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La globalización de las emociones como estrategia postmoderna de la dominación (I)

1- Problematización:

La pregunta lanzada por Etienne de la Boétie, escrito entre 1546 a 1548 en el texto conocido como “Discurso de la servidumbre voluntaria, o el Contra Uno”, se refiere a las relaciones sociales existentes en su tiempo, de la siguiente forma:

“…quisiera tan sólo entender cómo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tiene más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo; … y cualquier persona por más buena que sea, en el momento que asume su naturaleza de amo, …jamás podrá asegurarse que es bueno porque dispone del poder de ser malo cuando quiera.”

(de la Boétie, E. 2008).

Si bien la pregunta fue colocada en tiempos de la monarquía y basada en eventos característicos de ese tipo de sociedad, que hoy no encontramos, salvo –quizá- en contextos culturales muy particulares, pero sigue teniendo vigencia la pregunta, porque estamos en tiempos de la esclavitud voluntaria, al decir de otros sociólogos, de igual manera dominados por pocos, y lo peor como lo precisa Lipovetsky, G. (2000) en condiciones en donde la libertad está presente, esa libertad ansiada del ayer, hoy tenemos, la vivimos; a pesar de ello continuamos esclavos, porque se trata de una nueva situación, de nuevos procesos que requieren de la presencia de la libertad individual para la toma de decisiones personales; situación que confunde a multitud de mentes, con las creencias de vivir en plena libertad, sin darnos oportunidad para reflexionar y responder a las necesidades sociales como conjuntos interrelacionados en los que nos hacemos humanos, por estar anestesiados con todo ese cumulo de ideas colocadas a propósito para obnubilar la razón.

Surge, la siguiente inquietud: ¿que obligó a los seres humanos, que naciendo libres, desarrollaran otra ruta, otra vía, otros procesos para aceptar voluntariamente la servidumbre, la sojuzgación, la humillación, la pérdida de los valores…?. Foucault (2014), propone, que se debe analizar la fabricación de sujetos más que la génesis del soberano, de allí, la importancia de las relaciones de dominación en el análisis del poder, siendo importante reflexionar en el cómo consiguieron la dominación de los cuerpos y de las mentes para que sirvan a los intereses del capital, y de esa manera contribuir en la colocación de unas pistas para entender porque cada vez millones de seres humanos se inclinan sin ninguna resistencia, más aún, piden servir a los intereses de la nueva estructura de relaciones sociales y del poder, como esclavos voluntarios.

 

2- Los requerimientos para la existencia del sistema capitalista como la nueva formación económico social con aspiraciones globales.

El sistema capitalista, surge por la existencia real, concreta, objetiva de condiciones históricas suscitadas desde varias generaciones atrás, entre las que se destacan el despotismo, las formas inhumanas de atropello de unos contra otros, los privilegios, el hambre, la enfermedad y la muerte, para citar unos pocos eventos sociales que impulsaron a pensar en otra forma de organización social. Para su funcionamiento se requirió de un formato –estructura social- diferente que pudiese servir de base para el sostenimiento en el tiempo y la universalización en los diferentes pueblos del mundo, e hicieron suyo los principios universales de la humanidad, “La libertad, La igualdad y La fraternidad”, sobre los que se sustentó la Sociedad Moderna Capitalista.

La carrera ha sido un tanto larga, para alcanzar los objetivos de ese perfil a nivel social, y llegar a la sociedad del pleno empleo, en la que vivimos; pero ese ímpetu, lleva a que miles de millones de seres humanos esperen un trabajo, mismos que conforman una población obrera remanente, sobrante relativa, el denominado “ejército industrial de reserva” (Marx, C. 1981), quienes ofertan su fuerza de trabajo de muy diversas maneras y para las diferentes necesidades de la producción, a precios bajos en una multitud de casos.

Así el sistema económico capitalista requiere de capitales, de trabajadores, como de los medios de producción, y del concepto de propiedad privada –como persona o colectivos de personas que tienen dinero de inversión-, y posteriormente se extendió este término a la vida misma de las personas. Para esto fue necesario que existiera una estructura jurídica que garantice la propiedad privada, así como unas políticas que favorezcan al sistema económico el crecimiento, desarrollo, protección, y la normalización.

En la performance de los nuevos sujetos sociales del sistema capitalista, las personas libres para ejercer la compra y la venta de la fuerza de trabajo, deben garantizar el cumplimiento de ciertas características básicas que le hacen apto para los fines de este sistema productivo, entre ellas están:

a- Decisión de las personas con capacidad económica de transformarse en capitalistas, esto es decididas a invertir su dinero –transformándolo en capital- para la producción o el comercio.

b- Desprendimiento de la relación hombre/naturaleza, para la conformación de trabajadores, como personas libres para trabajar en la producción capitalista.

c- Sistema jurídico contractual de compra-venta de la fuerza humana de trabajo.

d- Trabajadores con nueva mentalidad, que ponen  a disposición del comprador no sólo su biología, sino toda la persona, para que sea utilizada según lo necesite el comprador. De allí la necesidad del disciplinamiento para:

*Trabajar en beneficio de otro

*Trabajar bajo un horario flexible según las necesidades del empleador.

*Trabajar por una remuneración fijada por el empleador o por el Estado.

*Trabajar ordenadamente según los requerimientos del proceso laboral.

e- Desarrollo de una conducta –comportamiento disciplinado- para la totalidad de la sociedad, para que esa conducta disciplinada deje de ser un asunto de una decisión consciente, y sea más bien como un impulso interior, como algo natural, como algo que así debe hacerse.

Toda esta perspectiva llega a unas metas sociales, como proceso de masa, en el nivel psicológico de cada persona, a pesar que los dispositivos disciplinarios son esencialmente dirigidos al cuerpo, sin embargo debió trabajarse en la mente al nivel de las actitudes, en especial de las emociones, llegando a construir socialmente algunos parámetros que deben ser considerados como la ideologización-politización del pleno empleo, en los siguientes términos:

a- La sociedad requiere de personas capaces, honestas, honrados, de bien.

b- El hombre/mujer debe ser libre para trabajar bajo un horario.

c- Las personas estén dispuestos a trabajar de manera ordenada, disciplinada y puntual.

d- En el ámbito del trabajo, las personas deben ser obedientes, y aceptar la necesaria presencia de la autoridad.

e- La persona, es y se siente tal en la medida que trabaja.

f- En la medida que se esfuerza en el trabajo es reconocido socialmente.

g- La persona que trabaja se realiza en el acto de trabajar, por ello busca trabajar y acepta las reglas como están por ser connaturales al trabajo, que es la expresión del esfuerzo y del éxito personal-familiar.

Pero los intereses y propósitos capitalistas, son aún más profundos, llegan al interior de las personas/sujetos sociales, y compromete la intimidad de cada uno, no queda fuera ninguna persona, es la globalización capitalista, llegando a concretar que El –trabajador, ciudadano común, toda persona de toda edad y sexo- es y se sienta tal en la medida que trabaja, de esa manera pueda ser reconocido socialmente según el esfuerzo entregado en el trabajo; por este motivo, la realización de una persona como sujeto social, se alcanza en el acto del trabajo productivo –remunerado-,  razón que le impulsa a trabajar y aceptar las reglas como están, por ser connaturales al trabajo, que es la expresión del esfuerzo y fuente de virtudes.

En las líneas anteriores están las claves de los requerimientos del sistema capitalista en sus inicios, para mantenerse como tal, y que ha sido un trajinar con altos y bajos para ir puliendo estas ideas, en formatos sociales – jurídicos – políticos – económico – culturales que se han integrado en el cuerpo y la mente como requerimientos naturales a ser satisfechos, entre ellos está el esfuerzo para ser clasificado como idóneo para el trabajo, en el que toda una estructura muy compleja transversaliza la existencia misma de la sociedad, las familias y de las personas, y para satisfacer este requerimiento, muy visible, con aceptación generalizada están las instituciones educativas que encabezan la lista, y coadyuvada por la familia, quien se encarga de colocar la idea del hombre/mujer de bien, como aquel que realiza el trabajo, y es autosuficiente para su existencia a través de proporcionar un ingreso económico.

Pero estas ideas que están colocados en términos positivos, encierran el miedo ante la posibilidad de no alcanzar ese ideal. Es ese miedo, que obliga a las personas a esforzarse para alcanzar ese objetivo; y, al haberse transformado en una necesidad sustancial para la vida, se constituye en el motor para que el sistema funcione construyendo personas dispuestas a venderse, a esclavizarse voluntariamente. De allí que la propia familia, está a cada instante inculcando, reproduciendo, insistiendo, que debe capacitarse para ese trabajo. Coloca ejemplos de prosperidad, de futuro, de personas respetadas, como los nortes a seguir, por eso que una profesión universitaria se transforma en un anhelo, por constituir una posibilidad para cumplir con el objetivo de mejor situación socioeconómica, que pocos alcanzan. Sin embargo, estamos presenciando en los diferentes países –como sucede en Ecuador- con los profesionales universitarios, se desencantan con el título, por no poder ejercer la profesión que les acredita la Universidad, y tienen que buscar el ingreso económico en otros ámbitos laborales, en los que su preparación académica se distancia de la actividad que realiza para el sustento de sí mismo y de la familia.

El miedo a no alcanzar el ideal requerido, es un miedo que destruye vidas, esperanzas y sueños. Es un miedo, acompañado de impotencia, sin saber a quién reclamar, que obligan a poner la mirada en el infinito, con esa sensación de amargura, de tristeza, de soledad, de vacío.

Y que sucede en el hoy, en el aquí y en el ahora, en esta sociedad postmoderna. Podemos ubicarnos según los términos jurídicos, como cómplices o como encubridores de lo que sucede en nuestra sociedad, producto de ese complicado tejido social postmoderno con el individualismo al extremo peligroso, en el que se niega la capacidad de la empatía hacia el dolor, la alegría, los sufrimientos, o los éxitos de los demás. Sólo importa lo que a cada quien le sucede, lo demás, como dicen los jóvenes “les resbala”, son indiferentes, como si estuviesen bloqueadas las conexiones entre el sistema límbico con la corteza cerebral.

Pero, este es el fenómeno social visible, que corresponde a las nuevas formas de convivencia social, sin embargo hay otros espacios en los que trabaja el sistema capitalista, que corresponde a las emociones, con el objetivo de conseguir la nueva sociedad con personas estructuradas, no solo para el trabajo, sino para el consumo en todos los momentos de la vida. Entre ellos destacan el miedo, la soledad, y el olvido, sin que estos agoten la variadísima gamma de emociones en juego, alineadas para alcanzar los mismos objetivos del consumo sin restricción, y la organización de la esclavitud voluntaria o consentida (Brient, J.F. 2009).

Por la razón de dolo que esconden los procesos puestos en vigor para conseguir esa sociedad de consumo, servil, sin capacidad de reflexión, como autómatas, es necesario elevar las voces desde diferentes espacios, desde diferentes opciones, con formas de mirar diversas, que den coloridos, tonos, estructuras diferentes, compromisos varios, formas reflexivas desde la diversidad que contribuirán en la construcción de los nuevos relatos, de las confecciones de historias desde los propios actores, quizá sin tanto deseo de protagonismo ni de interés como grupo social.

El callar estos perversos procesos que se implantan de manera masiva, de forma soterrada o con el apoyo de los Estados/gobiernos que ponen a la disposición los permisos correspondientes, dando una legitimidad jurídica y en otros hasta social, se transforma en formas cómplices o de encubrimiento jurídicamente aceptados. Es necesario enfrentar a las ideas de riesgo y peligro, colocadas como estrategia postmoderna de la acumulación capitalista, para desencadenar los miedos globalizados utilizados para su propósito, el de la esclavitud voluntaria.

 

Referencias bibliográficas

Brient, J. F. (2009). De la servidumbre moderna.  Disponible en: http://www.delaservitudemoderne.org/Documents/delaservidumbremoderna.pdf

de la Boétie, E. (2008). El Discurso de la Servidumbre Voluntaria. Ed. La Plata. Buenos Aires. Disponible en: http://tratarde.org/wp-content/uploads/2011/10/Etienne-de-la-Boetie-Discurso-sobre-la-servidumbre-voluntaria.pdf

Foucault (2014). Defender la sociedad. Ed. Fondo de Cultura Económica. Argentina. Pág. 37.

Lipovetsky, G. (2000). La Era del Vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Ed. Anagrama. Barcelona España. Disponible en: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/blog/docentes/trabajos/6553_15813.pdf

Marx, C. (1981). El Capital: Crítica de la Economía Política. Vol. I. Capit. XXIII: La ley general de la acumulación capitalista. Ed. Fondo de Cultura Económica. Bogotá. Págs.. 532-542.

Nicolas Campoverde

Nacido en Biblián-Ecuador. Médico general, con especialidad en Administración e investigación en salud; Mgs. en Sociología y Desarrollo; estudios para PhD. En Pensamineto Complejo. Jubilado como Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca. Excoordinador de los Registros de Tumores de Cuenca y Machala. Autor de varias publicaciones relacionadas con la epidemiología, el cáncer y la sociología médica. Interesado en el proceso vital y una interpretación aplicando la física cuántica, la epigenética y el biogenoma, así como el esclarecimiento de la Salud Pública como instrumento del biopoder y la biopolítica.

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