
El concepto de juventud puede entenderse de diferentes maneras, como desde la perspectiva biológica (cambios físicos), o la demografía (grupo de edad concreto)… Para poder albergar las diferentes perspectivas sobre lo que es la juventud, a nivel de las políticas públicas se trabaja de forma vertical y horizontal.
Para Chevalier (2016) existen dos dimensiones de la población joven en el Estado del Bienestar.

En primer lugar, está la dimensión social, es decir, desde donde los y las jóvenes obtienen el apoyo. Si se toma como referencia la perspectiva familiarizada la juventud se considera parte o extensión de la infancia, esto provoca que los progenitores deben mantener a sus hijos e hijas mientras que éstos no sean económicamente independientes. En cambio, si se parte de la visión individualizada, los y las jóvenes se consideran parte del grupo de edad adulta y esto lleva a que desde las administraciones públicas se haga un apoyo universal, con grandes prestaciones sociales.
En segundo lugar, existe la dimensión económica desde la perspectiva del acceso al mercado laboral y la formación. Por un lado, existe una estrategia global o integral en la que el objetivo es garantizar el acceso a la educación para mejorar el capital humano, consecuentemente esto lleva a bajar el nivel educativo, para poder alojar a todo el mundo. Por otra parte, existe la estrategia selectiva donde solo los mejores tienen acceso a la educación, generando desigualdades por aquellos que no pueden acceder, y desde las administraciones se impulsa el acceso al empleo.
En España, respecto a los y las jóvenes, se aplica la dimensión de la ciudadanía social desde la perspectiva familiarizada (tal y como se recoge en el artículo 142 del Código Civil Español) y la ciudadanía económica selectiva (por ejemplo, solo aquellos estudiantes que tienen buenas notas llegan a la universidad). Partiendo de esta base, se elaboran las políticas públicas de juventud.
Para poner un ejemplo se estudia el Ayuntamiento de Barcelona. En la capital catalana el Departamento de Juventud está integrado dentro del Área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismo y LGTBI, aunque normalmente el Departamento de Juventud está integrado o vinculado a la Concejalía de Educación, de Cultura o de Fiestas ya que la juventud ha tenido poco peso en la política y se le presupone que su interés está en estos ámbitos. Ahora bien, en el caso de Barcelona al ser es el municipio con más habitantes de toda Cataluña, se dan problemas más complejos que se derivan en la necesidad de tomar
decisiones de una alta complejidad.
Una forma de ver cuál es la incidencia de cualquier política pública es a través del análisis de los recursos económicos que se dedican. Para poner un ejemplo, el presupuesto de gastos de 2022 del Ayuntamiento de Barcelona es de 3.406.225.324,68€, de él el Área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismo y LGTBI ocupa la cuarta posición de mayor gasto (aproximadamente 279.000.000€), sólo el Área de Servicios Urbanos y Medio Ambiente, el Área de Seguridad y prevención y el Área de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad lo superan. De estos 279.000.000€ sólo 4.163.797€ se dedican al Departamento de Juventud, esto se puede traducir en que en la práctica los temas relacionados con los y las jóvenes no fuera una de las prioridades políticas por el gobierno de Ada Colau. La poca inversión en el colectivo joven suele argumentarse con que los y las jóvenes, en este momento, son un colectivo minoritario respecto al conjunto de la sociedad, pero a efectos prácticos justamente la falta de una apuesta decidida en materia de juventud lleva a que cada vez están más alejados de las administraciones públicas.
Para intentar incidir en las políticas de juventud las administraciones han ido aprobando planes estratégicos de juventud. Después de que la Generalidad de Cataluña aprobará el Plan Nacional de Juventud de Cataluña 2010-2020 y reformulara el plan en el año 2021, como consecuencia de la cóvid-19, el Ayuntamiento de Barcelona en 2022 decidió hacer un nuevo Plan de Actuación de Adolescencia y Juventud 2022-2030.
Para realizar este nuevo plan, el consistorio decidió que era importante utilizar la democracia deliberativa para poder albergar las diferentes sensibilidades juveniles a través de sesiones tanto virtuales como presenciales. El ayuntamiento partió de la base de que podrían participar las personas jóvenes entre 16 a 29 años empadronados, barceloneses y barcelonesas que su trabajo estuviera vinculado con la juventud y todas las áreas del consistorio implicadas en las políticas de juventud. Además, las temáticas a trabajar serían ocio y cultura, deporte, ocio y cultura digital, espacio público, asociacionismo y participación
juvenil. En cada encuentro se trató una de estas temáticas para profundizar en cada una de ellas y, además, de añadir una sesión digital para hablar de todos los ámbitos y una jornada con profesionales técnicos del ámbito de la juventud. Hay que decir que ni en la plataforma Decidim ni en la web municipal del Ayuntamiento de Barcelona no consta el número de participantes, lo cual ya supone una falta de rendimiento de cuentas y transparencia por parte del consistorio barcelonés. Finalmente el Plan de Actuación de Adolescencia y Juventud 2022-2030 aprobado acabó con ocho principios rectores: transversalidad, mirada joven, perspectiva de género, comunicación, interseccionalidad, innovación, territorio y mejora continuada.
Para Brugué (2019a) las administraciones públicas deben gestionar los problemas complejos a través de la interdependencia, es decir, es necesario trabajar conjuntamente para encontrar soluciones a problemas complejos. La forma de cómo hacerlo, Brugué (2019b) defiende que es a través de hilos horizontales con relaciones entre iguales tanto a nivel político, técnico como de la ciudadanía y, con hilos verticales donde las administraciones superiores tienen incidencia en las administraciones que están por debajo.
En el caso de Barcelona, aunque faltan datos públicos, por lo que se ve en el diseño del plan están los hilos horizontales con la posibilidad de incorporar la opinión de las personas jóvenes de entre 16 a 29 años, empadronadas en el municipio que trabajen en ámbitos de la juventud y la posible participación de otras áreas del ayuntamiento que están indirectamente vinculadas con el Ayuntamiento. Sin embargo, los hilos verticales no se pueden trazar en ese plan. Esto nos lleva a que se ha priorizado el bottom-up (de abajo a arriba) más que el top-down (de arriba abajo).
En conclusión, por un lado, la incidencia de las políticas de juventud en Barcelona, al menos de forma explícita, es baja. Sin embargo, no hay que olvidar que desde las concejalías barcelonesas se hacen políticas implícitas de juventud por las que las partidas presupuestarias vienen de otros departamentos que no son de juventud. Por otra parte, el modelo de gobernanza que se aplica en el Plan de Actuación de Adolescencia y Juventud 2022-2030 es la horizontal con la finalidad de albergar los diferentes perfiles de los y las jóvenes, la diversidad técnica de la juventud y las diferentes miradas de políticas vinculadas implícitamente con la juventud.
Laia Márquez Muñoz
FUENTES DOCUMENTALES
Ajuntament de Barcelona (s. d.). Pressupost 2022. Barcelona.cat. https://ajuntament.barcelona.cat/pressupostos2022/ca/
Brugué, Quim (2019) Els fils invisibles de la governança relacional. El cas de les polítiques de Joventut. In S. Fabra (Ed.) La situació de les polítiques municipals de Joventut a Catalunya. Direcció General de Joventut.
Chevalier, T. (2016). Varieties of youth welfare citizenship: Towards a two-dimension typology. Journal of European Social Policy, 26(1), 3–19. https://doi.org/10.1177/0958928715621710
Decidim Barcelona (s.d) Pla d’Adolescència i Joventut 2022-2030. (s.d) https://www.decidim.barcelona/processes/plajove
Escena 25. (s. d.) Com funciona Escena 25 https://www.escena25.cat/info
Noticias Jurídicas. (s.d.) Código Civil España.https://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/cc.l1t6.html