Gracias Raúl por compartir tu inquietud respecto a qué permitimos que nutra nuestro intelecto. Las largas jornadas laborales agotan la mente y esta realidad permite que contenidos banales entretengan a la persona exhausta. Persona que se abstrae absorbiendo contenidos que en numerosas situaciones anestesian toda actitud crítica. Tal vez es preciso (re)pensar el tiempo dedicado a trabajo remunerado… ¡Y cómo no! los contenidos impartidos en la docencia.

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