
Han sido las elecciones generales en tu país y, pese a saber que el voto es privado e incluso secreto, decides preguntarles a las personas de tu entorno de confianza por el partido al que decidieron votar. Entre las respuestas, varias te sorprenderán, otras no tanto y de algunas ya sabrías la respuesta. Ante las que te sorprenden, tu mente se sacude buscando una respuesta: «¿Habrá cambiado su ideología? ¿Por qué? ¿Estará descontento con el resto de los partidos? ¿Se habrá equivocado?».
La dimensión política es la primera a la que solemos acudir para explicar este fenómeno social; la participación política convencional de voz, o, dicho de otro modo: la participación electoral 1 . Sin embargo, como sociólogos, debemos saber que en la sociología política se ha trabajado mucho en conocer los determinantes de la participación electoral y la intención de voto, teniendo un extenso cuerpo de literatura dedicado únicamente a la confección de modelos teóricos y empíricos.
De manera resumida podemos afirmar que hay cierta unanimidad en considerar que existen tres grandes modelos explicativos de la intención de voto: el modelo de Columbia, el modelo de Michigan y el modelo de Downs 2 . En el de Columbia se consolidó el hecho de que lo que condiciona el comportamiento electoral es la posición del votante en la estructura social, es decir, si conocemos sus parámetros sociodemográficos podemos describir su intención de voto. En el de Michigan se profundizó sobre el anterior, desde una perspectiva psicosocial, añadiendo sobre la dimensión sociodemográfica una dimensión política y partidista. Por último, en el de Downs, se matiza esta dimensión partidista, asumiendo una premisa económica en la que el votante es racional y con su voto buscará maximizar sus beneficios y minimizar sus costes en un acto de rendición de cuentas.
A partir de esta base teórica, los científicos sociales siguieron construyendo nuevos modelos teóricos del voto. Tal es el caso que en tiempo reciente hemos publicado un nuevo artículo que vuelve a reformular los modelos clásicos del voto, añadiendo una nueva capa más, la dimensión del bienestar subjetivo 3 .

Fuente: Casado-Garrocho F. J., Gómez-García F. y Martín-Martín D. (2025). ¿El bienestar subjetivo determina el statu quo político? Intención de voto en España: 2016 y 2020. Política y Sociedad, 62(3). https://doi.org/10.5209/poso.98590«
Teniendo en cuenta datos de España para los años 2016 y 2020 recogidos por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se analizaron ambos años, con partidos gobernantes de ideologías políticas antagónicas, con el objetivo de saber qué variables estaban involucradas en el proceso de alternancia política, es decir, si los individuos votaban al partido gobernante o a la oposición.
El resultado fue sorprendente. Dividiendo a los individuos en función de su posición ideológica, se encontró que aquellos individuos identificados con el centro ideológico guiaban su voto en función de su satisfacción con su nivel de vida. Es decir, mientras que los individuos posicionados ideológicamente votaban a los partidos afines a su signo político, aquellos que no tenían una posición política consolidada, votaban de manera retrospectiva en función de su bienestar subjetivo percibido en el momento de decidir su voto.
Esto da un nuevo giro al modelo de Downs y al Funnel of Causality del modelo de Michigan. La dimensión del bienestar subjetivo se encuentra en el corto plazo de la intención de voto, desplazando la dimensión política al medio plazo en el modelo teórico. Así, el votante mediano, aquel ideológicamente volátil e incierto, se encuentra guiado por su satisfacción, votando en consonancia con esta. Si bien, este hallazgo es muy interesante de cara a comprender el escenario político actual, marcado por el auge de partidos populistas en los extremos ideológicos.
Sabemos que estos partidos se nutren del descontento 4 . Y en el descontento vemos como, al persuadir al votante mediano, pueden provocar alternancias políticas apelando, entre otras cuestiones, a su insatisfacción con su nivel de vida.
Bibliografía:
1 Anduiza, E. y Bosch, A. (2004). Comportamiento político y electoral. Barcelona: Ariel. ISBN: 978-84-344-1823-3.
2 Fraile, M. y Hernández, E. (2020). “Determinants of Voting Behavior”, en Muro, D. y Lago, I. (eds), The Oxford Handbook of Spanish Politics (pp. 371–388), Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780198826934.013.22
3 Casado-Garrocho F. J., Gómez-García F. y Martín-Martín D. (2025). ¿El bienestar subjetivo determina el statu quo político? Intención de voto en España: 2016 y 2020. Política y Sociedad, 62 (3) https://doi.org/10.5209/poso.98590
4 Ferrari, D. (2021). Perceptions, resentment, economic distress, and support for right-wing populist parties in Europe. Politics and Governance, 9(3), 274–287. https://doi.org/10.17645/pag.v9i3.3961
Francisco José Casado Garrocho, Francisco Gómez García y Domingo Martín Martín