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Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

Justicia alimentaria

julio 3, 2026

El hecho del aumento exponencial de precios 1 en la cesta de la compra supone para
muchas personas una verdadera dificultad conseguir alimentarse de una manera
adecuada. Ya no estamos hablando de las zonas en las que las hambrunas se han
convertido en algo endémico, en algo estructural y paradójicamente, en algo
completamente evitable. Un consumo responsable no sólo a nivel personal, sino que
también institucional, abogaría porque se aprovechara tanta comida desestimada
meramente por su aspecto estético/consumista, ya que son millones de alimentos los
que son desaprovechados por no ajustarse a lo considerado estético. Y si en la lista de
preferencias se priorizara la salud en todos sus factores y se ajustara el presupuesto
infame que se destina a armamento/defensa, fruto “este criterio” de una doctrina del
shock que posibilita el enriquecimiento de las empresas armamentísticas, todas
estaríamos más que satisfechas.

La radio con frecuencia regala al escuchante interesantes reflexiones que brindan la
posibilidad de “repensar” aquello que se da por hecho que debe ser de una manera
determinada. Si pensamos en cómo y porqué de algunos comportamientos humanos,
podemos decir que éstos tienen su origen en los denominados comportamientos
prosociales 2 . Viajemos en el tiempo. Las cajas de ahorros en su origen se crearon
como un mecanismo de naturaleza fundacional con una ausencia de ánimo de lucro.
Su finalidad era principalmente social, caracterizada por un fuerte arraigo territorial.
Incluso hubo un remoto tiempo que obsequiaban a sus clientes con libros, discos,
rosas y un sinfín de “detalles” que impregnaban la relación de una cierta cordialidad. Y
ya en el aspecto laboral la creación de las denominadas “cajas de resistencia”, cuya
finalidad era la necesidad de asistir a aquellos compañeros que precisaban ayuda.
Con el pasar de los años “ese comportamiento” prosocial sufrió una
mutación/aberración y hoy tenemos “entidades bancarias” cuyo objetivo principal es el
mero enriquecimiento de sus accionistas, incluso llegando a provocar serios
problemas de clima laboral “insano” entre su plantilla 3

Indicadores como el índice Gini, que cuantifica la desigualdad de riqueza dentro de
una población, nos permite visibilizar el reparto inexistente de la riqueza y el
acaparamiento de la misma en pocas manos. Esa acumulación/desposesión permite
que incluso el acceso a la comida esté en manos de grandes cadenas de distribución
que generan un continuo encarecimiento meramente lucrativo.

Expuesta la situación respecto al problema social de, ¿cómo alimentarse de manera
saludable? Creo que ha llegado el momento de presentar a alguien que me parece
interesante y, esta persona es Javier Guzmán director de la organización Justicia
Alimentaria 4 . El contenido de la entrevista trataba un tema muy actual y éste es
justamente la problemática del continuo encarecimiento de los productos alimentarios.
El hecho de que la distribución esté en manos de un mercado neoliberal que ahoga al
productor con precios irrisorios y que “infla” de una manera desmesurada el coste final,
provoca que acceder a productos básicos de alimentación sea cada vez más
complicado. Y no sólo este es el problema, sino que la desaparición progresiva de los
mercados de barrio que tenían la función social de encuentro y de conexión con el
territorio ha favorecido la supremacía de los grandes grupos de distribución
alimentaria. Esta transformación ha permitido que ya no se asegure una alimentación
fresca y saludable para las clases populares trabajadoras, incluso algunos mercados
sobrevivientes se han transformado en una especie de reclamo turístico para
gourmets. Esta situación sin duda alguna agrava la brecha económica y las clases
sociales más precarias acaban por alimentarse de una manera menos saludable.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?

Pues tal vez es hora de repensar la situación actual y no permitir que sea sólo el
mercado el que decida. Se puede crear con la implicación política todo un
conglomerado que asegure una correcta alimentación de toda la población. Centrales
de distribución con una logística pensada de manera eficiente y eficaz, con
infraestructuras que conecten todo el territorio, que impliquen a todo tipo de colectivos
sociales, ya sean estos productores, distribuidores, consumidores, cooperativas,
cocinas escolares y de residencias de personas mayores, y un largo etcétera que
asegure una alimentación fresca y saludable para todas las personas.

No se trata de una nueva utopía irrealizable, todo lo contrario. Se trata de aplicar la
creatividad y unir colectivos para crear sinergias. Ejemplos de supermercado
cooperativos ya los podemos encontrar actualmente en Nueva York 5 . En nuestro país
hubo en un pasado los denominados “Economatos” que eran establecimientos
comerciales que vendían productos básicos a precios accesibles, por debajo del
mercado habitual 6 .

Expuesta esta situación tal vez ya va siendo hora de que el Estado deje de mirar para
otro lado y se implique en lo que verdaderamente es importante para aquellos que
mediante el voto hemos depositado la confianza en ellas.

Nuevamente les invito, si lo consideran oportuno, que practiquen alguna que otra
reflexión sobre este tema que tan necesario es para el hecho de que alimentarse “no
solo” sea llenarse el estómago.

Bibliografía

1 https://orain.eus/es/actualidad/economia/2026/03/13/comprar-huevos-sube-un-30-en-un-ano-
la-fruta-aumenta-un-6-en-un-mes/

2 https://diposit.ub.edu/items/8220ccc4-41d5-4a67-85b5-ee51f2ba8c2e

3 https://www.economiadigital.es/sociedad/malestar-laboral-crece-banca-trabajadores-van-
huelga-sobrecarga-trabajo-objetivos-comerciales.html

4 https://justiciaalimentaria.org/tag/javier-guzman/

5 https://tradefairny.com/?gad_source=5&gad_campaignid=21775821775&gclid=EAIaIQobChMI8
JTWqOydlQMV5qVQBh1OLhbjEAAYASAAEgK2rPD_BwE

6 Históricamente, eran impulsados por empresas, sindicatos o instituciones para que sus
empleados o colectivos vulnerables pudieran acceder

Guadalupe Lucas Martín