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Poder y Democracia: Temas de Sociología Política (Parte II)

Condición ideológica del neoliberalismo ¡Hagan juego!

 No tenemos ninguna duda, si nos planteamos un contemporáneo estudio sociológico de la praxis política a nivel mundial, habrá que hacer muchas referencias a la estrategia neoliberal y como esta posiciona su racionalidad discursiva en el ajedrez internacional de las propuestas y modelos de gestión.

Imagen del parlamento francés, cuyos pilares históricos se encuentran en la modernidad fundante (ilustración, revolución francesa) hoy se discuten temas tan diversos como el apoyo a una intervención militar o el matrimonio homosexual. Fuente: noticiasband

Los sociólogos James Petras y Steve Vieux luego de una delimitación muy clara identificando al neoliberalismo como una expresión política particular y beligerante, relatan que la condición ideológica del neoliberalismo se apoya para su imposición, en un poder exagerado del ejecutivo que decreta el cumplimiento del programa al margen de las cámaras legislativas y la opinión pública. (Petras y Vieux,1995)

El vehículo ideológico y discursivo que prepara el terreno para las medidas neoliberales lo prestan las llamadas organizaciones no gubernamentales más reconocidas por sus siglas las ONG. Estás, montadas en las olas del desencantamiento social hacia las estructuras políticas y de gestión tradicionales, posicionan su retórica la cual ya caracterizamos cuando expusimos la nueva vulgata.  El poder ejecutivo también juega con este reflujo social hacia las estructuras tradicionales dando una exagerada credibilidad y legitimidad a estas ONG, muchas de ellas fundadas bajo procedimientos nada democráticos y con rastro de intereses económicos muy evidentes.

Esta estrategia tiene una lógica intrínseca no democrática ya que se propone a excluir a los ciudadanos y a sus representantes electos de la discusión y el debate público. Esta discusión es secuestrada por el ejecutivo vía decretos y las muy influyentes ONG. (Petras y Vieux, 1995)

Las ONG se encargan de construir el teatro de operaciones mediático (análisis y sensación de aceptación social de las medidas) armados de su retórica, del uso político de las encuestas y de la capacidad económica de las organizaciones “donantes”. Las más celebres son, por supuesto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, entes financieros muy influyentes en la economía global y punta de origen de la mayoría de las ONG que auspician la ideología neoliberal.        

Las ONG practican la retórica anti estatalistas de las multinacionales, el FMI, el Banco Mundial y las elites económicas. Despolitizan y desmovilizan a grupos y asociaciones, y en virtud del carácter extranjero de su financiamiento, nombran por cooptación o remplazan a los líderes locales.  (Petras y Vieux, 1995)

Con el apoyo del poder ejecutivo, las ONG buscan convertirse en amortiguadores de la convulsión social causada por las medidas neoliberales. Rinden cuentas a sus organizaciones donantes, no a sus beneficiarios, en contraste con su discurso de promotor de poder y participación para la población. Al poner el acento en la financiación por fuentes privadas, permite que los grupos económicos dirigentes, tanto autóctonos como extranjeros, monopolicen los recursos del Estado.  (Petras y Vieux, 1995)

Ideológicamente, las ONG se basan en los parámetros del ajuste neoliberal siendo hostiles a la asistencia social promovida desde el Estado, ya que esto puede fomentar en el seno de la sociedad civil el desarrollo de grupos que luchen por la redistribución de ingresos lo cual dificultaría lo que la ideología liberal conoce como iniciativa empresarial, la innovación y el crecimiento económico. (Petras y Vieux, 1995)

En cuento a su interacción con la academia y la intelectualidad, las ONG movilizan a un sector de intelectuales nacionales de los países implicados. En generaciones anteriores, los intelectuales que hoy colaboran con las ONG, hubieran dirigido su sentido de solidaridad y compasión por las clases populares hacia un compromiso político público con la esperanza de lograr un cambio estructural y un mayor control popular sobre el Estado y los organismos socioeconómicos nacionales. (Petras y Vieux, 1995) 

La configuración del poder neoliberal es un tema de alta pertinencia si queremos promover el ejercicio de una sociología de la política y el poder. Su fluido trafico ideológico, su carácter omnipresente en todo debate sobre modelos y estrategias de desarrollo, la enorme cantidad de activistas políticos que le representan y sobretodo la magnitud de su alcance en el marco de una economía capitalista mundializada donde el capital financiero y el capital exportador unieron fuerzas para construir una propuesta política y económica que se impone unilateralmente y al vociferar una simple e “inofensiva” premisa (mas mercado, menos Estado), ha sido el principal arquitecto de los cambios en las relaciones sociales desde finales del siglo pasado y lo poco que llevamos del vigente. Mas Mercado, menos Estado es el principal grito de guerra de la estrategia neoliberal y es también una oración de la cual podemos extraer la esencia ideológica de esta configuración de poder, es la idea de la supuesta superioridad técnica, lógica y hasta moral de lo privado sobre lo público.

Pierre Bourdieu: Sociología y Política.

           Las maneras acostumbradas de pensar y actuar políticamente, la historización radical con todo lo que tiene que ver con la democracia, su vocabulario, su discurso oficial y sus representaciones corrientes, sus consignas y asociaciones distintivas, y también a la disciplina que afirma estudiarlo (la ciencia política) fueron practicas cuestionadas por la sociología reflexiva de Pierre Bourdieu. La ciencia política es identificada como un agente que contribuye al operar continuo de los actuales regímenes democráticos convirtiéndola así en un objeto de análisis de la sociología reflexiva. En la célebre obra “El misterio del Ministerio, Pierre Bourdieu y la política democrática”, su coordinador, Loic Wacquant (alumno de Bourdieu) nos expone los aportes hechos para una sociología de la política del célebre sociólogo, catedrático y filósofo francés.

Según Bourdieu, una sociología de la política debe emprender una sistemática “excavación de las condiciones sociales que posibilitan las prácticas democráticas, descendiendo de lo abstracto para explotar empíricamente el suelo de las realmente existentes conductas, significaciones y organizaciones políticas”. (Wacquant, 2005)

Esta sociología también debe localizar las capacidades políticas inscritas en estructuras formales y localizar las diversas inclinaciones y expectativas de actores concretos y como estos se apropian o no, de las categorías, aptitudes y deseos que exigen participar en el juego democrático. La democracia desemboca en dos estados de lo social (campo): uno es el campo político, espacio autónomo de lucha de los políticos y el otro es el campo burocrático, representado en el Estado como espacio de lucha para la definición y manipulación de los bienes públicos. (Wacquant, 2005)

Una sociología de la política debe enfocarse en ambos estados para poder, mediante un estudio genuino de su constitución, reconstruir la dialéctica que se desarrolla entre los hábitos y el campo. Ver sus configuraciones históricas desde las situaciones de acuerdo mutuo y reforzamiento hasta los casos de discordia y socavación reciprocas. (Wacquant, 2005)  

Esta dialéctica de la acción política (Campo/objetivado y hábitos/encarnado) deben someterse a una doble lectura (objetivista y subjetivista). Una lectura de lo fenomenológico y una lectura de las estructuras y así captar la doble verdad del cosmos político: “estamos insertados en una red de relaciones coercitivas independientemente de nuestra conciencia y voluntad (Marx) pero la política se ocupa de manera decidida de voluntad y representación (Schopenhauer). (Wacquant, 2005)

La sociología de la política debe prestar una atención especial a la eficacia específica del poder simbólico y a las trampas sociales que nos tiende a todos. En palabras de Bourdieu: “la lucha política es una lucha cognitiva (practica y teórica) por el poder de imponer la visión legitima del mundo social, es decir, el poder reconocer la realidad preservando o cambiando las categorías por medio de las cuales los actores comprenden y construyen este mundo”. (Wacquant, 2005)

Entonces, la sociología se hace inevitablemente una ciencia política ya que se encuentra constantemente en competición con otros profesionales (políticos y periodistas) que producen representaciones autoritarias de la sociedad. Los expertos oficiales y los entendidos en política piensan que son los únicos que pueden hablar políticamente. (Wacquant, 2005)

Acompañamos y compartimos el llamado de la sociología reflexiva hecho por Bourdieu y Wacquant abogando por una verdadera comprensión de las instituciones políticas y disposiciones políticas desde la sociología. Wacquant señala Esta urgencia en un contexto en que los productos de las ciencias sociales (retórica de mercado, eficacia, muestreos y otras técnicas del marketing político) se convierten en los principales ingredientes para racionalizar la dominación. Esto nos llevaría también a reconocer la imperiosa necesidad de “repensar y renovar las luchas democráticas”, elemento principal presente en el activismo político de Pierre Bourdieu. 

Política democrática, delegación y representatividad.

Reconociendo la necesidad de renovar las luchas democráticas, debemos avanzar en un concepto verdaderamente democrático de la política democrática, poniendo en tela de juicio las elegantes abstracciones con las que constantemente nos bombardean desde los medios de comunicación y bajando al suelo empírico de las realmente existentes conductas y significaciones de la política y su carácter democrático.

Si nos adentramos en la tensa relación de Bourdieu con la democracia y los funcionamientos del campo político, nos será posible configurar una ciencia de las condiciones sociales que hacen posible la democracia como ya lo palpitamos en los aportes de la sociología reflexiva para el estudio de la política.

Bourdieu define la democracia en un sentido amplio, como el estado social que permitiría a todo el mundo tener tanto la inclinación como la capacidad de acceder a los asuntos políticos. Debemos poner nuestro empeño en detectar las dificultades y posibilidades históricas de las luchas orientadas a propiciar su avance en los distintos ámbitos de nuestra vida.

El actual contexto de los procesos democráticos nos demuestra que la voluntad de participar políticamente depende de la competencia socialmente reconocida y el sentimiento de estar fundamentado para hacerlo. El campo político se encuentra hegemonizado por los expertos oficiales y los entendidos en política. Esto reduce a los ciudadanos ordinarios a la categoría de consumidores y testigos de la competencia de los agentes e instituciones especializadas que les ofrecen formas de percepción y expresiones políticamente eficaces y legitimas. (Wacquant, 2005)

Wacquant expone el uso de las encuestas y la opinión pública como otro hecho que aísla a la ciudadanía ordinaria de la política democrática, cuyo uso político como “expresión del deseo del pueblo” lo rivalizan con las elecciones y manifestaciones de calle (medios más importantes para transmitir la voz del pueblo). Las encuestas y la opinión pública no son hechos de conocimiento para lo político, son acción política en sí. (Wacquant, 2005)

La opinión colectiva es el resultado de la agregación estadística de opiniones individuales, individualmente producidas y expresadas. La agregación estadística se produce de manera mecánica y la puesta en relación de las opiniones se hace al margen de los agentes e independientemente de su conciencia y su voluntad.  (Bourdieu, 1998)

Para una mayor política democrática es necesario distinguir el modo de elaboración de opinión (política) y el modo de expresión de esta opinión (voto). La visión liberal nos dice que el voto es el acto elemental de la democracia, un acto solitario, silencioso y secreto de individuos agrupados solamente para esa circunstancia excepcional, que no se conocen y no han contribuido a formarse mutuamente sus opiniones (Bourdieu, 2001)

Es un acto público y secreto. Es una expresión invisible, incontrolable, inverificable a diferencia del voto a mano alzada, que puede ser coaccionado. Los votos son mecánicamente contables, sumados sin que se haga nada con ellos. Las elecciones son un medio importante para la lucha democrática, pero para muchos agentes del campo político es un medio para llegar al campo burocrático.

Otro medio de producción y expresiones existentes en el campo político lo representa la delegación. Esta moviliza fuerza material y sobre todo fuerza simbólica. “El misterio del ministerio” celebre escrito de Pierre Bourdieu, plantea el hecho de la delegación como el principal enigma del campo político.

La palabra del portavoz es una palabra autorizada que debe su autoridad al hecho de que quien lo anuncia está legitimado por el grupo que lo autoriza a hablar en su nombre. La delegación autorizada es la que puede movilizar al grupo que lo autoriza, este pone de manifiesto al grupo, tanto para este grupo, tanto para este mismo, como para los otros. (Bourdieu, 2001)

La delegación del grupo al portavoz es una tecnología social que desafía la visión universal del voto individual como el estado más avanzado del ejercicio democrático. Para Bourdieu esto mantiene al ciudadano aislado e incapacitado de cambiar el juego democrático en un mundo social ya construido y que le mantiene subordinado.

Analizar los dilemas, prácticas e instituciones que se derivan de la alquimia de la representación social simbólica constituye un valioso aporte de la sociología reflexiva en nuestra intensión de promocionar una sociología que estudie temas profundos como la democracia y el poder, una guía y ejemplo concreto de como orientarnos para el estudio de estos temas.

El principal enigma del campo político es el enigma de la delegación, la nominación autorizada y la fabricación simbólica de los colectivos.  ¿Cómo llega a existir un grupo con ayuda de las palabras y actos de su “representante”? Recibe el poder del colectivo, poder que bien puede compartir o bien puede traicionarlo. (Bourdieu, 2001)

Bourdieu disfrutaba la analogía o juego de palabras de los antiguos cánones en sus referencias a “Mysterium” y “Ministerium”. Wacquant siguiendo esta escolástica referencia nos plantea: “el misterio de la magia representativa resuelve por si misma el misterio del ministerio”. Es decir, en la alquimia de la representación según la cual lo representativo hace al grupo que lo hace.

Señala Bourdieu que la eficacia del discurso representativo es directamente proporcional a la autoridad del agente que lo anuncia y a su grado de congruencia con los comportamientos objetivos de la sociedad. En un contexto donde el control de los destinos colectivos se signan por la proliferación de Estados debilitados, el dominio por el capitalismo mundializado e hipermovil, la destrucción neoliberal del trabajo y bajo la amenaza de los colonialismos modernos y sus guerras preventivas como las conductas políticas realmente existentes, se hace urgente repensar y renovar las luchas democráticas aportando desde la sociología una crítica comprensión de la dialéctica campo-hábitos y sus expresiones tradicionales. 

 

Referencias Bibliográficas

Bourdieu, Pierre (2006). Pensamiento y Acción (Compilación de las intervenciones políticas en la escena pública de Pierre Bourdieu). Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela. 89 pags.

Castel, Robert (2007). La protección social en una sociedad de semejantes. Revista CS número 1. Cali, Colombia. 36 pags.

Eisesntadt, Shumel (1972). Modernizacion, movimientos de protesta y cambio social. Amorrortu Editores. Buenos Aires, Argentina. 272 pags.

Galeano, Diego; Trotta, Lucia (2003). La sociología como contra-discurso: entrevista a Loic Wacquant. Revista Memoria Académica, Universidad Nacional de La Plata. La Plata, Argentina. 9 pags.

González Radio, Vicente (2005). Sociología Política (Temas de Sociología I). Huerga y Fierro Editores. Murcia, España. 24 pags.

Petras, James; Vieux, Steve (1995). ¡Hagan juego! Icaria Editorial. Barcelona, España. 94 pags.

Wacquant, Loic (2005). El misterio del ministerio, Pierre Bourdieu y la política democrática.  Editorial Gedisa. Barcelona, España. 230 pags.

Weber, Max (1922). Economía y Sociedad. Fondo de cultura económica de España. Madrid, España. 1246 pags.

Néstor Castro Severyn

Egresado de la Universidad del Zulia (LUZ) Venezuela.
Trabajador del Instituto Nacional de Nutrición (INN) en el estado Zulia.
Coordinador General de la Escuela Venezolana de Alimentación y Nutrición (EVAN) en el Estado Zulia.
Miembro del Movimiento social “Colectivo Cimarrón” Venezuela.

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