¿Cómo saber si una sociedad es solidaria? Solidaridad, una palabra que parece que se puso de moda el mes de septiembre; la frase de “México unido” fue bombardeada en la televisión, en las redes sociales. Cuando se dieron los terribles acontecimientos del 19 septiembre y el terremoto en Chiapas en todos lados había centros de acopio, personas de otros estados iban a ayudar, daban dinero, cobijas, alimentos, o quitaban escombros. Lo mismo sucedió en la Ciudad de México, escuelas ayudaban con centros de acopio, las personas se organizaban, las universidades hacían brigadas. Y en ese momento se dijo México es un país solidario. Es un país con buenas personas. ¡Que orgullo ser mexicano!

México y el olvido Sociedad en decadencia

Fuente: Pinimg

En otro lado veíamos a una clase política que por horas, no sabían cómo reaccionar. Se vieron lentos para actuar. El Presidente de México iba a los lugares afectados. ¿Para qué? ¿Su presencia era de verdad de ayuda?

Y qué decir de la tragicomedia que tuvieron con la escuela “Enrique Rébsamen”. Cientos de personas sin hogar, personas desaparecidas, el esfuerzo parecía concentrarse en una sola persona. Cuántas escuelas sufrieron daños ¿En qué momento se ayudó a esas escuelas? En estos momentos existen alumnos que no han asistido desde el 19 de septiembre a clases, algunos han sido cambiados a particulares por la poca respuesta que han tenido las autoridades educativas.

Pasaron los días, las semanas, los centros de acopio se fueron cerrando, las personas, (como era de esperarse regresaron a sus actividades normales) las noticias dejaron de ir entorno a los terremotos. Las personas dejaron de comentar, de hablar de lo sucedido. Solo quedó el pánico. ¿Qué tal si vuelve a temblar? Muchos hacían sus mochilas de vida. ¿Pero y las personas que se quedaron sin hogar, las fallecidas, los desaparecidos? Acaso ya no existen. ¿Ya arreglaron su situación? ¿Sigue la solidaridad presente?

A veces se hacía burla de Bauman cuando decían que para el todo era líquido. Pero que presente esta. Estamos en una sociedad donde todo fluye tan rápido que solo importa el hoy. Solo importa el momento en que nos encontramos. Y si ya se ayudó ya no hay que hacer, la aportación está hecha.

¿Qué pasó con el dinero que se decía que había llegado para ayudar? Instituciones de todo tipo, celebridades, futbolistas, algunos países como Rusia aportaron dinero, incluso partidos políticos dijeron dar de sus próximas campañas electorales. Hoy, en los breves momentos que hablan del tema nos dicen que los afectados tendrán créditos. ¡Créditos! Personas que perdieron todo su patrimonio, resultado de años de esfuerzo y trabajo, personas que habían logrado alguna estabilidad, ¿Tendrán para pagar créditos que obviamente no estaban previstos? ¿Todas las personas tendrán acceso a esos créditos? ¿Serán justos esos créditos o solo serán la forma de mantener a la población en espera de algo que no llegará? Y por cierto, ¿dónde está lo donado? ¿Por qué hacer créditos si hubo donaciones?

Las víctimas están desesperadas, las víctimas esperan se cumplan las promesas de los gobernadores. Que la clase política actúe. Pero que lo hagan de verdad, conscientes, con responsabilidad; en algunas partes la respuesta fue darles láminas para su techo pero de todo el dinero que se dice que hay, de todo el monto que dijeron dar los políticos, ¿solo alcanzó para reparar techos?

Lo peor fue cuando la clase política decía que era contra la ley dar dinero de campaña para ser usado en otras cuestiones. En algo tan banal y poco importante como ayudar a cientos de afectos por un terremoto. Cualquier cosa. Qué increíble la hipocresía con la que le hablan a los ciudadanos. Después esto lo vieron para aumentar su popularidad, y empezaron, “yo donaré el 10%”, a pues “yo donaré el 50%”. Incluso pelearon por ser el primero en ser el de la idea de donar su dinero de campaña. Dinero que probablemente nadie donó o “que la ley no permitió que se donara”

Tal vez el hablar de esto parece historia vieja. Y ese es el problema, ¿Qué tan viejo es en verdad? Solo ha pasado poco más de un mes, y se comienza a olvidar. ¿Quién recuerda ahorita a los de Chiapas? ¿Quién sigue con la idea de ayudar? México que dices ser solidario, México que posteaste en Facebook tu ayuda. ¿Dónde estás ahorita? El olvido es lo que prevalece ahora.

¿No es así? ¿A caso recuerdan a los 43 alumnos “desaparecidos” de Ayotzinapan? ¿Los feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez? ¿De cuántos movimientos sociales nos hemos quejado e ignorado a pesar de que las causas son buenas?  Incluso observe la marcha de orgullo LGTTTIB, que más que marcha parece festival y que las consignas políticas han desaparecido. ¿Acaso la comunidad homosexual ha logrado la equidad e igualdad en México? ¿ya están resueltos los crímenes de odio por homofobia? Son fenómenos ajenos, extraños.

Nos hemos convertido en un México sin memoria. En un México que permite abusos, que permite que se le ignore. Nos dejamos llevar (y no sé por qué) por las promesas de los políticos. ¿Pero por qué seguimos sin actuar? Así como se hicieron cientos, miles, hasta millones de firmas para que los políticos “donaran” el dinero de campaña, porque no actuar para que cumplan con lo prometido, ¿Por qué no actuar por nuestro bienestar si hemos sido testigos de que unidos podemos presionar a la clase política?

Olvidamos, ignoramos, dejamos pasar porque nosotros estamos bien. ¿Qué pasará el día que tú, tu familia sea la víctima de un asesinato, de una desaparición o de un desastre natural?

Jondalar Cervantes Gutiérrez

Licenciado en Sociología por parte de la UAM Azcapotzalco. Profesor a nivel bachillerato del área de ciencias sociales. Articulista de Opinión en Zoonpolitikon. Mis áreas de interés han sido la democracia, la educación, la diversidad sexual, las nuevas vertientes religiosas y la crítica de estas.

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Comentarios 2

  1. Fernando Garcia Vyera

    Totalmente de acuerdo con tu análisis, efectivamente somos una sociedad liquida gracias a los medios de comunicación y de igual forma la ignorancia que pernea a la sociedad, saludos

  2. Jacqueline Ruiz

    La situación de México va mas allá de lo que sucedió en el terremoto del 19 de septiembre de 2017. Si, somos un país sin memoria, hemos dejado pasar como sujetos de esta sociedad no solo los desastres naturales, sino también las perdidas humanas, que por mas que se repiten, pareciera que no entendemos que la situación es aun mas grave y de fondo.

    Si, tampoco recordamos a Ayotzinapa. En mi experiencia personal fue impactante: estaba en mi primer semestre de licenciatura y eso me llevo a pensar, ¿Estoy en la carrera y universidad correcta? ¿La sociología en verdad aporta algo para que la sociedad llegue al estadío esperado?

    La respuesta a veces se asoma, pero se vuelve a esconder. La respuesta, evidentemente no la tiene la sociología como tal. Las ciencias sociales en su conjunto, deben de tener una responsabilidad social justamente con esos acontecimientos donde vemos que la sociedad se está derrumbando; lamentablemente, también, seguimos careciendo de legitimidad y la solución se la dejan siempre a lo jurídico.

    No perdamos de vista, que estamos ya en el proceso de elección de nuevo presidente para el periodo 2018-2022, y que son especialistas en lucrar con la necesidad y la esperanza ajena. Los terremotos no los podemos detener, pero si a los políticos que siguen desapareciendo y usando a los programas sociales para obtener poder.

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