Saltar al contenido
Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

La respuesta ciudadana

diciembre 3, 2024

Los recientes acontecimientos acaecidos en la Comunidad Valenciana a causa de la Dana, han puesto en evidencia la incompetencia e ineptitud del gobierno autonómico. Este lamentable suceso que ha causado la pérdida de vidas humanas, ha mostrado una vez más la solidaridad de la ciudadanía como respuesta ante una crisis de semejante magnitud. Nos podemos preguntar, ¿qué ha fallado en la gestión de la administración?

Para responder a esta pregunta tal vez sería de interés recordar “aquello” que ciudadanía y Estado pactaron. Nos referimos al “Contrato social” y se podría definir como un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros, siendo un claro ejemplo el que adquiere un Estado en relación con sus derechos y deberes y los de sus ciudadanos. Dicho esto procedamos a relatar los diversos mecanismos de actuación.

En nuestras sociedades es frecuente unir fuerzas para satisfacer unas necesidades, que con frecuencia son fruto de una ineficaz gestión de los recursos disponibles. El tejido social se manifiesta de maneras diversas para reivindicar aquello que considera necesario para salvaguardar una digna calidad de vida. Es frecuente constatar que la clase política actúa movida por determinados intereses y éstos a veces de manera taimada y, otras fragante responden a unas élites que perpetúan su estatus dejando las necesidades de la ciudadanía a merced de otro mandato. Esta conducta exaspera y, justamente se convierte en la espita que enciende la mecha de los movimientos sociales y el tejido asociativo. Unos y otros son el germen del cambio social y la evolución de los mismos permite, por un lado, constatar de su eficacia como agentes de cambio y, por el otro evidenciar su transformación en verdaderas fuerzas de poder en la arena política.

Pero nos podemos hacer una nueva pregunta, ¿no existen mecanismos para que la ciudadanía participe en aquello que el Estado decide? Pues podemos decir que existen aunque se podría poner en tela de juicio su eficacia. Los medios que el Estado ofrece son los siguientes:

– Derecho de protesta mediante la manifestación “legal”. A lo largo de la historia muchos movimientos han salido a las calles con el fin de visibilizar cuantas personas están a favor de una determina opción política. A modo de ejemplo, el 8M del 2024, según las cifras oficiales en Barcelona se manifestaron 40.000 personas.

– Las ILP (Iniciativas Legislativas Populares), este recurso permite a la ciudadanía incidir directamente con el poder legislativo, aunque el Congreso ha tumbado la mayoría de las ILP que la ciudadanía ha presentado desde 1983. De hecho, la cantidad de firmas necesarias es de mínimo 500.000 en un plazo de 9 meses. Por el momento los datos son claros: desde 1986 al 2023 se han presentado 143 ILP y 19 han llegado al Congreso, aunque de estas 19 solo 4 se han aprobado.

– Referéndums, se han llevado a cabo tan sólo tres desde la instauración de la Democracia, por lo que este mecanismo no parece ser de gran utilidad por parte de la ciudadanía. Si a esto sumamos el hecho de ser en algunos casos consultivo y no vinculante deja su eficacia muy en entredicho. Hasta el momento, en España solo se han realizado los tres referéndums siguientes: la Constitución Española (1978), la entrada en la OTAN (1986), la Constitución Europea (2005).

Dicho esto, es comprensible que se lleven a cabo otro tipo de mecanismos para conseguir mejoras. Los movimientos sociales tienen la virtud de revindicar aquellas mejoras que la agenda obvia. Suelen surgir por la sinergia y solidaridad de las personas y, tienen la virtud de desafiar el estatus quo actuando como lobbies. Evidencian la posibilidad de cambio, de transformación, de (des)estructurar aquello que el orden establecido perpetua. Muchas de las mejoras de las condiciones que hoy día tenemos tienen el origen en los movimientos sociales. Como ejemplo de movimiento social podemos citar “El 15M” que tuvo la virtud de tomar de nuevo las calles, las plazas se convirtieron en ágoras asamblearias. Se ha de decir que muchos movimientos se desvanecen/transforman debido a que aquellos miembros con cierto carisma son fagocitados en partidos políticos, claro ejemplo es el partido político Podemos. Otro claro ejemplo reside en la función de las asociaciones en la sociedad, pues ésta está más que justificada. Las asociaciones (igual que ocurre con los movimientos sociales) surgen de una o varias necesidades que hace falta dar respuesta y eso pasa por hacer un cambio de “chip” en el sector público. El hecho de constituirse como AAVV (Asociación de Vecinos) posibilita que se logren mejoras en el territorio de las personas. Un claro ejemplo lo tenemos en el distrito de Nou Barris de Barcelona caracterizado por un movimiento vecinal que debido a la continua presión ha conseguido equipamientos y servicios de todo tipo.

Recogemos una nota de prensa notificando un nuevo logro:

“El Ayuntamiento ya ha publicado el proyecto ejecutivo que prevé transformar la mitad de este espacio en lo que se ha denominado parque agrario urbano. Este proyecto surge a raíz de la demanda vecinal para crear un eje verde que sustituya el aparcamiento actual.”

Guadalupe Lucas Martín y Laia Márquez Muñoz

Fuentes fotografías:

  1. Producción propia
  2. https://barnadiario.com/el-barrio-de-porta-tendra-un-corredor-verde-al-lado-
    del-cementerio-de-sant-andreu/41965/