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Psicología Positiva: ¿y si cambiamos el foco?

Depresión, ansiedad… son emociones y sentimientos que cualquier persona puede sentir. Cualquiera de nosotros podría haber sufrido algún trauma que minara la confianza que tenemos en nosotros mismos. Hasta el cambio de milenio, la psicología afrontaba estos actores de la mente humana desde la óptica de lo negativo. Ahora bien, ¿por qué no cambiar el enfoque? Esto es precisamente lo que trabaja la psicología positiva.

En el trabajo, durante la infancia, en los difíciles años de la adolescencia, en las relaciones sociales y de pareja… las crisis y épocas malas se suceden. La psicología positiva que vamos a explicar hoy prioriza conocer y potenciar nuestras fortalezas. ¿Cómo? Veremos una serie de ejercicios de psicología positiva para sentirnos mejor, ser más felices y comprender mejor el alcance y potencial de esta corriente dentro de la psicología moderna.

¿Qué es la psicología positiva?

La psicología positiva afronta el estudio de la mente humana desde el análisis de todos los recursos psicológicos y personales de la persona, así como las fortalezas de cada individuo que le ayudan a mejorar su bienestar y su felicidad.

Aquí entran en juego dos elementos que se han puesto de moda en los últimos años con todo el boom del emprendimiento: hablamos del optimismo y la resiliencia, esto es, la capacidad que cada individuo posee para sobreponerse a circunstancias adversas.

Así las cosas, podemos resumir el trabajo en psicología positiva como el conjunto de estrategias y acciones prácticas a nivel individual para fortalecer nuestra mente y con ella nuestra salud (física y mental).

Los psicólogos que han abrazado esta nueva corriente en psicología aplicada centran su actividad en investigar cómo la persona por sí misma puede potenciar sus fortalezas, a través de la evaluación y ejercicios prácticos de psicología positiva aplicada que ayudan a la persona a conseguir una mayor calidad de vida.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=1564&v=oSfqK0CPxdAs

¿Por qué nos atrae lo negativo?

Hasta ahora, la psicología ha venido centrando su actividad sobre la mente humana (conocimiento y tratamiento) en los aspectos negativos que esta genera, y siempre desde la asertividad hacia esos puntos de partida.

Los defensores de la metodología de la psicología positiva aplicada dan una vuelta de tuerca y ponen de relieve todo lo positivo que nuestra propia mente, desentrenada, olvida que existe y que ningunea.

Se dice que solo recordamos lo malo. Y es verdad.

Te retamos a que hagas un breve ejercicio para comprobar hasta qué punto tu mente cae en esta trampa.

Intenta recordar sucesos del pasado o elementos que te marcaran. ¿Cuántos son positivos?

Otro ejercicio aún más sencillo. Haz memoria de todo lo que ha ocurrido en el día de hoy. ¿Qué es lo primero que te viene a la mente? ¿Son pensamientos positivos o por el contrario tienen más que ver con los atascos, las prisas o el estrés?

La psicología positiva no obvia que existe esta realidad: son sucesos que están ahí; han sucedido. Sin embargo, a través de la psicología positiva somos capaces de ponderar de igual forma los pequeños placeres que obviamos en nuestro día con el peso que tienen estos sucesos negativos para nuestro bienestar.

Ambas vertientes de nuestra mente son igual de importantes. Así, estos aspectos negativos suponen un aguijón para nuestras aptitudes; por su parte, la adecuada valoración de las acciones y emociones positivas nos provee de un mejor humor y un estado de ánimo proclive a crecer.

Lo negativo y lo positivo son el ying y el yang de nuestra mente

Felicidad y psicología positiva

¿En qué consiste la felicidad? Ni los clásicos ni los filósofos modernos han llegado a un acuerdo sobre el significado de la felicidad. Ello se debe a que la felicidad es propia de cada individuo. Así, según sus expectativas, cada uno valora lo que para el es una vida placentera, qué considera una buena vida, y qué entiende por vida significativa.

Vivir una vida placentera

Según los parámetros de la psicología positiva, al buscar y dar mayor peso en nuestra mente a estos pequeños placeres, nuestra mente, y nosotros mismos, experimentamos una mayor cantidad de emociones positivas.

Algo así como el dicho de que el dinero llama al dinero. La mayor barrera para conseguir desarrollar esta parcela de felicidad y bienestar con un mismo viene marcada por la genética y por la escasa flexibilidad que tiene.

Para trabajarla adecuadamente y saber encontrar e identificar estos momentos placenteros, la psicología positiva te enseña cómo limpiarlas entre toda la maleza para encontrar esas pequeñas virutas de oro.

Alcanzar una buena vida

El segundo de los estadios de la felicidad y el bienestar en psicología positiva. Se parte para ello del autoconocimiento, en cuanto a virtudes y fortalezas, y cómo utilizarlas para mejorar nuestra calidad de vida. Alcanzada esta meta, parece que las siguientes fluyen con naturalidad, ahondando en nuestro sentimiento de felicidad y realización.

Construir una vida significativa

La verdadera felicidad reside, para la psicología positivo, en encontrar ese punto de realización y satisfacción con uno mismo y con nosotros dentro de los círculos sociales de los que formamos parte (familia, amistad, trabajo, relaciones personales, naturaleza).

¿Cómo? A través del desarrollo de nuestras fortalezas y enfocar nuestras metas hacia algo más trascendental que nosotros mismos. Y para ello, os proponemos unos sencillos ejercicios para poner en práctica la psicología positiva

 

Psicología positiva aplicada

La teoría suena muy bien, muy zen. Sin embargo, para lograr cada uno de estos estadios hay que dedicar esfuerzo y mantener la constancia. Para que resulte más sencillo, los diversos especialistas en psicología positiva han ideado una serie de ejercicios prácticos para aprender a asimilar esta corriente de una forma más profunda y asequible.

Ejercicios de psicología positiva que puedes hacer en casa para tu bienestar

La serie de ejercicios que os proponemos aquí tiene como única finalidad ayudaros en vuestra primera inmersión hacia lo que supone aplicar la psicología positiva al día a día. Realizarlos sin un seguimiento y una mayor profundización no garantiza un mayor bienestar, pero supone colocar una primera piedra hacia ese camino tan propio a la felicidad.

La psicología positiva ha encontrado en campos como la educación y los tratamientos paliativos una aplicación significativa. Los grupos de psicología positiva en cáncer trabajan con los pacientes su espíritu de lucha, entusiasmo, optimismo como una estrategia de fortalecimiento mental para dar sentido a la vida.

 

Pon en duda tus pensamientos negativos

Cómo pensamos determina cómo vivimos. Si en nuestra mente anidan los sentimientos y pensamientos negativos, nuestro avance será mínimo o nulo. La mayoría de las terapias psicológicas combaten en primera instancia esa tendencia de la mente a sobrevalorar lo negativo frente a lo agradable.

A través del pensamiento articulamos percepciones, emociones y acciones con nosotros mismos y con nuestro entorno. Y, por extensión, definen nuestro comportamiento.

¿Te gustaría construir una vida más positiva, calmada y feliz? Te proponemos un ejercicio que, una vez lo interiorices, harás inconscientemente.

«Ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos»

Buda

 

Ejercicio: cuestionando nuestro punto de partida

Cuando identifiques una situación en la que comiences a ver sólo lo desfavorable, respira hondo, relájate, y trata de analizar lo irracional y pesimista que hay detrás de los razonamientos y consecuencias que estás generando.

¿Lo tienes? ¡Estupendo! Ahora es el momento de poner en práctica la psicología positiva. Busca argumentos que neutralicen (no destruyan) a esas sensaciones negativas que te inundan en esa situación. Si te sirve, utiliza un folio y escríbelos confrontándolos.

Si eres constante, tus pensamientos más pesimistas dejarán de hacerte daño y los absorberás como una oportunidad para crecer.

 

Invertir tu tiempo en actividades placenteras

Como adultos, vivimos imbuidos en un mundo sin tiempo para pararnos, descansar y enfocar nuestras acciones. Metidos de lleno en la rutina diaria, esta se puede convertir en el mayor enemigo de nuestra felicidad.

¿Cuántas actividades de tu día a día dedicas a tu bienestar (físico o mental)? Piénsalo bien antes de responder.

Dedicarnos tiempo a nosotros mismos es importante. Más de lo que pensamos. Arrastrados por el hacer y hacer, apenas nos percatamos que vivimos con estrés, sometidos a una presión que en realidad no nos hace felices.

Para ganar esta partida tenemos que aprender a estar en calma, relajarnos, parar y dedicar tiempo a aquello que nos genera un placer personal.

Si eres capaz de organizar una rutina de unos minutos, o unas horas al día para esas actividades que siempre quisiste realizar, a fomentar las relaciones personales y cumplir tus objetivos personales, habrás avanzado hacia una vida más plena.

 

Ejercicio: plan semanal

Elige una o dos actividades que te gustaría realizar durante la semana si no tuvieras tantas obligaciones profesionales y sociales.

Lleva estas actividades a un calendario de rutina diaria. ¿Hay alguna actividad en tu día a día que puedes hacer en menos tiempo? ¿Puedes aprovechar tiempos muertos para esas actividades deseadas? ¡Adelante!

Planifica bien cada jornada y pon tu empeño en conseguirlo, desde la flexibilidad que se ha de tener ante cualquier imprevisto.

Al final de la semana, analiza los objetivos cumplidos y valora el tiempo que has podido dedicarte a ti mismo a través de esas actividades.

 

Buen humor y estados de ánimo

Si de verdad te has propuesto afrontar la vida con mayor armonía, cultiva el humor y el buen talante. Con un buen estado de ánimo sentirás que las cuestas son más suaves; existen, pero son conquistables.

Con buena disposición, y buen humor, se trabaja mejor, se es más productivo (sí, también para lo que hablamos de dedicarnos unos minutos a nosotros mismos), las relaciones personales son más ricas y sanas y nos permite disfrutar más de los pequeños aspectos positivos de nuestra vida.

Ejercicio para aprender a reír(se)

Selecciona dos comedias trágicas, ya sea en película, serie o literatura. Consume ese contenido e identifica las situaciones trágicas o desagradables y cómo los protagonistas revierten o neutralizan el ambiente.

¿Son situaciones dramáticas? ¿Has sido capaz de interpretar por qué utilizan eso que llaman humor ácido o humor negro para salir de esta situación?

La segunda parte del ejercicio consiste en trasladar ese tipo de circunstancias a momentos en tu vida en los que has tomado a mal el hecho. Replantéatelos a día de hoy. ¿Ha cambiado tu visión?

 

Éxitos y fracasos

A diferencia de otras corrientes pseudopsicológicas, el pensamiento positivo no evade los aspectos negativos, sino que enseña estrategias mentales para afrontarlos y convertirlos en gasolina para el futuro.

Uno de estos aspectos intrínsecos a nuestra actividad es el fracaso. Con el torrente de emociones que surgen cuando se produce, es muy fácil caer en la tentación de magnificar sus consecuencias y sus efectos.

Con el siguiente ejercicio que te proponemos conseguirás analizar cada fracaso desde una óptica objetiva, capaz de identificar dónde se ha producido el fallo sin regocijarse en él y encontrando el punto en el que cambiar las acciones para dar la vuelta al fracaso y convertirlos en un pequeño éxito.

 

Ejercicio: una semana de análisis

Elige una semana cualquiera. Cada día, al finalizar la jornada, anota un fracaso que hayas sentido. Junto a él, en un papel, escribe todas las emociones que te surgen al pensar en por qué ha sucedido y qué consecuencias puede tener.

Al día siguiente, repite el ejercicio, pero retoma la anotación del día anterior. Ahora, con la cabeza fría y analítica, valora de nuevo, anotándolo, la situación del fracaso del día anterior.

Al final de la semana, realiza una evaluación: ¿los fracasos han sido tales? ¿Hay destellos de éxito en ellos?

Muy importante: como todo lo que es positivos, tendemos a menospreciar los éxitos y ningunearlos. Aplica el anterior ejercicio también a los éxitos y reforzarás tu mente para interpretar cada situación tal y como debe ser afrontada para un adecuado bienestar personal.

 

Ejercicios prácticos de psicología positiva para niños

La psicología positiva no es algo exclusivo de los adultos. De hecho, es recomendable enseñar a los niños cómo aplicar, según su edad, determinados ejercicios de psicología positiva para fomentar en ellos el conocimiento, la empatía y la necesidad de mejorar.

A diferencia de lo que ocurre con la mente del adulto, el niño aún está formando su personalidad, por lo que los niños tienden a asimilar sin tantas tramas y barreras mentales los ejercicios que os proponemos.

Aprender sobre la gratitud con niños

Este ejercicio es uno de los más sencillos que vamos a encontrar; y uno de los que podemos implicarnos con los niños de forma más directa (eso sí, sin influir en ellos). Pide al niño que cada día, escriba en una hoja tres cosas por las que está agradecido.

Al final de cada semana, reuniros con él y leer en voz alta cada anotación. Es muy importante que nosotros, como padres, dediquemos este tiempo a compartirlo con el niño, y mantener una actitud abierta y atenta. Que vea que te implicas con él.

Conocer sus fortalezas y debilidades

En este ejercicio, lo que se pretende es que el niño sea consciente de aquello en lo que destaca y aquello en lo que tiene que trabajar para mejorar, sin mostrar si algo es positivo o negativo.

Como todos los ejercicios de psicología positiva que os proponemos aplicar con los niños, la motivación detrás de esta práctica pasa por construir una personalidad fuerte, fomentando el autoconocimiento en los más pequeños desde las primeras etapas de formación de estas.

Aquí es muy importante la autonomía del niño. Como progenitores, podemos marcar unas pautas, pero han de ser ellos mismos quienes identifiquen en su espejo lo que son (el primer paso para visualizar lo que pueden ser). Si es el adulto quien le guía o le marca las fortalezas que ve en él, aunque piense que le está haciendo bien, le resta capacidad de decisión.

Nuestra pequeña maratón

Después de ponerle frente a frente a quien es ahora, focalizando no en los defectos sino en las virtudes y en cómo trabajar los primeros desde lo positivo, toca pisar por el camino en forma de pequeñas metas que se vaya planteando para conseguir a corto y medio plazo.

El mayor aporte que podemos hacerles como adultos es ayudarles con metas que sean realizables y animarlos cada día para que valoren lo que han avanzado y dónde se han podido atascar. Sin competición, dejando que todo fluya.

La psicología positiva busca que las personas cambien la perspectiva con la que observamos y absorbemos la realidad, de tal forma que el ojo vea lo positivo y sea capaz de adaptarse a la vida. Solo así podremos avanzar hacia una vida plena, camino de la auténtica felicidad.

 

¿Te han parecido interesantes estos ejercicios de psicología positiva? Si sientes curiosidad y ganas de cambiar cómo afrontas el día a día, os dejemos el enlace al Manual de Psicología Positiva que ha editado el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (pincha aquí para leer en pdf)

 

Ssociólogos

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