistado y de veras: ni le entiendo, ni a los trasnochados movimientos sociales que imperan como el 15M, como a la sociedad catalana actual. Y eso que California, sobre todo Sillicon Valley desde el Condado de San José a San Francisco es la cuna de los mayores avances de este planeta. Se ve que no le influyó y que posiblemente pasara sin pena ni gloria por Los Angeles. Por mucho que se vanaglorie estas estancias desde España … Todos estos movimientos sociales, autodenominados progresistas de una determinada ideologia los veo anacrónicos, viejos, sin fundamento para lo que está comenzando a caer y va a llover en las dos próximas décadas. Si en algo debería de haber igualdad es en la dignidad global del ser humano. Y ni por los forros lo cumplen quienes a gritos lo piden. En estos momentos en los que todo el mundo habla de la gran crisis cuando es la es la mayor mentira que a base de repetirlo la gente es manipulada y se lo cree en la la sociedad occidental. Cuando lo que realmente esta ocurriendo es un cambio de estado a nivel global que muchísimo peor que una crisis. En menos de dos décadas, las democracias actuales, basadas en los sufragios universales se habrán difuminado por no decir eliminado Las soberanías nacionales tal y cual le conocemos tambien. Las ideologías mas de los mismo… Y las actuales fuerzas geopolíticas pasaran ala historia… No soy sociólogo, pero tengo la impresión de que estamos ya en una sociedad embrionaria, ajena al conocimiento de los sociólogos por lo que veo (algunos de renombre como es el caso), de la clase política y de la sociedad en general. O nos adaptamos a los nuevos tiempo o lo mas probable es que desaparezcamos como especie humana de este planeta. Siento decir esto sin comentar las bases científicas o metodologías de investigación que me llevan a decirlo. Por falta de espacio, pero si le pegaría un grito sobre todo a los profesionales de la sociología para que salgan de sus cavernas, investiguen y lleguen a las conclusiones que tengan que llegar porque pronto, muy pronto será demasiado tarde…. Primero diagnosticar que y porque ocurre y después marquen terapias. Pero cuando lo uno y lo otro son errados…. ! Dios mio ! Hacia donde vamos..!.. es como un tren sin conductor a toda velocidad. Solo cabe gritar socorro, pero ¿ante quien? ¿como? ¿Cuando y donde?. De veras, ¿sociológicamente no se ve lo que manifiesto?

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