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Que hacer para vivir en armonía en el planeta Tierra.

La pretensión de ese quehacer para vivir en armonía en nuestro planeta Tierra, es demasiado complejo y rebasa mi posibilidad de emitir alguna idea sobre tan ansiado tema, sin embargo me atrevo a colocar unos pensamientos que puedan servir como ingredientes iniciales para reflexionar entre todos los lectores y personas interesadas en este problema de vida.

planeta

https://www.elespanol.com/ciencia/20180126/mundo-insolito-ciencia-imagenes/280251975_3.html

 

Inicio estas ideas poniendo a consideración la propuesta de Wilber, el de recurrir a una identidad supraordenada, para que organice y defina los comportamientos humanos.

 

… es necesario recurrir a algún tipo de identidad supraordenada con respecto a nuestros yoes individuales, una identidad colectiva común que nos permita reconocernos en los demás y tratarlos con el adecuado respeto.

Ken Wilber. pág 159. (1998)

 

Oh, quizá debamos considerar con mayor delicadeza y profundidad las simples cosas cantadas por Mercedes Sosa, porque es necesario despojarnos de varias o de casi todas ellas, para cobijar el sueño de renacer con nuevas hojas que son la esperanza de nuevas formas de vivir.

 

LAS SIMPLES COSAS

Uno se despide, insensiblemente de pequeñas cosas,

lo mismo que un árbol

que en tiempo de otoño

se queda sin hojas…

Mercedes Sosa

 

Para muchos nos encontramos en el planeta Tierra con una sobrepoblación. Unos 10.000 años a.c., la población humana era aproximadamente de 1.000.000 de habitantes, y para el comienzo de la era cristiana era de 200.000.000 de habitantes. (Wikipedia. 2019), en estos tiempos las posibilidades de vida eran disminuidas debido a las múltiples circunstancias de eventos peligrosos y riesgosos que en la naturaleza existían y a los que estaban expuestos todos los seres vivos y de manera particular los primeros humanos, pero con una ventaja que la riqueza natural era de todos, no existía la propiedad privada, permitía compartir con el viajero, con el extraño el espacio y todos los bienes, era bien recibido, sin recelo, lo humano era el fundamento de la existencia entre extraños. Pero hubo de pasar miles de años, hasta que sobrepasaron la forma de vida nómada y con ella el de la recolección de los frutos, por la forma sedentaria, en la que la agricultura y la ganadería se transforman en los pilares sustantivos de la nueva vida, dando paso a nuevas reglas en las relaciones humanas, lo más expresivo se encuentra en la presencia del patriarcado, además surge la propiedad privada, el excedente, el intercambio, y con ella el encuentro del poder sobre los demás, quienes tienen pueden colocar sus condiciones de intercambio, y con ella deviene la codicia, la ambición, acompañados del miedo a perder, los que tenían ese algo de perder, en la medida que la capacidad de poder sobre los demás se medía con la riqueza acumulada por cada quién. De esta circunstancia se puede deducir, que no era necesariamente lo material el temor a perder, o a acumular y atesorar; sino el poder en sí, que les daba presencia, autoridad, respeto, miedo y temor, capacidad de dominio y sojuzgación sobre los demás.

 

El crecimiento poblacional se hace impresionante si consideramos que en el siglo XVIII la población mundial alcanzó a 750.000.000 de habitantes y en el siglo XIX llega a la cantidad de 1.262.000.000 de habitantes, pero el mayor incremento se produce en el siglo XX y en los años que estamos del siglo XXI, llegando para 1950 a la cantidad de 2.516.000.000 (Concha, C. 2019)  y para el 2019 la población estimada del mundo alcanza a los 7.678.174,556 habitantes (PopulationPyramid.net. 2019), a este crecimiento poblacional se denomina ‘explosión demográfica’, que en algunos países desarrollados se ha estancado y más bien parece un crecimiento negativo, con pocos nacimientos y aumento de la esperanza de vida al nacer.

 

Este incremento poblacional se acompaña de grandes desacuerdos y de la magnificencia del poder de sumisión, con el mismo denominador, de quien tiene más es el más poderoso, y la ciencia desarrollada está a los pies del poder, crece y se fortalece en la medida que se ajusta más a los designios e ímpetus de ese poder. De allí, las preguntas: ¿de qué sirve tanto saber, si siguen muriendo los niños de hambre, o con enfermedades infectocontagiosas de fácil control?, ¿de qué sirven esos conocimientos si no podemos ponernos de acuerdo en cosas que sean útiles para vivir en armonía entre diversos?. ¿De qué sirve el crecimiento económico, si no contribuye al bienestar de todo lo existente, y más bien facilita la devastación de los diferentes ecosistemas, o para la muerte de los sistemas vivos?. Cada vez y con mayor fuerza y mayor efectividad, cambiamos la fisioesfera y la supervivencia de los humanos se encuentra en peligro de extinción. Es necesario engrosar los pensamientos que evoquen formas diferentes de reflexionar la realidad, es necesario levantar las voces de nuevas formas y modos de vivir.

 

Vivimos los humanos y demás sistemas vivos, en este nuestro planeta Tierra, de forma contradictoria, en dónde las paradojas, los opuestos se dan en diferentes dimensiones, no como la necesaria condición para la existencia de todos ellos, sino como formas y modos de vida de los humanos que hacen más daño, y estas diferencias no necesariamente se deben al hecho de la diversidad humana, sino a otros intereses ligados con el poder de dominación.

 

Vivimos en este mundo intervenidos, introduciéndonos en los demás y con lo demás, pero en esa intromisión e introducción también estamos en el otro lado siendo parte del mismo proceso, como personas a las cuales nos intervienen y se introducen, en nuestra mente, construyendo cuerpos condicionados a responder a esas estímulos (Bourdieu, P. 2003), con obediencia, nos transforman de seres racionales, pensantes, en masas ciegamente obedientes, la servidumbre voluntaria se consigue a través del dominio, la sojuzgación, la imposición, el lavado de la conciencia colocando situaciones preelaboradas que tienen finalidades preestablecidas de beneficio, así vuelven sumisos a las personas, se llega con mensajes que calan en el interior de las personas logrando la obediencia ciega, fuera de todo criterio ético-moral, construyendo nuevos parámetros de lo aceptable como bueno, como benéfico, con nuevas identidades moduladoras de los comportamientos socioculturales emergentes.

 

A pesar de los avances en la ciencia y la tecnología, esto significa saber más, de una manera tal, que se podría decir como nunca antes había existido. Sin embargo destruimos más como afirma Ken Wilber (1998), toda ignorancia destruye la biosfera, y apoyada por la industria es capaz de destruir la totalidad del planeta. Nos encontramos  frente a una sociedad del riesgo global (Ulrich Beck (2002), cada vez con mayor indiferencia, cejados por la ignorancia consentida, en la que nuestra voluntad a saber es dejada al comentario del marketing, cerramos los ojos y enmudecemos nuestra voz, como señal de alejamiento de los problemas, creyendo que no nos afectan, y esa parsimonia que nos lleva a la inacción social nos aleja con lo que hay de conocimiento, caminando a ciegas hacia el abismo, hacia la muerte de los humanos en primer lugar, porque hemos destruido las bases de nuestra existencia, al afectar la propia fisioesfera y a otros sistemas vivos básicos sobre los que se sostiene la existencia de los humanos. No es tan cierto que lo más complejo doblega y obscurece a lo más simple, solo esta solapado lo simple como parte sustantiva de lo más avanzado y complejo, como la emergencia en donde surge con nuevo rostro y potencialidad; no como dominio de lo complejo a lo simple, sino como cooperación de los elementos simples para la emergencia de lo nuevo.

 

Vivimos destruyendo las bases de nuestra propia existencia, sin reflexionar que somos holoarquías, esto es, totalidades/partes, que requerimos de otras partes para nuestra organización estructural, base de nuestra propia existencia. Ejemplo requerimos de las bacterias para vivir, ellas cumplen en nuestro organismo varias funciones que no puede realizar nuestro organismo por sí solo, pero nos empeñamos en destruirlas, en eliminarlas no solo de nuestro entorno sino hasta de nuestro propio organismo, Eso sería la destrucción de nosotros mismos, porque las bacterias forman parte integral de la organización estructural como totalidad humana.

 

En la vida cotidiana, vivimos en unas mezclas entre lo que decimos ser bueno con aquellas que creemos son malas, en las que podemos visualizar algunas de sus apariencias que generan  sensaciones opuestas, o mezclas expresadas en indefiniciones, o claroscuros, que identifican lo difícil de tomar posición.  No todo lo que brilla es oro, reza un decir popular, por ello no todo lo bueno es bueno para todos, y no todo lo malo es malo para todos. Pero esas indefiniciones, son producto de intereses personales y/o grupales manipulando las emociones, como la línea fundamental de la obnubilación social, para su aparente expresión y sensación de propiedad individual de libertad, como producto de las reflexiones y  no de las manipulaciones de otros intereses.

 

Vivimos acomodando todo lo que podemos, desde el espacio físico, con calles, veredas, y su infraestructura sanitaria; abriendo y cerrando las calles para colocar cableados de todo tipo; con edificaciones para los múltiples usos que hemos inventado para satisfacer las diversas necesidades que han ido incrementando y cambiando de forma. Así podríamos enumerar largamente y copar tantas páginas, que no cabrían todas las inventivas realizadas por la humanidad en el tiempo y en los diferentes espacios habitados. Pero además de los elementos físicos, materiales que tienen funciones asignadas a cumplir por la sociedad, hay un número inmenso de organizaciones e instituciones sociales que están prestas a dar respuestas a las más disimiles inquietudes y necesidades de los humanos, que busca incesantemente acomodar y acomodarse en la realidad, y en ese camino de acomodación, se rompe con la herencia biológico-social-cósmica, que inscrita en el ADN y en la epigenética, replican el pasado, que les dio resultado bueno para la sobrevivencia, como es el caso de los sistemas vivos y en él, el de la humanidad. Pero la búsqueda del menor esfuerzo, conlleva alteraciones anatomo-fisiológicas, que cobran millones de vidas, debido a la intensificación de la vida sedentaria a través de la implementación de la tecnología moderna y de las formas de vida que de ella devienen, así como deformaciones de los sistemas osteo-musculares por las posturas y formas de descansar, o de trabajar; o simplemente por el solo hecho de estar en un lugar, o por la forma de caminar que debemos optar frente a las estructuras arquitectónicas, o por el uso de las diferentes tecnologías; y no debemos dejar de lado los otros mecanismos metabólicos puestos a disposición de los nuevos modos de vida que se desarrollan como respuesta a las nuevas formas de vida, que afectan a la calidad del sistema vital.

 

Estamos rodeados de una cantidad podría decirse infinita de conocimientos y experiencias válidas para la vida, pero colocadas en el sitio de las cosas desvalorizadas por unos cuantos  criterios, que invalidan esas experiencias y conocimientos en nombre de la ciencia, reconociendo a su vez, que las exigencias del conocimiento científico ha proporcionado una diversidad de información sobre los fenómenos y hechos, que han sido el sustento del desarrollo humano que hoy conocemos, pero por otro lado ha dejado de lado aquello que dice no ser medible, reproducible, experimentable, y objetivamente demostrable, como lo son los sentimientos, las emociones, esas intuiciones, los deseos, esos  sentires internos profundos que salen del corazón o del alma de cada persona, y por otro aquellos espacios, hechos, fenómenos circunstancias que son importantes para las personas, llevando a la humanidad a sentirse alejada, sin pertenencia a ese mundo empírico-material organizado por la ciencia. (Ken Wilber. 2001)

 

Vivimos tan poco tiempo, al apuro, a la velocidad, ocupándonos de cosas sin importancia que colocan ciertos intereses, y olvidamos de maravillarnos de lo asombroso de la vida en la que está impresa la experiencia de miles de millones de años de existencia del mundo, con su armonía, elegancia, belleza, tolerancia, y entrega solidaria…. Y sin poder responder a las preguntas ¿de quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy?.

 

Vivimos atestados de mensajes, de ideas, de imágenes, de intereses, de obstáculos, que llenan nuestra mente obstaculizando la identificación y valoración de lo nuevo, o impidiendo reflexionar sobre las situaciones presentes y alternativas a proponer, peor para reflexionar sobre los beneficios sustantivos de las cosas asimilables por la bondad para la vida. Estamos dentro de una burbuja que nos lleva por el camino de la acumulación de los conocimientos como si fuésemos bodega de almacenamiento, nos embotan la capacidad de reflexión, nos impide la puesta en escena de la imaginación, de la creación, nos inmovilizan. Estamos en un mundo en dónde los humanos nos encontramos inmersos en un universo de palabras, conceptos, ideas y símbolos. (Manes, F. y Niro, M. 2014), como barreras infranqueables, con nebulosas que impiden nuestra visión, e invitan a estar quietos, insensibles, ante las marionetas que se presentan a nuestra sensibilidad debilitada.

 

Los humanos valoramos algo solamente en su ausencia, cuando está lejos, cuando hemos dejado pasar, es por eso que valoramos la vida cuando vemos de cerca la muerte, valoramos la salud cuando estamos enfermos, valoramos a los seres queridos cuando están lejos, valoramos a los amigos cuando necesitamos de su ayuda y apoyo, valoramos a los demás seres humanos cuando requerimos de su solidaridad. Por eso hay que sentir alegría, pasión, dolor, sufrimiento, porque el dolor es señal de que estamos con vida y tenemos sentimientos y hay esperanza de un mundo mejor entre diversos, expresando nuestras ideas, haciendo lo que sabemos hacer con afecto y ternura, aportando al objetivo común de hacer el bien, de sentirnos hermanados, de alegrarnos con la alegría de los demás, o de apenarnos con la tristeza que sienten los otros, porque cada persona-individuo está constituido del prójimo, como del conjunto cultural-social al que se encuentra inserto.

 

Si queremos seguir viviendo como humanos en este nuestro Planeta, esto será posible “cuando seamos capaces de relacionarnos visceralmente con la naturaleza y reproduzcamos en nuestro cuerpo el sufrimiento de las especies envenenadas y acorraladas, y de todo lo existente…” (Restrepo, C. 2010), además debemos desarrollar la experiencia empática en todos los espacios de la vida no sólo desde cada individuo, sino de manera colectiva, para que unos y otros pensemos y sintamos lo que los otros sienten y piensan, no con la intención de estar de acuerdo con todo, sino para entender a los otros, a los demás, y hacer que nos entiendan, de manera armoniosa, sin disgustos, sin peleas, en paz, desarrollando y acrecentando el llamado realizado por Ylia Prigogine e Isabel Stengers (1994) de empeñarnos en poner en práctica la ‘Nueva Alianza’ con ese dialogo de entendimientos entre diversos.

 

Hay que recordar siempre que el conocimiento universal, se despliega, se hace visible, se hace tangible a través de la mente humana. No hay que confundir, creyéndose un ser sobrenatural, todos los humanos tenemos esa capacidad, sin embargo hay que educar a la mente, para que sea más flexible, amistosa y sirva de mejor manera a los fines del desplegamiento del conocimiento universal que permitirá entender y actuar sobre nuevos mundos cocreados con ese nuevo desarrollo del conocimiento, a sabiendas que ni el yo, ni el mundo están predeterminados y que solo sería cuestión de realizar el mapeo empírico que evidencie su presencia. Como una instancia del propio movimiento de la realidad, la mente crea, constituye y acepta lo manifestado dentro del marco delimitado por las capacidades que cada cultura puede alcanzar a construir, como parte de la manifestación de las capacidades sensoriomotoras conseguidas en ese período de desarrollo y crecimiento, como también por las visiones del mundo desarrolladas, que en conjunto y con todo lo que evoluciona, se presentan ante nuestra conciencia como diferentes dando paso a los distintos estadios de desarrollo, en los cuales el mundo se muestra diferente porque en realidad son particulares, con sus identidades, que son propias a cada época histórica.

 

Por eso necesitamos tener presente la idea expresada por Marcel Proust “que el acto real de descubrimiento no consiste en encontrar nuevas tierras sino en ver con otros ojos”. Estamos asistiendo y viviendo, quizá sin darnos cuenta completamente, de las trasformaciones hacia un nuevo mundo, en donde veremos al cosmos de manera diferente, porque será diferente, con otros seres humanos, no porque haya, solamente, una nueva generación sino porque estarán dotados de nuevas capacidades y de nuevas formas de concebir el mundo, estaremos con nuevas tecnologías quizá sean las amigables con todo lo existente, y con ello se abrirá las nuevas formas productivas tecno-metodológicas, y  surgirán nuevas formas de relacionamientos y con ello nuevas instituciones, nuevos lenguajes, nuevas palabras, nuevos conceptos, y lo más importante la creación, crecimiento y desarrollo de espacios de dialogo, que posibilitarán mirar el interior individual y de los conjuntos humanos, permitiendo la elaboración de nuevas caracterizaciones y explicaciones, y quizá, allí, ocupando un lugar visible se encuentre a las emociones, con el afecto en un lugar privilegiado, como también el aprecio a los demás, la solidaridad como principio primigenio de lo existente sean un denominador potente que cruce las nuevas estructuras organizativas, para facilitar y permitir la emergencia de una nueva forma de vivir, armoniosa para la existencia del Todo, de la manifestación del Kosmos.

 

Hay que inventarnos la vida para este nuevo mundo, porque en el aquí y ahora la exigencia está centrada en el consumo ampliado, por otro donde podamos transformar la vida de cada uno de los seres humanos en una obra de arte, que sea novedoso en la vida cotidiana de cada quién, y sea una inspiración y se sienta su originalidad aunque parezca una repetición y de mucha simpleza. Así, demostraremos nuestra capacidad artística tomando lo existente y transformando en algo nuevo, al incorporar lo anterior con la idea nueva para satisfacer las exigencias actuales, armonizando las necesidades externas con las internas de las personas, reconociendo la necesaria unidad de sociedad, naturaleza y espíritu.

 

En este diario vivir, nos encontramos con dos expresiones opuestas, que unos dirían son parte de lo mismo, son dos caras de la misma realidad, son componentes necesarios para la existencia, por un lado las cosas buenas y por otro lado aquellas que generan daño, o las cosas malas. Cierto es, que depende de la óptica desde donde analicemos la situación para que algo sea bueno o malo, o porque las normas sociales en unas comunidades impiden algo o clasifican algo como malo; y para otros, esa misma situación no tiene el mismo grado de catalogación.

 

Es necesario potenciar y unir los mejores esfuerzos, para colocar nuestras disposiciones encaminadas a la creatividad humana, porque es el nicho propicio para el crecimiento y desarrollo social, cultural, económico de los pueblos y naciones, y del propio ser humano al ser el espacio que concreta en ideas, en imágenes, en propuestas, en acciones una visión novedosa u original sobre una situación dada, representando una forma nueva de imaginar el mundo, o la solución alternativa a problemas existentes, que permitirá la construcción de un futuro deseado por la mayoría de la humanidad. (Manes, F. y Niro, M. 2014).

 

La humanidad tiene alternativas inverosímiles, debido a su forma de explicar los fenómenos desde una visión ego o  ecocéntrica, además se debe considerar que los humanos somos entre los seres vivos multicelulares, los que tenemos una capacidad adaptativa inmensa a los diferentes ecosistemas, por lo cual podemos colonizar diferentes territorios en los que intervenimos produciendo modificaciones suficientes como para poder vivir y crear daños colaterales como los que hoy estamos experimentando, con el calentamiento global, la disminución de la capa de ozono, los cambios climáticos, etc.

 

Hay que encontrar los objetivos comunes que nos unan, aunque vayamos por senderos diferentes, a trancos unos más rápidos y otros más lentos, unos con unas potencialidades y otros con otras, unos aplicando unas creencias que le han sido válidas y otros otras de diferente índole, en una diversidad de accionares, que demuestran la gran capacidad humana de creación y generación, así como de metodologías válidas listas para ser aplicadas dependiendo de las diferentes circunstancias y necesidades.

 

Por una Humanidad solidaria, tolerante, y libre de prejuicios, que camine hacia derroteros de paz, de armonía, de desprendimientos.

 

Bibliografía:

Beck, U. (2002). La Sociedad del Riesgo Global. Ed. Siglo XXI. Madrid-España.

Bourdieu, P. (2003). La Distinción. Criterios y bases sociales del gusto.  Ed. Taurus. México.

Camero, C. (2019). Evolución de la población: Características, modelos y factores de equilibrio. Revisado el: 13/03/2019. Disponible en: http://www.encuentros-multidisciplinares.org/Revistan%C2%BA10/Concepci%C3%B3n%20Camarero%20Bull%C3%B3n.pdf

Manes, F. y Niro, M. (2014). Usar el Cerebro: conocer nuestra mente para vivir mejor. Ed. Planeta. ed. 4ta. Buenos Aires. Revisado el:  20/12/2018.     Disponible en: http://raulkoffman.com/wp-content/uploads/2012/07/Usar-el-cerebro.pdf

Prigogine, Y., Stengers, I. (1994). La nueva alianza: Metamorfosis de la ciencia. Ed. Alianza Universidad. Madrid-España.

PopulationPyramid.net. (2019). Pirámides de población en el mundo desde 1950 a 2100. Revisado el: 13/03/2019. Disponible en: https://www.populationpyramid.net/es/mundo/2019/

Restrepo, C. 2010). El Derecho a la Ternura. Ed. Arango. Revisado en 05/20/2019. Disponible en:  https://www.uv.mx/veracruz/cosustentaver/files/2015/09/6.-Restrepo-L.-C.-2010_El-derecho-a-la-ternura.pdf

Wikipedia. (2019). Población mundial. Revisado el: 13/03/02019. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Poblaci%C3%B3n_mundial

Wilber, K. (1998). Breve historia de todas las cosas. Ed. Kairós. Barcelona-España. Revisado el: 19/02/2019.    Disponible en: https://revolucioncantonaldotnet.files.wordpress.com/2019/01/wilber-ken-breve-historia-de-todas-las-cosas..pdf

Wilber, K. (2001). Cuestiones cuánticas. Revisado el 23/02/2019. Disponible en: https://lelibros.online/libro/descargar-libro-cuestiones-cuanticas-en-pdf-epub-mobi-o-leer-online/

Notas:

Elaborado por: Camero, C. Evolución de la población: Características, modelos y factores de equilibrio. Disponible en: http://www.encuentros-multidisciplinares.org/Revistan%C2%BA10/Concepci%C3%B3n%20Camarero%20Bull%C3%B3n.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nicolas Campoverde

Nacido en Biblián-Ecuador. Médico general, con especialidad en Administración e investigación en salud; Mgs. en Sociología y Desarrollo; estudios para PhD. En Pensamineto Complejo. Jubilado como Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca. Excoordinador de los Registros de Tumores de Cuenca y Machala. Autor de varias publicaciones relacionadas con la epidemiología, el cáncer y la sociología médica. Interesado en el proceso vital y una interpretación aplicando la física cuántica, la epigenética y el biogenoma, así como el esclarecimiento de la Salud Pública como instrumento del biopoder y la biopolítica.

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