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“La autonomía creciente de la mujer reduce el número de matrimonios”

Balears se sitúa a la cabeza entre las comunidades con mayor número de nacidos de madre no casada. ¿Es la nuestra una sociedad más desestructurada, menos tradicional? Sociólogos y responsables de la iglesias católica responden a estas y otras cuestiones.

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La tendencia creciente del número de nacidos de madre no casada en España, con Balears a la cabeza de estas tasas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) con un 43 por ciento en 2010 y solo superada por Canarias, no significa, según los sociólogos consultados , que nuestra sociedad se esté «desestructurando» o peque de «inmadurez», sino que obedece a «los cambios en las formas de convivir» derivados de «la autonomía creciente de la mujer».

El sociólogo Antonio Tarabini recuerda que en otras épocas la familia tradicional, «especialmente la vinculada por la religión», fue una institución que «estructuraba una cierta tipología de sociedad», algo que ha cambiado con el tiempo, ya que hoy «las nuevas, variadas y variables dinámicas que influyen en nuestra estructura social permiten y facilitan diversas formas de estabilidad familiar».

«La autonomía creciente de la mujer ha jugado un papel básico en los cambios de formas de convivir», afirma Tarabini.

El decano del Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Balears, Joan F. Thomas Mulet, coincide con el colaborador de DIARIO de MALLORCA: «Las mujeres de hoy forman parte del sistema productivo y económico que provoca que las amas de casa son una especie a extinguir; su independencia económica les hace más iguales y permite opciones que antes no tenían. No necesitan el matrimonio para tener hijos», subraya.

La recuperación de valores tradicionales, que queda reflejado, por citar el ejemplo más reciente, en el anuncio del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón de la reforma de la ley del aborto para exigir el consentimiento de los padres cuando una menor quiera interrumpir su embarazo, puede obedecer a la presión de determinados sectores conservadores, entre los que se encontraría la Iglesia.

«Los cambios sociales siempre significan resistencias entre determinadas personas y colectivos, y en España la influencia de la iglesia católica es importante. La jerarquía española tiende a confundir un acto pecaminoso, que puede vincular a sus fieles, con un acto delictivo, que vincula a todos los católicos o no. Dicho lo cual se percibe una indisciplina creciente en actitudes morales defendidas por la Iglesia incluso entre personas que se definen como creyente, cristianos y católicos», argumenta Tarabini.

¿Y qué dice la Iglesia? Jaume Almendro, director del Centro de Orientación Familiar del Obispado de Mallorca, se pregunta si faltan valores cívicos y religiosos en estos tiempos que corren y si «hemos creado una sociedad que no deja tiempo para pensar». 

«Claro que nos preocupan estos datos [del INE] a quienes nos sentimos parte de la Iglesia de Jesús. Ahí están los cursillos prematrimoniales para ayudar a las parejas. Personalmente, lo que más me preocupa es que las parejas, como también las madres solteras, acierten en el camino de la vida. No debemos olvidar que el mensaje de Jesús es para que seamos felices. Y son muchos los que se equivocan en el camino que lleva a la felicidad», sostiene Almendro. 

El decano del Colegio de Sociología, Thomas Mulet, apunta que hoy en día, y a efectos legales, nuestra sociedad está configurada como una sociedad civil laica que impide cualquier discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión u otra condición o circunstancia personal o social (artículo 14 CE), reforzada por el artículo 10.2 CE que obliga a jueces y tribunales a interpretar las normas o derechos fundamentales de acuerdo con los Tratados o Convenios internacionales ratificados por España». Por lo tanto, niega que los menores (hijos de madres no casadas) estén más desprotegidos «precisamente por existir la garantía constitucional antes mencionada» que se refuerza a través del artículo 39.2 CE que obliga a los poderes públicos a «asegurar la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación y de las madres, cualquiera que sea su estado civil».

La doctora en Geografía, Ciencias Políticas y Sociología Maria Antònia Carbonero recuerda que en el pasado «los hijos de madres solteras estaban estigmatizados», pero en la actualidad si los padres están casados o no es una característica que «no interfiere en el día a día de la convivencia en el entorno local ni tampoco implica obstáculos para la socialización de los hijos en el entorno escolar y comunitario».

Para la sociológa de la UIB, una sociedad con parejas sin vínculos legales o religiosos es una sociedad que «acepta la diversidad de hábitos, creencias y formas de vida», y por lo tanto, «una sociedad más tolerante».

Carbonero da distintas razones a la hora de explicar por qué algunas madres ya no esperan al matrimonio, civil o religioso, para tener hijos. Una, es porque se han liberalizado las costumbres y socialmente no se las estigmatiza si forman una familia sin pasar por la vicaría o el registro civil. Pero además recuerda que los nacimientos de madres no casadas comprenden perfiles muy distintos de familias y de mujeres: por una parte hay madres solteras muy jóvenes o adolescentes que continúan teniendo un peso significativo pero menor entre los embarazos en España. «Estos embarazos acaban algunos en abortos pero otros en hijos de madres adolescentes solteras», apunta. También hay otro perfil de madres de más de treinta y tantos (o cuarenta) años solteras, con una carrera profesional, que deciden tener un hijo sin pareja y que no tienen las ataduras sociales ni la necesidad económica absoluta de los aportes del marido para el sostén de la familia. 

Por último, continúa Carbonero, están las madres divorciadas (o en menor medida viudas) que han formado una nueva familia, (familias reestructuradas) y que tampoco desean volver a repetir el matrimonio (que no les representa una mejora económica). «En definitiva –concluye la socióloga–, el aumento continuado en España de los nacimientos fuera del matrimonio se debe a la combinación del aumento de la divorcialidad y de las familias reestructuradas y las ´nuevas madres por elección profesional´ al tiempo que los embarazos de mujeres adolescentes se han mantenido».

Fuente: [Enlace retirado]

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