
Existen vocablos, palabras que poco a poco van asentándose en nuestro día a día y, en sociología usamos el término “concepto” para acuñar expresiones que nos permitan explicar aquello a lo que hemos puesto el foco de atención.
Hoy en día existe un fenómeno social del que con frecuencia se habla en todo tipo de medios, pues éste está tomando una gran relevancia debido a sus efectos nocivos. Estamos hablando de “Edadismo”, que es una forma de discriminación social por cuestión de edad y que afecta especialmente a las personas mayores.

Asentado el tema del que vamos a tratar, entraremos en materia aportando que esta discriminación es fruto de otras dos causas y éstas son: los estereotipos y los prejuicios. Sin prestar atención a estas tres dimensiones es un tanto difícil abordar de manera eficaz este tipo de discriminación. Así pues las dimensiones a las que es preciso poner el zoom sociológico cuando hablamos de Edadismo son: Estereotipos (cómo pensamos), Prejuicios (cómo nos sentimos) y Discriminación (cómo actuamos).
Sin obviar para nada que el Edadismo posee dos vertientes de manifestación, una en los jóvenes, recordemos aquella campaña publicitaria de los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados), esta discriminación social se ceba en la población mayor. Pero, ¿qué entendemos por personas mayores? y, ¿quién establece estos criterios tal vez arbitrarios, espurios? Estas dos preguntas no son ingenuas, ni inocentes, ¡todo lo contrario!
Cuando socializamos a nuestros peques impregnamos sus mentes y sentimientos de todo aquello que consideramos de cierta importancia y, no es inocuo que nuestra población infantil a la tierna edad de cuatro años ya ha interiorizado los estereotipos por edad.
Y este sufijo “Ismo” tras la palabra “Edad” tiene unas consecuencias que podríamos decir sin lugar a dudas que son un verdadero problema de salud pública. En primer lugar, existe un gran desconocimiento respecto al Edadismo, pues un 10% de la población afirma que no es un problema y, un 50% lo considera que no es un problema serio, con estos datos es sencillo posponer esta problemática. En segundo lugar, podemos aportar que en la pandemia del coronavirus la edad de las personas fue una variable que discriminó a muchas personas para acceder a determinados tratamientos médicos. Se ignoró en muchos casos la sutil diferencia entre edad cronológica y edad biológica y este trato injusto tuvo terribles consecuencias. En tercer lugar, la presión social favorece que las personas interioricen los estereotipos por razón de edad y se ejerzan un “Edadismo auto infringido”, con nefastas consecuencias para la salud tanto mental, física y emocional. Existe, por tanto, una relación causa efecto que se manifiesta en una mortalidad precoz, se asocia a una disminución de la esperanza de vida de siete años.
El informe mundial sobre Edadismo de la Organización de La Organización Mundial de la Salud de 20211 arroja información suficiente para abordar YA esta problemática. Es más, en 2022 se creó la “Ley de igualdad de trato y no discriminación” 2 . Estamos a 2025 y esta Ley no se está implementando adecuadamente, con lo que se evidencia que faltan esfuerzos para que la sociedad aborde este problema.
Numerosos estudios con criterio pues están abordados por personas expertas en la materia, como lo es la doctora e investigadora Vânia de la Fuente- Núñez 3 indican que para abordar de manera eficaz el Edadismo hay tres claves. La primera son Leyes y Políticas, la segunda actividades educativas y la tercera, actividades intergeneracionales.
Y para concluir recordar que la generación Baby Boomer está a punto de jubilarse y siempre ha luchado por sus derechos, por lo que es más que probable que no se conforme con un trato hacia ellos peyorativo y discriminatorio.
Tal vez a estas sociedades le falta una mirada vintage…
Guadalupe Lucas Martín
Bibliografía:
3 https://www2.cruzroja.es/web/ahora/-/vania-de-la-fuente-nunez-edadismo-problema-etapas-vida