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De la vigencia del Espacio en la era global

Luego de que se cumplieran  30 años de la publicación de la “Producción del Espacio” de H. Lefebvre, son muchas las interrogantes que surgen al momento de preguntarse sobre la real pertinencia de su obra en la actualidad. En principio y como sociólogo, la propuesta de investigación de Lefebvre versa sobre el espacio, aquello que la tradición sociológica había estipulado como una variable o un aspecto poco relevante y casi circunstancial como “contexto” en donde ocurrían las cosas o los “hechos sociales”. Desde ese punto de partida inicia la apuesta de Lefebvre,  quien veía en las ciudades una conformación de fuerzas de poder y políticas en su producción. El espacio se producía ciertamente de manera social.

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Más allá de la teoría marxiana que vinculaba al espacio como un producto social, es decir como fuerzas y medios de producción sociales que lo ejercían,  Lefevbre logra posicionar al espacio como variable o aspecto de estudio social, por consecuencia, sociológico. Lo interesante estaría en aquel sentido unitario del espacio , indisociable aunque manifiesto desde lo percibido, vivido y concebido. En el fondo Lefebvre señala esta triple concepción sólo como un pretexto para entender instancias analíticas de la producción social de éste, no podría situarse el espacio sino como “percibido, vivido y concebido” a la vez, porque la lógica es una sola.

H. Lefebvre divaga en toda su obra en esta tensión. Al revisar minuciosamente una de las últimas ediciones al español (Capitan Swing, 2013), se presenta un “espacio concebido” abstracto, euclidiano y geométrico, como aquella instancia espacial que hasta el momento había colonizado la reflexión espacial. La propuesta de un espacio “percibido” en el cotidiano, en la métrica y organización de las ciudades sería una alternativa para el estudio del urbanismo y la sociología urbana, entre otras. El espacio “vivido” , tal vez la vía más lúcida hacia la concepción sociológica de una categoría espacial, dónde éste puede ser concebido y percibido en la medida que es vivido. El espacio “vivido” o espacio de representación, ubica ciertamente un programa de estudio que hasta entonces había estado sólo en manos de la geometría y la matemática.

Lo interesante de la “Producción del espacio” es que nunca queda del todo claro si realmente logra llegar a una definición social del espacio en función al sentido unitario. Como programa de estudios del espacio abre al menos tres formas de estudiar este. Como establecíamos, una primera ligada a las formas de representación y proyección de la realidad, que vincula potencialmente la sociología del arte, la cultura, así como el mundo visual y las imágenes. Una segunda que está ligada al estudio de las ciudades, del territorio y toda la influencia que pudimos palpar de Lefebvre en el urbanismo, la sociología urbana y la arquitectura, posiblemente la percepción del espacio se vincula directamente con la imagen que el territorio tiene de sí, es decir, la ciudad. Finalmente aquella propuesta de estudio, ligada a la concepción del espacio – tal vez la más poderosa de todas-  que según mi apreciación, aún es emergente.

Posiblemente, por la misma crítica que Lefebvre encarna hacia el espacio concebido, como único espacio que en su tiempo era estudiado por las ciencias, toma distancia sobre concepción de éste y por lo mismo su propuesta y programa de investigación queda un tanto rezagado en relación al espacio vivido y percibido. Sin embargo, si el espacio mantiene un sentido unitario, no es que el vivido deje de ser distinto al percibido, por consecuencia existe una morfogénesis en el espacio concebido donde se articula desde el pensamiento sociológico clásico, extendiéndose hacia las ciudades modernas. Aquí se incursiona en un campo extremadamente rico desde el punto de vista analítico, porque tiene que ver con el poder, y cómo la espacialidad moderna cartográfica comienza a ejercer su orden de manera expansiva, desde las formas de pensamiento científico, modo de proyección y visión de sociedad, expresión artística y cultural, formas de comunicación y por supuesto modo en que comenzaríamos a vivir en las ciudades.

Como estableciera el profesor Franco Farinelli, “…Existe por el contrario, sólo la producción espacial ( cartográfica) de la sociedad” Es cierto, el espacio se produce socialmente, existen fuerzas de producción, materialidad e imaginarios implicados, no obstante es la racionalidad espacial la que ejercerá el control y el modo de interactuar en el cotidiano. Esto, lógicamente es necesario de sostener cuando el mundo , ontológicamente hablando , pareciera haber mutado hacia una sociedad de las redes y la simultaneidad.  Dentro de este panorama ¿existe cabida para la racionalidad espacial moderna?

Bibliografía

Lefebvre, H. (2013) (1974) La producción del espacio, Capitan Swing, Madrid.

Ramírez, B (2004) Lefebvre y la producción del espacio. Sus aportaciones a los debates contemporáneos, Revista veredas, 8, pp.61-63 

Lefebvre y la producción del espacio. Sus aportaciones a los debates contemporáneos.

Hiernaux-Nicolas, D (2004) Henri Lefebvre: del espacio absoluto al espacio diferencial, Revista veredas, 8 pp.11-25, –

Henri Lefebvre: del espacio absoluto al espacio diferencial.

Gino Bailey Bergamin

Gino Bailey Bergamin. Revista Eltopo (www.eltopo.cl), Valparaíso, Chile. Sociólogo, Magister en Geografía y Procesos Territoriales, Universidad de Bolonia, Italia.

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