
El hecho de que en el barómetro de las preocupaciones que afectan a la ciudadanía sea el problema de la vivienda el que ocupa el primer puesto ha impregnado de preocupación y debate continuo el discurso de nuestra clase política. Se escuchan formas diversas de hacer frente a este clamor social e incluso algún líder de partido político hará, los que los profanos podríamos llamar algo tan de moda como es un retiro, para debatir entre sus filas las posibles soluciones. Sin ánimo de hacer uso de un irónico sarcasmo respecto a esta repentina preocupación política por el problema de poder acceder a una vivienda, problema que por otro lado esta clase que nos representa no ha padecido jamás e incluso es poseedora de varias en sus respectivos patrimonios.

Pero después de esta inocente introducción, creo que es del todo preciso una mirada desde las ciencias sociales a cómo una vez más se proponen medidas con la intención de subsanar un problema endémico en nuestro país. Diferentes voces de muy diversos colores políticos proponen como la más apropiada solución la construcción de viviendas sociales. Vale, pero en zonas urbanas en las que la masificación de ladrillo y la escasez de zonas verdes provocan una calidad de vida que reduce la esperanza de vida, por muy diversos factores detallados en el concepto Exposoma, que son todos los contaminantes a los que está expuesto el ser humano desde su gestación. La construcción podría ser una solución, ¿pero es la más adecuada, o estamos una vez más favoreciendo unos intereses muy concretos en manos de las constructoras de nuestro país?
Con frecuencia se usa los términos eficacia y eficiencia para hacer una buena gestión de los recursos, es más la propia naturaleza nos da un claro ejemplo de cómo gestionar de manera adecuada un ecosistema. Hemos cerrado el año 2024 y nuestros bancos han tenido unas ganancias de más de 23.000 mil millones de euros 1 . Podemos decir sin duda a posible equivocación que las ganancias de la banca son verdaderamente cuantiosas y llegadas a este punto y haciendo uso de algo que tanto me ha seducido como es el uso de la imaginación sociológica, os propongo otra manera de dar solución al problema/conflicto social del acceso a la vivienda.
Se ha recurrido con frecuencia al principio de reciprocidad como posible solución para subsanar esta situación, pues es bien sabido por todas que los bancos fueron «rescatados» con dinero público y siendo éstos la más grande inmobiliaria del país, pues apliquemos el concepto de «Quid pro Quod». Esta idea ha sido ninguneada en el mejor de los casos y tachada de ingenua y utópica con la condescendencia tan usada por según qué sectores. Pero, ¿Qué ocurre cuando esto lo recomienda Luis de Guindos en una reciente entrevista radiofónica?
Es tan sólo una reflexión…
Guadalupe Lucas Martín