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La Estrategia de Seguridad Fallida

Podemos argumentar que, a partir del año 2006 hasta la fecha, la visión de la seguridad ha tenido como objetivo principal el combate contra el narcotráfico y sus diversas actividades (a pesar de tener un combate contra el problema desde décadas atrás). Hay que añadir que en el combate contra los enemigos del Estado, se ha evidenciado a las instituciones de carecer una infraestructura y de recursos humanos capaces de hacer frente al desafío interno.

Foto revista Proceso

Palabras clave.

Seguridad nacional, seguridad pública, narcotráfico, Estado, violencia, Ejército mexicano, Policía Federal, CISEN.

Introducción.

Los planes de seguridad en el país han tenido una visión policiaco militar y consideran a sus amenazas prioritarias, por ejemplo: a los enemigos internacionales, internos y otros que pudieran desestabilizar la paz interna de la nación y de sus instituciones.

El punto de quiebre de la seguridad ha sido a nivel histórico, primero con las movilizaciones sociales a mitad del siglo pasado, las actividades guerrilleras en la zona centro y sur, por último las actividades del crimen organizado (narcotráfico); éste último actor, fue en el que se concentro más las autoridades federales, estatales y municipales por tratar de frenar dicho fenómeno.

Podemos argumentar que, a partir del año 2006 hasta la fecha, la visión de la seguridad ha tenido como objetivo principal el combate contra el narcotráfico y sus diversas actividades (a pesar de tener un combate contra el problema desde décadas atrás). Hay que añadir que en el combate contra los enemigos del Estado, se ha evidenciado a las instituciones de carecer una infraestructura y de recursos humanos capaces de hacer frente al desafío interno.

El desafío de seguridad para el gobierno es enorme más de lo que se cree, ya que se tiene a una sociedad atemorizada por la violencia, a disgusto por los elementos de seguridad y un sistema de justicia poco asertivo; un gobierno con niveles de corrupción vergonzosos, también en luto por la cifra incierta de muertos y desaparecidos, la sociedad ha llegado al extremo de tomar las armas como método para acabar con sus amenazas.

El artículo siguiente, es un sencillo esbozo sobre la seguridad pública y nacional, dar un panorama del problema en el que está hundido el país y reflexionar si la nación completa ha tocado fondo o vivimos en la negación.

La Seguridad Nacional y Pública.

La definición de seguridad nacional ha sido un debate acalorado por tener una precisión clara y amplia que abarque los intereses reales del Estado y de la sociedad por identificar los ejes prioritarios a resguardar con toda la infraestructura del gobierno. Sin embargo, la definición ha quedado con una visión policiaco-militar y estatocéntrico, como lo establece la legislación (Ley de Seguridad Nacional) actual en materia:

“las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano que conlleven a:

Proteger al país frente a riesgos y amenazas.

Preservar la soberanía, independencia, territorio y la unidad de la federación.

Mantener el orden constitucional y fortalecer las instituciones democráticas de gobierno.

Defender al país frente a otros Estados o sujetos de derecho internacional.

Preservar el régimen democrático fundado en el desarrollo social, económico y político.”

Para el gobierno la Seguridad Nacional tiene las características siguientes:

1.- Objetivos: mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano.

2.- Instrumentos: la operación de tareas de inteligencia y contrainteligencia para proponer medidas de prevención, disuasión, contención o neutralización de amenazas y riesgos.

3.- Autoridades responsables: El Gobierno de la República establece mecanismos de cooperación con las autoridades estatales y municipales[1].

En otro apartado el gobierno acuña la noción y el alcance de la definición del término referido:

1.- Noción: El concepto de Seguridad Nacional se refiere a una realidad concreta que le permite al Estado mantener su integridad, estabilidad y permanencia.

2.- Alcance: Tiene como universo al conjunto de acciones, estrategias y políticas destinadas a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado, del orden constitucional, de las instituciones democráticas y del desarrollo social, económico y político[2].

Los componentes de la Seguridad Nacional están orientados a detectar los riesgos y amenazas que puedan perjudicar al Estado mexicano, entendiendo a éste último como el sistema que alberga a los tres poderes de la unión o en términos de Robert Dahl como el sistema político, que en otros términos es proteger a la soberanía nacional, que su componente principal es la población.

Con otra visión tenemos la definición del Dr. José Luis Piñeyro sobre Seguridad Nacional, como:

“una situación en la que la mayoría de los sectores y clases sociales de la nación tengan garantizadas sus necesidades culturales y materiales vitales a través de las decisiones del gobierno nacional de turno y de las acciones del conjunto de las instituciones del Estado, o sea, allí donde existe una relativa seguridad frente a amenazas o retos internos o externos, reales o potenciales, que atenten contra la reproducción de la nación y del Estado”[3].

Por su parte el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), expone en su “Inventario de iniciativas relacionadas con Seguridad Humana en América Latina” que el Informe de Desarrollo Humano del PNUD de 1994 aportó: “1) Caracterizar la seguridad humana señalando su universalidad, interdependencia, el énfasis en la prevención y el ser humano como centro; 2) Incorporar las siete dimensiones de la seguridad humana: seguridad económica, seguridad alimentaria, seguridad de la salud, seguridad comunitaria, seguridad política, seguridad personal y seguridad ambiental; 3) Distinguir entre las amenazas locales y las amenazas generalizadas, que son globales y que se pueden extender rápidamente más allá de las fronteras”[4].

Dichas aportaciones se relacionan estrechamente con la definición del Dr. Piñeyro, en lo que refiere a poner como centro de interés al humano en las estrategias de seguridad y de desarrollo, con respecto a las necesidades culturales y materiales, y esto último compagina con las siete dimensiones de seguridad que plantea el PNUD, en el sentido de que en dichas dimensiones se pueden presentar las amenazas locales y externas. En suma, las pronunciaciones del secretario de Estado de los Estados Unidos, Edward Reilly en la Conferencia de San Francisco de 1945, expuso que:

“La batalla por la paz ha de librarse en dos frentes. El primero es el frente de la seguridad, en el cual la victoria significa vivir libres de miedo. El segundo es el frente económico y social, en el cual la victoria significa vivir libres de miseria. Solo la victoria en ambos frentes puede garantizar al mundo una paz perdurable…”.[5]

Siguiendo en la misma tesis, el otro panorama de la seguridad es la seguridad pública, visto como un tópico a nivel local y con repercusiones a nivel nacional, el CISEN aporta una descripción del término que, “De acuerdo con la Constitución, la Seguridad Pública es una función concurrente a cargo de los tres niveles de gobierno. Comprende la prevención, investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas”.[6]

En términos llanos, la seguridad pública como lo refiere el centro de investigación y la legislación son, acciones constantes y vinculantes con las instituciones que conllevan tareas puntuales, no obstante el Dr. Sergio García Ramírez la define como:

“Cualidad de los espacios públicos y privados, que caracteriza por la inexistencia de amenazas que socaven o supriman los bienes y derechos de las personas y en las que existen condiciones propicias para convivencia pacífica y el desarrollo individual y colectivo de la sociedad”.[7]

Empero, con el panorama actual nacional en materia de seguridad y crimen organizado, entre otros dilemas, las definiciones parecen utopías o tipos ideales que en una sociedad quisiera tener o mejor dicho, que el país quiere tener.

La situación de seguridad interna del país como lo explican muchos de los académicos, se origino en diciembre del 2006 cuando el ex mandatario Felipe Calderón tomo la firme decisión de combatir al crimen organizado y dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 (PND) plantea que: “El narcotráfico es una de las manifestaciones más lesivas de la delincuencia organizada, no sólo por los altos niveles de violencia que implica, sino también por la amenaza que representa a la salud física, emocional y moral de un importante número de mexicanos”.[8] Lo anterior dio pie a que su estrategia 8.1 justifique ese combate:

“Aplicar la fuerza del Estado, en el marco de la ley, para recuperar los espacios que han sido secuestrados por las bandas de narcotraficantes y otras organizaciones delictivas.

El Gobierno está determinado a reducir los espacios en que se mueven los criminales, localizar y posteriormente eliminar los plantíos de enervantes e interceptar cargamentos de droga por tierra, mar y aire. Se destinarán los recursos necesarios para modernizar la Fuerza Aérea Mexicana y la Fuerza Aeronaval de la Armada de México, en particular para poner a su alcance los avances de la tecnología, de la información y de la digitalización. Mediante ésta y otras medidas se buscará apoyar la labor de las Fuerzas Armadas en sus labores como garantes de la seguridad interior del país, y específicamente en el combate al crimen organizado”.[9]

Foto Rodrigo Sanchez Granillo

Dicha estrategia se implemento al pie de la letra, al sacar de los cuarteles a los elementos de la Policía Federal y del Ejército Mexicano, dando una batalla sin cuartel a los integrantes del crimen organizado y como dice la estrategia reducir los espacios dominantes del narco, pero, éste último no se iba a quedar de brazos cruzados observando cómo son desarticulados por medio de la fuerza, al toque del clarín y del fusil. Su respuesta del hampa, fue responder con lo más contundente  a sus depredadores, en consecuencia dejando una nube de muerte.

Por lo que respecta a las cifras que hasta el momento ha arrojado la política contra el narcotráfico es la siguiente. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) ofrece una serie de cifras con respecto al delito de homicidio doloso desde la década de 1990 a la fecha, el siguiente cuadro hecho a partir de los datos de la dependencia refleja lo siguiente:

Porcentaje total de homicidio doloso por año.[10]
Año Total de homicidios dolosos por año Porcentaje de homicidios
2007 10.253 8.79%
2008 13.155 11.28%
2009 16.118 13.82%
2010 20.660 17.72%
2011 22.852 19.60%
2012 21.736 18.64%
Total 104.774

En el cuadro se aprecia que desde la puesta en marcha de la estrategia en seguridad, es a partir de la mitad del sexenio calderonista que la cifra en homicidios fue en incremento; en otro registro el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), en su encuesta “Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia 2011 (CIDENA)”, expone que entre el periodo comprendido de 2001 al 2006 se registró 8.901 homicidios a causa de la narcoviolencia y entre 2007 y 2011 registra: 38.030[11]. Las cifras en comparación (tanto del gobierno, como del colectivo) no compaginan, no obstante hay que filtrar todavía las cifras del gobierno y dejar exclusivamente las que están relacionadas al crimen organizado.

La Cruzada contra el narcotráfico.

La batalla contra lo ilegal ha dejado consecuencias, por una parte tenemos una cifra incierta de seres humanos fallecidos a consecuencia del tema y daños colaterales (como calificó Calderón a las víctimas sin registro); y una diversificación de delitos y hechos lamentables a manos del hampa.

El gobierno ha contribuido a que el sistema de seguridad tenga flancos débiles que al paso de las administraciones se fueron debilitando dichas áreas, la cruzada contra el narcotráfico develo esas partes corroídas, las causas son muchas, pero una de las más trascendentales es la corrupción, que prevalece en esa esfera institucional. Las acciones para limpiar al gobierno de la corrupción fue iniciativa de la sociedad civil impulsando al gobierno y al sistema legislativo a realizar acciones legales para castigar este delito; han rendido frutos las acciones de la ciudadanía, pero no los esperados que propusieron en diversas mesas y foros, Gore Vidal explica en su artículo “La corrupción en México”, que la percepción de la gente sobre corrupción dentro de las instituciones de gobierno se ubica en las áreas de procuración de justicia y administración de la misma, teniendo que la policía de tránsito, la policía municipal, los ministerios públicos, la policía judicial o ministerial, los jueces, la policía estatal y la policía federal son las entidades con mayor corrupción[12], apunta también que, hay otras áreas en las cuales este fenómeno del cohecho está muy arraigado, pero, para la temática que nos ocupa, es preocupante la percepción que tiene el grueso de la población sobre las áreas encargadas de brindarnos seguridad y justicia.

Siguiendo la línea del tema, Genaro García Luna ex Secretario de Seguridad Pública Federal refiere en su libro, “Para entender: El Nuevo modelo de seguridad para México”, manifiesta la necesidad de “un modelo de cuerpo de policía que requería un tipo de investigación criminal basada en el análisis y procedimiento de información para identificar las estructuras logísticas y financieras de las organizaciones criminales, sus vínculos con las autoridades, sus formas de operación y sus mecanismos de reclutamiento, entre otros aspectos”.[13] García Luna considera que el sistema de seguridad está bastante dañado por el crecimiento y modernización de las bandas delincuenciales es a tal grado que en su libro reconoce a la corrupción que hay dentro del sistema y su consideración es: un tipo de investigación criminal basada en el análisis y procedimiento de información, esto coincide con los fundamentos del CISEN, referente a estructurar un sistema de inteligencia y contrainteligencia solido.

También reseña el autor que desde 1999 con la creación de la Policía Federal Preventiva (PFP), no respondió a los objetivos y al imaginario de tener una policía federal de alto nivel; lo anterior viene a reforzar el estudio de Vidal sobre la percepción del cohecho en las esferas de seguridad, a su vez abona a que el modelo de la policía federal no ha mejorado.

Por su parte, Joaquín Villalobos en su artículo “Los doce mitos de la guerra contra el narcotráfico” publicado en Nexos, la violencia de los narcos se inicio desde la disputa por los territorios durante el periodo administrativo de Vicente Fox y con la segunda administración panista, por tanto se tenía la necesidad de dar el combate y sostiene que:

“El nivel de violencia actual en México deja bien claro que el monstruo era real, fuerte y peligroso. Ante un escenario así hay dos principios fundamentales para actuar: determinación y velocidad. Determinación para no retroceder frente a la reacción violenta de los cárteles y frente al temor que se abriría en la sociedad; y velocidad para contener y recuperar terreno. En realidad no hacía falta inteligencia previa, los cárteles actuaban en las calles con una impunidad cínica”[14]

Poniendo en comparación los argumentos de García Luna y Villalobos, el primero menciona que el combate contra la criminalidad debe pasar por un proceso de análisis y de operaciones de inteligencia, el segundo apunta que el combate contra el hampa, es un combate a tiros o en pocas palabras demostrando la fuerza del Estado frente a los enemigos.

Los profesores Sergio Aguayo y Raúl Benítez refieren que la guerra contra el narcotráfico fue una determinación, sin previa auscultación con los demás poderes de la unión y los gobiernos locales, asimismo exponen que los saldos de las estrategias de seguridad fueron, que: “El presupuesto dedicado a las dependencias de seguridad y defensa del país aumentó 100%…Fue notable el crecimiento de la Policía Federal y de la Secretaría de Seguridad Pública. Los efectivos policiacos pasaron de trece mil a más de 37 mil”[15]; en la misma tesitura los académicos puntualizan las tres guerras simultáneas:

  • La que libran entre si las organizaciones criminales por el control de territorios, rutas de tránsito y negocios de todo tipo, la más evidente, (balcanización).
  • La ofensiva lanzada por el gobierno federal contra ellas.
  • La lucha del Estado contra sí mismo. Por la corrupción, las organizaciones criminales han penetrado en múltiples parcelas de los tres niveles de gobierno.[16]

La estrategia bélica fue la aplicación de desmenuzar a los cárteles gigantes y empezarlos a reducir en células más pequeñas, restarles todas sus capacidades económicas, logísticas, de guerra, bajar su influencia sobre las autoridades y demás acciones, en pocas palabras usaron las teorías de Karl von Clausewitz[17]. Por otro lado José Luis Piñeyro menciona que otra de las tácticas es el golpeteo sistemático de las autoridades para lesionar a la organización, por medio de los decomisos, incautación de bienes muebles e inmuebles, detención de capos o en su caso la muerte, aseguramiento de armamento y la destrucción de plantíos, laboratorios y demás lugares.

Pero la desventaja de este tipo de acciones, lejos de mermar la estructura, sólo hay un reciclaje de los operadores y capos, se reestructuran en sus bienes y vuelven a operar con su total impunidad. El objetivo central es golpear el nervio financiero, ya que con el capital monetario tienen la vía libre de seguir con sus negocios; la Convención de Palermo dicta en sus medidas contra el crimen organizado, el combate contra el blanqueo de dinero y propone tres medidas: el vigilar a los bancos e institutos financieros, que los gobiernos circulen información sobre el tema y tener estrategias para identificar el delito, lo anterior lo refieren los artículos 6, y 7 de dicha convención.

Cabe señalar que, en todas estas medidas el actor virtual –por así mencionar- es la ciudadanía, ya que todas las políticas públicas en seguridad, están orientadas en beneficio para la población, sin embargo, se toma en cuenta muy poco que, para el crimen organizado la población es su base de apoyo social y a la vez en la pobreza una banca de sustitutos potenciales para ingresar al crimen, también, una salida falsa como solución a la pobreza, en pocas palabras: la sociedad es un elemento vulnerable.

Otro aspecto a resaltar son las corporaciones de policía, ante el escenario actual las policías locales y estatales son las peor calificadas y con poca o nula aceptación o confianza de parte de la sociedad y a consecuencia de los antecedentes ocurridos en el estado de Guerrero en 2014 (Ayotzinapa), el mismo año el  gobierno federal propuso al congreso la iniciativa de crear el mando único, la iniciativa propone reformar artículos de la carta magna en materia de seguridad y que las corporaciones de seguridad a nivel municipal pasen a ser responsabilidad y administración de las entidades federativas.

El contenido de la iniciativa expresa que las policías municipales están en ciertas condiciones que no cumplen sus funciones, son instituciones que carecen de diversas herramientas, y en consecuencia no dan resultados que se espera.

La iniciativa considera que las capacidades de las policías municipales y locales no cuentan con gran capacidad de reacción, en especial las primeras, carecen de herramientas como: protocolos de actuación, carencia de capacitaciones, una jerarquía de mandos bastante deficiente, sin herramientas tecnológicas, geoestadísticas, sin índices delictivos que les ayude a identificar sus zonas de mayor presencia y en casos peores algunos ayuntamientos no tienen corporaciones de policía a ese nivel, además de ser vulnerables para ser cooptados por el crimen organizado.

No obstante la propuesta de ley, requiere de una serie de análisis, consensos y alegatos serios con el propósito de cumplirle a la sociedad y entregarle una seguridad pública que cumpla con las expectativas sociales, también que las autoridades encargadas de la labor en seguridad tengan el respaldo jurídico que su actuación vaya de la mano con los derechos humanos, que sus actividades estén siempre en actualización y sin servidores públicos proclives a la corrupción.

En conclusión, pongo a su juicio los siguientes considerandos que son ejes puntuales en los cuales tanto la sociedad, gobierno y sistema legislativo debe ir trabajando para el desarrollo nacional.

  • La estrategia de seguridad va a seguir con la utilización del Ejército Nacional como la institución en tareas de seguridad pública. Mientras los estados no cuenten con policías estatales confiables la situación seguirá y la policía federal es una de sus tareas la de seguridad pública.
  • El narcotráfico va a prevalecer fortalecido, mientras su columna vertebral (sus ganancias económicas) no sean destruidas y con ello sus cómplices encarcelados, van a seguir operando con total impunidad.
  • Seguridad pública incierta y sin confianza, las entidades federativas deben estructurar policías estatales y municipales con certidumbre jurídica, con mandos confiables y profesionales, y tropas con educación y protegidas en su trabajo, y caminando a la par con los derechos humanos. Además de instrumentos metodológicos que atiendan la demanda de seguridad en los municipios y estados.
  • Educación en riesgo, la población que está en condiciones de recibir educación pública se debe garantizar el derecho a la educación básica e impulsarlos a una educación superior y con posibilidades y oportunidades de conseguir un empleo, dotar a la niñez y juventud de espacios de recreación, culturales, artísticas y de desarrollo en los cuales se desarrollen sus habilidades; al profesorado ser beneficiado y capacitado sin legislaciones agresivas.
  • Sacar a las fuerzas armadas de las tareas de seguridad y dotarlas de un marco jurídico en la cual pueda desempeñar sus tareas adecuadamente, atender sus demandas para el instituto armado y procurar la modernización de sus materiales y dotar al rubro de seguridad con el 1% del PIB que se ha debatido.
  • El sistema penitenciario no responde a la reformación del individuo e integrarlo a la sociedad, al contrario en varias ocasiones los reos tienden a delinquir en nuevos delitos aprendidos en las prisiones; ante este panorama se debe replantear el sistema penitenciario nacional.
  • El escenario en materia laboral no es nada halagador para las nuevas generaciones de egresados universitarios y de nivel básico, contamos con una legislación que poco o nada favorece a los trabajadores, con salarios bajos, derechos laborales reducidos, entre otras características deplorables, por ello se requiere una legislación laboral en la que se vea beneficiado el empleado y patrón, a su vez ver si es viable la figura de la outsoursing, que a todas luces no es viable.
  • Replantear la relación bilateral con el vecino del norte que en este caso el TLCAN, el Plan Merida y otros convenios.
  • Respaldar y fortalecer el sistema energético nacional en el cual este rubro quede bajo la tutela de la nación y refundar a PEMEX, modernizarla a fin de que sea la industria nacional que investigue, extraiga, procese y refine nuestro energético. Asimismo que la nación tenga como respaldo económico bancos nacionales de desarrollo que puedan ser puntas de lanza y no ser instituciones víctimas del saqueo y dispendio de funcionarios públicos.
  • Plantear un proyecto de nación en el cual se vislumbre una nueva ética política entre los tres niveles de gobierno, en los tres poderes de la unión, que se vaya modernizando el sistema anticorrupción, el sistema de transparencia y con mayor participación ciudadana en estos temas.

Con los diez puntos que ofrezco son mis consideraciones, a modo de conclusión.

Bibliografía.

  • Amparo Casar María, “México: anatomía de la corrupción”, CIDE IMCO, 2015.
  • Atlas de la seguridad y la defensa de México 2012. CASEDE.
  • Clausewitz Karl Von, “De la guerra”, librodot.com, 2002.
  • Encuesta Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia (CIDENA) 2011.CASEDE.
  • García Luna Genaro, “Para entender: El Nuevo modelo de seguridad para México”, 1ª edición, Nostras ediciones, México, 2011.
  • García Ramírez Sergio, “En torno a la seguridad pública. Desarrollo penal y evolución del delito”, en Pedro José Peñaloza y Mario A. Garza Salinas (coords), Los desafíos de la seguridad pública en México, Universidad Iberoamericana, UNAM, PGR, México, 2002.
  • Inventario de iniciativas relacionadas con Seguridad Humana en América Latina, PNUD, 2001, San José, Costa Rica.
  • Piñeyro, Piñeyro José Luis, “Seguridad nacional en México. ¿Realidad o proyecto?”, Universidad Autónoma Metropolitana- Azcapotzalco, Editorial Pomares, México, 2006.
  • Villalobos Joaquín. “Los doce mitos de la guerra contra el narcotráfico”. En revista Nexos, 1 de enero de 2010.

Fuentes electrónicas.

http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema1.html

http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema2.html

http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/pdf/PND_2007-2012.pdf pp.46

http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/pdf/PND_2007-2012.pdf pp. 59

http://secretariadoejecutivo.gob.mx/index.php

[1] http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema1.html

[2] http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema2.html

[3] Piñeyro, Piñeyro José Luis. “Seguridad nacional en México. ¿Realidad o proyecto?”, Universidad Autónoma Metropolitana- Azcapotzalco, Editorial Pomares, México, 2006, pp. 20,21.

[4] Inventario de iniciativas relacionadas con Seguridad Humana en América Latina, PNUD, 2001, San José, Costa Rica, pp. 16.

[5] Ibíd. Inventario de iniciativas relacionadas con Seguridad Humana en América Latina, PNUD, 2001, San José, Costa Rica, pp.13.

[6] http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema1.html

[7] García Ramírez Sergio, “En torno a la seguridad pública. Desarrollo penal y evolución del delito”, en Pedro José Peñaloza y Mario A. Garza Salinas (coords.), Los desafíos de la seguridad pública en México, Universidad Iberoamericana, UNAM, PGR, México, 2002, pp. 81.

[8] http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/pdf/PND_2007-2012.pdf pp.46

[9] Ibíd. http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/pdf/PND_2007-2012.pdf pp 59.

[10] La tabla y el cuadro elaborado a partir de las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

[11] Las cifras expuestas en el periodo de 2001 al 2006 son de “Drug Violence in Mexico, Data and Analysis from 2001-2009”, Trans-border Institute, University of San Diego, 2009. La segunda cifra,  “Ejecutómetro”, Reforma, 12 de enero de 2012. Contenido en el informe de la Encuesta Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia (CIDENA) 2011.

[12] Amparo Casar María, “México: anatomía de la corrupción”, CIDE IMCO, 2015, pp. 23.

[13] García Luna Genaro. “Para entender: El Nuevo modelo de seguridad para México”, 1ª edición, Nostras ediciones, México, 2011. pp. 19.

[14] Villalobos Joaquín. “Los doce mitos de la guerra contra el narcotráfico”. En revista Nexos,  1 de enero de 2010.

[15] Aguayo Quesada Sergio y Benítez Manaut Raúl. “Introducción: las violencias. Balance, efectos y prospectiva” en “Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2012”, CASEDE, México, 2012. pp. 11.

[16] Ibíd. Aguayo Quesada Sergio y Benítez Manaut Raúl. “Introducción: las violencias. Balance, efectos y prospectiva” en “Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2012”, CASEDE, México, 2012. pp. 12

[17] Clausewitz menciona que el objetivo de la guerra es acabar con el enemigo e imponer la voluntad del que quiere salir victorioso. Clausewitz Karl Von, “De la guerra”, librodot.com, 2002.

Rodrigo Sánchez Granillo

Rodrigo Sánchez Granillo Licenciado en sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, generación 2009-2013. Consejero editorial y columnista de opinión y de investigación para el periódico electrónico: www.tiempouam.org abril 2012 a la fecha, cubriendo los temas: sistema legislativo, partidos políticos, seguridad nacional y pública y gobierno. Ex asesor parlamentario en la Cámara de Senadores 2013. Ex asistente de investigación en materia de seguridad humana, en el departamento de Derecho en UAM, unidad Azcapotzalco 2012-2013.
Diplomado en Etnografía Política en 2012 y participación en la cobertura de los cierres de campaña presidenciales en el mismo año, especialmente en la cobertura periodística para tiempouam y al mismo tiempo para el diplomado.

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