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Miradas y Perspectivas sobre el espacio público: un breve recuento.

Levantar por cien veces, topográficamente, la ciudad desde sus pasajes y sus puertas, cementerios, burdeles, estaciones, tal como antes se hizo desde sus iglesias y mercados. Las ocultas (…) figuras de la ciudad hechas de asesinatos, rebeliones, sangrientos nudos en la red de calles, y los nidos de amor, y los incendios.- Walter Benjamin.

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Imagen de la ciudad de Ciudad de Caracas. Donde se percibe lo disímil de la ciudad..Tomado de https://en.wikipedia.org/wiki/File:Este_de_Caracas.JPG

El conglomerado de situaciones que se presentan en el espacio público son de una diversidad inmensa, por lo que su descripción o intento de categorizarlo responde a lo heterogéneo, lo superfluo, lo efímero. Estos espacios públicos, están por toda la ciudad y son un escenario de personificación de las conductas urbanas, espacios del tránsito, de la movilidad, de la lucha política etc. Uno de los aspectos importantes del espacio público, es la coexistencia de diversos códigos de conductas que se entremezclan para dar cuerpo a lo urbano, en donde en el centro de éste existe una constante negociación del espacio por parte de los diversos grupos (Mongin, 2006; Delgado, 2002).
Asimismo, el espacio público, es un lugar de encuentros de una multiplicidad de miradas, de experiencias vividas, además de ser testimonio de la diversidad característica de la urbanidad, por tal razón, el espacio público se erige dentro de las ciudades, como un lugar de proyección de la vida urbana, en donde confluyen una serie de prácticas propias de estos espacios, y en donde se puede evidenciar cuales son el enramado simbólico que posiciona a los transeúntes, en el escenario teatral de relaciones efímeras, siendo así lo urbano un lugar de construcción y reconstrucción de lo social. (Delgado Ruiz, 1999).
Existen muchas aproximaciones teóricas acerca del espacio público, debido en suma al imperante interés por parte de muchos estados en reconquistar un espacio público tomado por los mercados, y por los automóviles situación que se vive en muchas ciudades del mundo, esta situación ha generado una serie de debates desde diversas miradas acerca de cómo entender al espacio público, siguiendo a Carrión (S/F) indica que:
Esto significa que el espacio público no se agota ni está asociado únicamente a lo físico-espacial (plaza o parque), sea de una unidad (un parque) o de un sistema de espacios. Es más bien un ámbito contenedor de la conflictividad social, que tiene distintas posiciones dependiendo de la coyuntura y de la ciudad que se trate (pp. 3-4)
El espacio público, trasciende lo físico llegando a ser una expresión de las diversas conductas que se derivan del hecho urbano, en donde desde una mirada antropológica, posee toda una red simbólica, de imágenes e imaginarios que van dotado de contenido y sentido al actuar en dichos espacios, a partir de un relacionamiento con los desconocidos que se interceptan en los espacios anónimos de las ciudades, (Hannerz, 1980; Delgado, 2002).
Existe igualmente, una relación entre ciudad y el espacio público, una relación necesaria, variable y llena de pugnas, específicamente ya que los intentos del mercado por conquistar a la ciudad ha devenido en un abandono progresivo de los espacios públicos, aquellos de libre acceso, en muchas ciudades, siguiendo a Carrión (S/F), la ciudad comienza a erigirse desde lo privado, ya que desde una lógica capitalista es necesario llenar de centros del consumo (centro comerciales, malles).
La concepción acerca de las necesidad de las plazas a estado en constante debate, puesto que por un lado existe políticas públicas dispuesta a construir espacios del encuentro y por otro existe una lucha por que la ciudad sea un lugar de competencia e intercambios comerciales, espacios dispuestas al mercado. Esto responde a los cambios históricos propios de lo urbano y a ese construir y reconstruir propio de la urbanidad. Otro factor importante es lo que representa la movilidad e hipermovilidad de las ciudades, y la configuración de lugares en donde los grupos puedan entretejer actividades, que les permita resaltar los rasgos propios, como indica Delgado (1999) los escenarios urbanos sirven para que los grupos puedan resaltar sus cualidad y diferenciarse de otros grupos, no obstante esos rasgos suelen ser inestables, ambiguos y se interceptan con otros, siendo así dichos escenarios una prisma de un entramado polivalente de contenido.
Ahora, la hipermovilidad a traído consigo una mayor inestabilidad a la hora de desarrollar vínculos fuertes en lugares específicos, puesto que genera un paso tangencial en los lugares y no un vivir en ellos, claro esto va a estar determinado por el contexto urbano especifico a cada ciudad; no obstante, dicha reflexión responde a un intento por mediar esa hipermovilidad propia de las megalópolis contemporáneas, el desarrollo de estrategias políticas que permitan a los grupos una lucha por los lugares y una participación activa en la comunidad, y la posibilidad de un tránsito libre en la ciudad y sus espacios, por tales razones los espacios públicos y su estudio se va complejizando (Mongin, 2006).
La movilidad o hipermovilidad también genera que el espacio público sea un tránsito constante de símbolos, una reificación de actividades de forma variable, por lo que aquello que define categóricamente al espacio público es lo diverso, lo intercambiable, lo efímero, lo movible, cosa que coloca teóricamente en una posición compleja, como indica Delgado (S/F):
El espacio público es un espacio diferenciado, pero las técnicas prácticas y simbólicas que lo organizan espacial o temporalmente, que lo nombran, que le recuerdan, que lo someten a oposiciones, yuxtaposiciones, complentariedades (sic), que los gradúan, que lo jerarquizan, etc., son poco menos que innumerables, proliferan hasta el infinito, son microscópicas, infinitesimales, y se renuevan a cada instante. No tienen tiempo para cristalizar, ni para ajustar configuración espacial alguna (p.4).
El obrar de los grupos sobre el espacio público produce una serie de complejidades propias de la vida urbana, por el constante ir y venir; así la comprensión de las prácticas sociales en los espacios públicos genera complicaciones a la hora de leerlo e interpretarlo, siendo una ardua tarea descifrar los códigos subyacentes. Siguiendo la reflexión de Delgado (S/F), el espacio público se escribe y reescribe constantemente, se erige minuto a minuto, y esto suscita una gama de dificultades para comprenderlo.
Se puede indicar que leer al espacio urbano es una ardua faena. Como el transeúnte es el portador de los códigos, y en las ciudades tanto el desplazamiento como las relaciones sociales son efímeras y aceleradas, hace que la circulación de códigos y la construcción y reconstrucción de redes sociales sean rápidas y vertiginosas, provocando una reproducción exponencial de los símbolos de la urbanidad, siendo su carácter movible uno de los rasgos más notables.
Es así que la antropología social urbana, se enfoca en el estudio de las dinámicas sociales propias de la urbanidad y de todo el enramado simbólico y sociocultural que implica, como expone Hannerz (1980), los urbícolas construyen redes de relacionamiento que permitirán la construcción de formas de vidas propias de una condición urbana, siendo una labor antropológica comprender e interpretar todo el enramado simbólico que conlleva el estudio de tales redes sociales.
Desde la mirada antropológica y siguiendo a Delgado (1999), se debe recurrir a la observación de los espacios públicos, siendo en ellos el lugar donde se articulan una red de relaciones distantes, efímeras y pasajeras propias de los transeúntes, que aunque hagan vida en el lugar, muchas veces son relaciones que se construyen en medio de la alta movilidad, característico de espacios como las plazas, los parques o las calles.
En este sentido, lo que evidencia a lo urbano, son por los espacios públicos, caracterizado por lo inestable, lo movedizo, lo distante, dando así una visión clara de la representación simbólica del espacio urbano, en las ciudades actuales. (Delgado 1999).
Al ser los espacios públicos, un sitio de encuentro de una multiplicidad de miradas contrapuestas, se convierte en escenarios de un encuentro con una amplia gama de miradas y símbolos, que conlleva a encuentros llenos de tensiones y presiones, cuyo análisis permite observar como por medio de una construcción de códigos culturales es posible una convivencia, a pesar de la acelerada movilidad y la fragilidad de tales encuentros, que se da muchas veces entre desconocidos. El espacio público se convierte en un lugar de encuentros, necesario para la permanente construcción social de la ciudad, en donde se hace evidente los intercambios, pautas y dinámicas urbanas
Mientras que lo urbano, se caracteriza por la movilidad, lo inestable, lo efímero, la construcción de la sociedad a través de parámetros múltiples y heterogéneos, estando asociado a los códigos de comportamiento que se vincula a relaciones liquidas, así lo urbano no está vinculado a un espacio físico específico, sino que existe un sobrepaso de esos códigos por sobre los muros citadinos, extendiéndose a otros territorios, mientras la ciudad se asocia a un espacio físico, lo urbano está asociado a una red simbólica, erigiéndose de momento en momento, en el espacio público. (Delgado, 1990; Hannerz, 1980).

Referencias Bibliográficas
• Carrión, F. (S/F). “Espacio público: punto de partida de la alteridad”. Flacso Ecuador. Recuperado de http://www.flacso.org.ec/docs/artfcalteridad.pdf
• Delgado Ruiz, M. (1999). Ciudad líquida, ciudad interrumpida: la urbs contra la polis. Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad de Antioquia. Colombia.
• Delgado, M. (1999). El animal público: hacia una antropología de los espacios urbanos. Editorial anagrama. Barcelona, España.
• Hannerz, U. (1980). Explorando la ciudad: hacia una antropología urbana. Fondo de Cultura Económica. México D.F, México.
• Delgado, M. (S/F). “Etnografía Urbana”. Universitat de Barcelona. Insumisos Recuperado de http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/ETNOGRAFiA%20DEL%20ESPACIO%20PuBLICO.pdf
• Mongin, O. (2006). La condición urbana: la ciudad a la hora de la mundialización. Paidós. Buenos Aires, Argentina.

 

Andres Eduardo Garcia Lopez

Tesista de la escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, realizando mi tesis en el área de Antropología de los desastres, trabajé como asistente-becario de investigación en la Unidad de Arqueología, Etnografía y Etnohistoria del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales "Rodolfo Quintero" de la misma universidad. Actualmente me desempeño en el cargo de asistente de investigación social I en el mismo instituto, en la unidad de estudios socio-económicos. Me puede contactar por andreseuardogarcialopez@gmail.com o por twitter:@angarz, para cualquier duda o intercambio de ideas.

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