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La Pandemia del SARS-Cov-2 y las mascaradas humanas.

Segunda Parte:

c- Representando al lobo feroz

La arrogancia humana con el desarrollo de la ciencia y la tecnología en sus manos,  redireccionan los procesos en beneficio de la productividad y el crecimiento económico, así adornan el numerador de las decisiones de la vida social, de la pervivencia humana y de todo lo existente en este nuestro planeta.

pandemia

Festival de Matanza de delfines y ballenas en Dinamarca
Foto disponible en: http://spanish.peopledaily.com.cn/31616/8531266.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Además nos creemos como los superhombres, todopoderosos, insensibles y, con capacidades para manipular y transformar a nuestro antojo el entorno natural. En medio de esa representación, una microscópica partícula bioquímica, demuestra a los humanos, a pesar de todo el desarrollo científico-tecnológico, que somos destructibles y, que estamos indefensos e incapaces para enfrentar problemas de ciertas dimensiones, peor si son globales.

El orgullo de los humanos, por ser seres racionales, que nos encontramos en la parte más alta de la evolución, que pensamos en la creación del superhombre con la inteligencia artificial, o con la manipulación genética, para crear humanos súper resistentes, esta pandemia nos coloca en el lugar para pensar y repensar en lo que queremos como futuro de la humanidad.

Espero que no dejemos en manos de los políticos, o de aquellos empresarios que buscan únicamente la acumulación de la riqueza, o de los iluminados trasnochados que buscan protagonismo, para que decidan nuestra vida y formas de vivir. Me gustaría que las voces de todos sean escuchadas para construir un mundo feliz, tolerante, libre, y diverso.

Pero lo que sigue en las pantallas inmediatas, es la priorización de la economía como el norte a seguir sobre cualquier otra situación, con los objetivos de siempre, el de recuperar incrementando las ganancias, sin presentar otras alternativas a los problemas económicos, esgrimiendo la idea de la imperiosa necesidad de impedir el desplome de la producción y con ello de la economía, a pesar de tener muy claro los efectos negativos de esta decisión, y que muy bien expresa el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo (2020): ‘cuanto antes se reabra la producción, menor será el costo económico, pero más alto será el costo humano porque habrá muertes’

d- La guerra de los Imperios.

Para comprender estas guerras, uno de los caminos es recurrir a la historia humana, y en sus relatos y  evidencias se encuentra que uno de los objetivos se relaciona con el deseo de expansión de los bienes y territorios por parte de algunos gobernantes de pueblos antiguos. En estos inicios el guerrero obtenía frente a la población a su mando, la imagen del supremo poder, de representante del Dios, además gozaban de un status social especial, siendo venerado y acompañado de la sumisión de los demás, en dónde su palabra es una verdad; estos personajes se transformaban en las personas ejemplos a seguir por los demás, como la expresión del éxito individual.

A finales del siglo XVIII (1780), cuando se hace notorio los cambios tecnológicos de la revolución industrial y con él los cambios en las formas de  consumo de la energía, que beneficiaba a la productividad, con generación de excedentes que incrementaron la capacidad de la venta no solo para la población local sino en otros países, da los cimientos para la producción mercantilista, y con él a la competencia, y la iniciativa individual es exigida a entrar en escena con el objetivo de producir esos mismos productos a menor precio. La guerra del mercado se instauro y continúa hasta nuestros días

En estos procesos mercantilistas, algunos países se visibilizan como ‘poderosos’ por tener en sus territorios a grandes industrias, un comercio muy desarrollado con presencia en los diferentes países, y con avances significativos de la ciencia y tecnología sobre la que se basa los desarrollos productivos.

Estas formas productivas/comerciales de bienes, servicios, del conocimiento y tecnología, fue uno de los componentes para ubicar a los diferentes países en grados de influencia para las decisiones que afectan a todo el mundo, y con el desarrollo de interacciones de carácter global, es aún más notorio esa interdependencia.

En este nuevo escenario, se presenta otra guerra, sin armas, en el nivel comercial, entre China que es considerado la primera potencia económica mundial y Estados Unidos de Norteamérica que mantiene el sillón del Imperio, en una lucha desigual que afecta a todo el mundo, evidenciada en esta pandemia con mayor claridad por las declaraciones y algunas decisiones realizadas por el presidente Trump en contra de China, que comenzó en marzo del 2018 con el anuncio de la intención de imponer aranceles de 50 000 millones de dólares a los productos chinos bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, y en respuesta China impuso aranceles a más de 128 productos estadounidenses, incluyendo la soja. Y estas tensiones se mantienen hasta el momento, utilizando cualquier pretexto, se coloca sanciones comerciales entre estos países.

El propósito de Estados Unidos en esta guerra comercial, es desacelerar el crecimiento económico de China, que según informes periodísticos, el PIB de China para el 2019 creció en un 6,1% la más baja en 30 años (Dinero, 2020), sin embargo es superior a las de Estados Unidos que para este mismo año tuvo un crecimiento muy bajo, de un 2,1% confirmando una tendencia de desaceleración muy preocupante. (Portafolio. 2020).

Esta guerra continúa incluyendo a la pandemia, en la que el presidente Trump sigue acusando a China de ser el culpable de la pandemia, por no haber informado a tiempo sobre la presencia de una nueva cepa de virus relacionada con el desarrollo de la enfermedad respiratoria grave, y por no haber colocado medidas de cerco epidemiológico impidiendo la salida de personas desde ese país a otros sin las debidas seguridades sanitarias.

Lo que se observa es que el presidente Trump, trata de esconder los efectos negativos de las decisiones tomadas en relación del Covid-19, colocando como responsables a China y a la OMS, para disminuir el impacto negativo de sus decisiones, por el interés que tiene Trump en la reelección presidencial.

En el momento actual, es necesario que los dos gigantes de la economía mundial depongan esas actitudes de guerra y combinen acciones para enfrentar de mejor manera a la pandemia, y a sus efectos colaterales como los económicos, sociales ligados con la sobrevivencia de miles de millones de seres humanos de todos los continentes, los mismos que requieren de la ayuda y apoyo de los países desarrollados.

e- El domador de las fieras salvajes.

El SARS-Cov-2 una microscópica partícula pone a toda la humanidad a sus pies, les obliga a recluirse en sus cuevas, con su arrogancia, prepotencia, con sus sabidurías, con sus tecnologías, con sus riquezas para los que tienen, pero también con más deficiencias e imposibilidades para millones de humanos, que a pesar de todo, también comparten esa cultura de dominación; en medio de todo este desgarro se levanta el ave Fénix, desde el otro lado empieza a sonar y se escucha los ecos de las voces, de los pensamientos, de las propuestas de la necesidad de ser diferentes, comenzando con respetar a la naturaleza en toda su extensión, que es necesario reconocer que no estamos solos, y como humanos requerimos de los demás para nuestra pervivencia, de la necesidad de cambiar los modos de vivir, por unos armoniosos para coexistir con los diversos sistemas vivos, respetando sus nichos ecológicos. Genera una profunda satisfacción, a pesar del dolor que siento por la muerte de tantos hermanos humanos.

En este escenario, las disminuciones de la contaminación del aire, de la tierra y del agua son notorios, así lo evidencian varios dvds realizados en diversas partes del mundo en donde los animales reconquistan los espacios de las ciudades y de los campos, como también del aire, del agua,  producto del confinamiento humano.

Pero tenemos preocupación por la persistencia del SARS-Cov-2 por largo tiempo en la vida misma de los humanos, y no en sus nichos ecológicos naturales, sino en la ecología humana, además y con seguridad los virus encontraran los lugares más apropiados que les permitirán continuar con su existencia, que se transformaran en las futuras fuentes de infección como parte constitutiva de las geografías humanas. Y seguirán el camino, dejaran los espacios sociales en donde iniciaron la peregrinación de un país a otro, ahora tienen una base comunitaria y ya reconocen los espacios sociales en donde pueden estar con más facilidad, con menor exposición a medidas y comportamientos que les puede afectar a su estabilidad, son los grupos sociales más deprimidos y con las más altas necesidades básicas insatisfechas.

Quizá allí, en ese convivir con la pobreza, la miseria, que perfila biologías con menos capacidad de respuesta, el virus alcance la comprensión de convivencia con los humanos, en la que los acuerdos se establezcan con claridad, por un lado el virus no sea destruido por los mecanismos inmunológicos, ni ellos –los virus- les produzca afecciones que le causen enfermedad y peor la muerte a los humanos. A sabiendas que la mejor forma de fortalecer el sistema inmunitario, es producto del continuo contacto diario con los millones de microrganismos, que con nuestros actos comunes automáticos permitimos la relación mundo humano/mundo microbiano/equilibrio inmunológico/salud. Y cuando es retirado de ese continuo despertar inmunológico, el organismo humano se desprotege, se adormece la respuesta inmunitaria, y somos más débiles, más frágiles, más propensos a enfermarnos.

Requerimos continuar contagiándonos como proceso natural porque fortalece las respuestas de defensa orgánica y establece los mecanismos de convivencia necesarios para mantener una vida saludable.

Cuando entendamos, que la vivencia humana de estrechar las manos, o el de abrazarnos, demostrando la afectividad no hará más fuertes biológica y psicológicamente. Solo en ese momento se terminará el enfrentamiento de la sobrevivencia.

Por un futuro de acuerdos y comprensiones, en donde prime la solidaridad, el cuidado, el bienser, el mundo pueda vivir entre diversos, con los principios de permisividad y precaución adecuados, fluyendo las emociones al calor de la ternura, seremos más creativos y estaremos mejor dotados para enfrentar las vicisitudes de la incertidumbre.

Referencias bibliográficas.

Cuomo, A. (2020).  ¿Cuándo y cómo llegará la segunda ola de COVID-19 en el mundo?. MSN. Revisado el 7/05/2020. Disponible en: https://www.msn.com/es-xl/video/noticias/video-%c2%bfcu%c3%a1ndo-y-c%c3%b3mo-llegar%c3%a1-la-segunda-ola-de-coronavirus-en-el-mundo/vi-BB13JArb?ocid=mailsignout)

Dinero. (2020). El PIB de China creció 6,1% en 2019, el más bajo en 30 años. Revisado el 9/05/2020. Disponible en: https://www.dinero.com/internacional/articulo/cuanto-crecio-china-en-2019/280821

Portafolio. (2020). Modesto crecimiento económico de Estados Unidos en 2019. Revisado el 09/05/2020. Disponible en: https://www.portafolio.co/internacional/modesto-crecimiento-economico-de-estados-unidos-en-2019-538524

Nicolas Campoverde

Nacido en Biblián-Ecuador. Médico general, con especialidad en Administración e investigación en salud; Mgs. en Sociología y Desarrollo; estudios para PhD. En Pensamineto Complejo. Jubilado como Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca. Excoordinador de los Registros de Tumores de Cuenca y Machala. Autor de varias publicaciones relacionadas con la epidemiología, el cáncer y la sociología médica. Interesado en el proceso vital y una interpretación aplicando la física cuántica, la epigenética y el biogenoma, así como el esclarecimiento de la Salud Pública como instrumento del biopoder y la biopolítica.

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