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¿Hacia la dualización de la sociedad? – Cambio Tecnológico

El desempleo tecnológico no es un problema nuevo, sino que ha existido a lo largo de los diversos periodos de industrialización. Pero el salto cualitativo en la automatización de los procesos, que se va a producir en las sociedades post-industrializadas, puede cambiarlo todo.

Telefonista. Imagen extraída de Wikipedia

Telefonista. Imagen extraída de Wikipedia

La historia de la innovación está repleta de cambios abruptos y convulsos que benefician a muchos y perjudican a unos pocos. Normalmente la sociedad en su conjunto suele aceptar y apropiarse de las innovaciones tecnológicas, ya que a largo plazo generan más empleo del que destruyen a corto plazo. La historia de la industrialización está plagada de episodios de este tipo, en el que los oficios son sustituidos por trabajadores especializados. Un proceso que se conoce como deskillingy que está ejemplificado a lo largo de la historia, por colectivos como los escribanos (la imprenta los volvió obsoletos), los cocheros (por la introducción del automóvil), o el de telefonista (con la automatización de las centralitas).

Pero este proceso clásico que está asociado a la dinámica del cambio tecnológico, parece haber llegado a un punto de no retorno. De hecho, la discusión que se plantea para con la nueva revolución tecnológica que vamos a vivir en los próximos años, se basa en que la automatización y la digitalización, puede que modifiquen para siempre la configuración ocupacional de nuestras sociedades.

Uno de los argumentos principales que se utilizan en esta discusión, es que las tecnologías disruptivas que van a impactar en la industria, pueden hacer de él un sector yermo en lo que a empleo se refiere (un sector que tradicionalmente ha sido fuente de empleo mayoritaria para mano de obra no cualificada). De este modo, la industria seguiría los pasos de la agricultura (un sector con un altísimo grado de automatización y que no destaca precisamente por ser una fuente de empleo), a pesar de que mantendrá un peso importante en el PIB de las primeras economías mundiales. De hecho, se habla cada vez más, que la recuperación económica de un país no tiene [Enlace retirado]. Lo cual, es más que preocupante, además de poner a la economía en tela de juicio como generadora de riqueza y calidad de vida para la sociedad.

En concreto, hay grandes tecnologías disruptivas que prometen reconfigurar el entorno productivo, haciéndolo más flexible, ágil y ubicuo. La robótica (sobre todo la robótica colaborativa), la digitalización y la fabricación aditiva son algunas de los tecnologías que han empezado a mostrar su potencial y que sin duda alguna, se harán sentir en los próximos años.

Sus efectos sobre la estructura de la producción parecen claros; mejoras en los costes laborales, mayor precisión, facilitación del “retooling” (situación que se produce en las factorías, en la cual se debe abordar un gran cambio de maquinaria, debido a necesidades y/o tendencias del mercado), eliminación de la necesidad de “montar partes”, simplificación o minimización de la cadena productiva, y mucha mayor personalización del producto final, son algunas de las innumerables ventajas que presentan este tipo de tecnologías.

Quien piense que este proceso es más lento de lo que parece, o que los gobiernos no están interesados en ello, deberían conocer algunos datos importantes que están siendo extraídos de la ocupación manufacturera en EEUU, para comprender la aceleración tecnológica que estamos sufriendo. Como dato anecdótico, cabe mencionar que la todopoderosa Google ha adquirido varias compañías dedicadas a la fabricación de robots, como Boston Dynamics o la que fabrica Baxter (Un robot colaborativo, que es capaz de realizar tareas con humanos y que tiene un precio de venta cercano a los 30.000 $), durante 2013. Lo cual es un síntoma claro de que la compañía americana cree que su futuro inmediato pasa inexorablemente por este tipo de desarrollos.

% de Ocupación por sectores en EEUU. Fuente: The Economist.

% de Ocupación por sectores en EEUU. Fuente: The Economist.

Diversos agentes sociales están forzando esta transición. Por un lado, agentes institucionales como DARPA; que es la agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa Norteamericana y que ha financiado muchos proyectos de este tipo (algunos de los más famosos robots de Boston Dynamics, por ejemplo). Pero también, muchos fondos de capital riesgo y emprendedores están presionando el desarrollo de estas nuevas tecnologías. Las comparaciones con el desarrollo y consolidación de Internet y la Web, son inevitables, ya que ambos procesos parecen tener muchas similitudes.

Como comentaba anteriormente, el desarrollo de estas nuevas tecnologías impactarán sobre la industria y provocarán que el tamaño de la clase obrera industrial disminuya. Los oficios y especialidades industriales que sean peligrosos, complejos o farragosos, son muy proclives a ser sustituidos por robots. Empresas auxiliares que se dedican a la producción de partes y herramientas, verán como su modelo de negocio será sustituido por tecnologías de fabricación digitales, que eliminan la necesidad de componentes adicionales, etc.

En definitiva, asistiremos a una nueva fabricación “bajo demanda”, en la cual los procesos serán mucho más automatizados e instantáneos.

La cuestión que se nos plantea entonces es; ¿Después de esta revolución tecnológica, seguirá habiendo empleos en la industria?

Podemos decir que seguirá habiendo empleos, pero sus necesidades formativas y académicas serán mucho mayores que las actuales. Al “tecnificarse” las profesiones, la especialización y sobre todo, el reciclaje de competencias y profesionales será mucho más necesario que nunca, ya que el mayor riesgo a enfrentar por parte de un profesional será la obsolescencia de sus conocimientos. Profesionales asociados a departamentos de I+D, programadores de software y de hardware, ingenieros industriales especializados en este tipo de tecnologías y profesionales que por uno u otro motivo necesiten de un alto grado de conocimientos tecnológicos, podrán tener oportunidades en este entorno.

De todos modos, lo que parece claro, es que el futuro del empleo está en los servicios, ya que la industria representa cada vez menos porcentaje de empleos, a pesar de que su representación en el PIB pueda crecer. ¿Pero qué tipo de servicios?

productivity

Relación entre la productividad y el empleo en las últimas décadas. Fuente: Technology Review

Esta pregunta no es fácil de contestar y seguramente todavía es pronto para contestarla, pero si nos atrevemos con alguna predicción, está claro que esos servicios que serán demandados serán de alto valor añadido (salud, industrias culturales y creativas, terapeutas, mediadores profesionales, directivos, financieros, etc).

Debido a esta “tormenta perfecta” que parece entreverse, el rol de la educación y la formación se revela como uno de los pilares de la sociedad, ya que actúa como agente capacitador para desarrollar competencias y habilidades necesarias de cara al mercado laboral y a la integración de la sociedad propiamente dicha.

Por ello, el papel del estado respecto a la educación debe cambiar radicalmente, si quiere garantizar un acceso al mercado laboral a sus ciudadanos. El estado deberá garantizar el acceso en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos, a niveles educativos superiores que posibiliten obtener las capacidades analíticas necesarias y las competencias formativas (que serán mucho más transversales que ahora) necesarias en esta sociedad post-industrial (Algo que ya ocurre en las sociedades nórdicas, en especial, en Finlandia). El papel del estado deberá ser el de neutralizar las consecuencias negativas de la innovación tecnológica y garantizar la universalización de la educación superior universitaria (o posteriores) para garantizar la igualdad de oportunidades en el mercado laboral.

Si el estado no opta por adoptar este papel neutralizador, seguramente el camino que le aguarda a la sociedad, es el de la dualización. Las desigualdades producidas por la falta de oportunidades es una situación que ya estamos comenzando a vivir, pero estas situaciones pueden agravarse y seguramente se agravarán. Mayores conflictos internacionales, mayores brechas entre regiones, conflictos secesionistas y formas de polarización social y espacial, pueden ir aumentando a medida que no se atajen los efectos negativos de la innovación tecnológica.

Esta situación no es coyuntural respecto a la crisis económica, es la aceleración de la dinámica del cambio tecnológico.

Columnista del Blog Ssociólogos, Raúl Tabarés

Ssociólogos

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Comentarios de Facebook

Comentarios 8

  1. Antonio Leon

    Buen artículo que nos devuelve a un par de profundos dilemas: tecnología y empleo, plusvalía y trabajo. Me queda la duda de pensar que lo que denominamos “servicios” es quizás un enorme cajón de sastre sin valor taxonómico salvo que es lo que no son los otros grandes sectores productivos.

    Si fuera un porcentaje menor no sería más importante que, por ejemplo, la categorización del sector extractivo (pese a incorporar, este, cosas muy diferentes) pero representando el 70% del empleo total resulta una necesidad explicar qué es eso de los servicios y empezar a pensar en términos -al menos- de subsectores. Y ver como esos subsectores explican el actual estado de la economía y las sociedades.

    Saludos,

    • Raúl Tabarés (@faraondemetal)

      Buen apunte Antonio,

      Está claro que el cajón de sastre “servicios” va a crecer (en cuanto a ocupación laboral) y se va a diversificar de manera irremediable. De hecho, hace años que se habla del famoso 4º Sector, como aglutinador de iniciativas sin ánimo de lucro y otros.

      El problema radica en que se debe redifinir el valor del trabajo, la productividad y la plusvalía, ya que en la nueva sociedad de la innovación, todos estos conceptos deben adoptar nuevos significados y no asociarse solamente con valores económicos.

      El reto es encomiable, pero el riesgo de no acometer tal proceso puede tener consecuencias fatales.

      Saludos,
      Raúl

  2. Iván Bethencourt

    Reblogueó esto en El jardín del exilioy comentado:
    Interesante artículo de Raúl Tabares publicado en el blog Ssociólogos, en el que ahonda en una de las inquietudes a la que ya hemos dedicado alguna atención en este blog. Los nuevos avances tecnológicos empujan a las sociedades postindustriales a una disyuntiva sin retorno: si los robots (cada vez más inteligentes y colaborativos) y los procesos de virtualización son capaces en mayor medida de convertir en obsoleta la mano de obra humana en determinados sectores productivos, ¿no es lógico que empecemos a plantearnos un nuevo modelo económico que trascienda la relaciones laborales tal y como las conocemos hoy en día, basadas en empleos que revierten beneficios únicamente a quienes prestan (o venden) su fuerza de trabajo? Si cada vez la fuerza de trabajo humana es menos necesaria, ¿no habrá que pensar en una nueva forma de repartir la riqueza?

  3. ¿Hacia la dualización de la socie...

    […] La historia de la innovación está repleta de cambios abruptos y convulsos que benefician a muchos y perjudican a unos pocos. Normalmente la sociedad en su conjunto suele aceptar y apropiarse de las innovaciones tecnológicas, ya que a largo plazo generan más empleo del que destruyen a corto plazo. La historia de la industrialización está plagada de episodios de este tipo, en el que los oficios son sustituidos por trabajadores especializados. Un proceso que se conoce como “deskilling” y que está ejemplificado a lo largo de la historia, por colectivos como los escribanos (la imprenta los volvió obsoletos), los cocheros (por la introducción del automóvil), o el de telefonista (con la automatización de las centralitas).Pero este proceso clásico que está asociado a la dinámica del cambio tecnológico, parece haber llegado a un punto de no retorno. De hecho, la discusión que se plantea para con la nueva revolución tecnológica que vamos a vivir en los próximos años, se basa en que la automatización y la digitalización, puede que modifiquen para siempre la configuración ocupacional de nuestras sociedades.  […]

  4. José L Casbas

    Soy tecnico en productividad industrial
    La industria de producción en masa ha dado pasó al Just in Time y las series cortas.
    Es decir hay un nuevo paradigma en la industria.
    La producción y consumo mundial de máquinas herramientas ha crecido espectacularmente en los últimos años.
    Su precio ha bajado casi a la mitad.
    La programación de las máquinas se ha simplificado con métodos asistidos.
    Esto permite entrar en costes a muchas piezas en series cortas que hasta ahora no eran rentables.
    Robotizar series cortas resulta muy caro.
    La decisión del peso industrial en un país también es una decisión política.tomo por ejemplo las políticas diametralmente opuestas tomadas por Cataluña y País Vasco.El empresariado catalán decidió invertir en tocho y turismo y dejar morir buena parte del sector industrial que resultaba costoso y conflictivo- pugna capital trabajo
    Euskadi pasó de la Industria pesada a la ligera,del Fordismo al Toyotismo,con un esfuerzo inversor pilotado por el gobierno autonómico,que le ha llevado a ser reconocido internacionalmente en sectores estratégicos de la economía
    Comparad el nivel de paro de ambos modelos y comprobaréis cual es mejor desde el punto de vista de la economía social

  5. El progreso tecnológico ¿Enemigo de tu hijo y amigo de tu nieto? | INNPULSOS

    […] de la robótica civil, pasan por la extinción de empleos de baja cualificación. Este es un tema que abordé en Ssociólogos en un anterior post, pero en esta ocasión no quiero extenderme y solamente quiero dejarlo […]

  6. Raúl Tabarés (@faraondemetal)

    Hola José L.

    Con los datos que manejo, en la mayoría de los países avanzados, parece que la radiografía del paro es de caracter esencialmente industrial. Quizás en algunos estados europeos, debido a la crisis económica, se están abaratando costes y por ende, el mercado laboral no se resienta (aunque se precarice), pero es una etapa transitoria hasta que la introducción de maquinaria (que suele ser via acceso a financiación y que también aquí es uno de los factores que no están posibilitándolo) abarata los costes.

    Saludos,
    Raúl

  7. José Moya Yangüela JGMY

    Veo aquí un sesgo habitual en la sociología, que es el de considerar “no cualificados” todos los empleos que no exijan cualificación académica, por complejo que pueda ser el proceso de adquisición de conocimientos necesario para ejercerlas. Téngase en cuenta que en realidad los obreros del futuro serán personas con una cualificación (incluso académica) muy alta, que ejerceràn su función por un sueldo muy bajo y sin ningún derecho.
    Algo en este sentido es un proyecto de Amazon que se llama “Mechanical Turk” (en recuerdo del famoso robot-humano): millones de empleados que renuncian a cualquier derecho laboral (punto principal de las condiciones de servicio) pasan exámenes exhaustivos tras los cuales pasan a “solucionar” lotes de tareas relativamente repetitivas pero que exijan un comportamiento humano (y a veces altos conocimientos) a cambio de remuneraciones ínfimas. Está absolutamente prohibido desarrollar un robot que realice las mismas tareas. Para el empresario, es como si el trabajador fuera una máquina.

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