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Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

¿Quién ha decidido?

marzo 5, 2026

Partamos de una noticia en prensa titulada “Protestas e indignación en EE.UU. tras la
muerte de un manifestante en Mineápolis a manos de agentes migratorios” 1 . Tras leer
este titular nos podríamos hacer numerosas preguntas respecto a por qué los agentes
del ICE (Servicio de inmigración y control de aduanas) han actuado con semejante
violencia ¿Qué potestad les otorga el derecho a ejercer tal grado de represión?
Estamos asistiendo al despliegue de un mecanismo de Control Social explícito sin
ningún tipo de pudor o enmascaro alguno. Antes de entrar en materia podemos
aproximarnos a una definición sencilla de qué es el “Control Social” y éste se
caracteriza por desplegar una serie de medidas, tanto coactivas como disuasorias,
para preservar el orden establecido por una determinada sociedad.

Dicho esto, entremos en materia.

Analizando la noticia se desprende que categorizar a las personas como ciudadanos
deseables o purria despreciable permite que la inmensa mayoría de las
discriminaciones sociales estén basadas en prejuicios y estereotipos. Discriminaciones
que en numerosas situaciones tienden a defenestrar a las personas o colectivos que
por alguna razón no son tolerados ni aceptados.

Esta intolerancia tiene mucho que ver con las normas imperantes en una determinada
sociedad y, éstas se fraguan por aquellos que ostentan el poder mediante un
entramado de estrategias muy diversas. Uno de los temas más recurrentes a los que
la sociología ha prestado y presta atención es el denominado Control Social.
Numerosos sociólogos y sociólogas han analizado en profundidad en qué consiste y cómo se lleva a cabo el mecanismo de Control Social.

Teniendo en cuenta la materia de la que voy a hablar y a modo de preámbulo, les
invito a indagar en qué momento o cómo o quién hilvanó esta trama de araña que
atrapa y asfixia a todo aquel que decide ir a contracorriente de lo establecido.

Recuerdo una secuencia de una gran película “El expreso de medianoche (1978)”, 2 en
ella el protagonista reacciona ante una práctica establecida entre los reclusos de una
cárcel turca. La práctica consistía en un ritual de dar vueltas alrededor de una
columna, una y otra vez, en una letanía que sumergía a las personas en un estado de
locura compartida, en un desdibujarse como identidad para fundirse en un estado de
total alienación. Un recluso filósofo utiliza una metáfora para explicar que el sistema es
como una fábrica y que algunas piezas fabricadas salen defectuosas y éstas son
apartadas y recluidas para que no alteren el orden social establecido.

¿En qué consistió la reacción del protagonista Billy Hayes? Decidió para no enloquecer ir
contracorriente y girar por la izquierda. De esta manera Billy se revindicó a sí mismo y
evitó ser absorbido por la locura, se cuestionó si girar por la derecha era lo correcto,
puso en tela de juicio la norma elaborada, establecida. La reacción del resto de
reclusos fue ejercer una coacción colectiva, pues la “norma” había sido quebrantada.

La urdimbre y la trama que configura el tejido social y rige las interrelaciones humanas,
está entretejida de unas leyes asumidas como “objetivas”, y esta presunción con
frecuencia evita el sano ejercicio de cuestionar(se). El dar por sentado que algo
debe/tiene que ser de una determinada manera provoca en numerosas situaciones un
profundo rechazo hacia el diferente y tarde o temprano se acaba estigmatizando a la
diversidad.

Podríamos decir que los mecanismos de Control Social pueden ser evidentes, sin
embargo con frecuencia son ejercidos y auto-ejercidos sin apenas percibir lo que
realmente está sucediendo. El Control Social no es un tema baladí sino todo lo
contrario, ya que toda expresión de libertad que pueda suponer salirse de lo
enmarcado como aceptable puede ser objeto de numerosas formas de represión.

El hecho de considerar algo creado por humanos como objetivo, como lógico y
sensato dificulta una revisión constante de “las normas” y un blindaje de las mismas.
Este comportamiento anula el sano ejercicio de un profundo análisis que ponga en tela
de juicio aquello que “siempre ha sido de una manera determinada” y por ende el gran
temor a contradecir todo lo imperante en un determinado momento de una sociedad
cualquiera. Hannah Arendt trató el comportamiento irracional de los nazis en concreto
en el juicio de Adolf Eichmann por genocidio y acuñó el término “La Banalidad del
mal” 3 para advertir sobre el peligro de asumir la norma sin hacer uso del discernimiento
que podría alertarnos sobre lo inadecuado de la misma.

Una vez explicado el mecanismo de Control Social y sus posibles efectos secundarios
pongo mi foco sociológico en el auge de según qué ideologías que en un pasado no
muy remoto han causado graves consecuencias. Me viene a la memoria un libro de
Charles Tilly, “Democracy”, en él Tilly profundiza en las diferentes democracias y el
grado de las mismas respecto a derechos políticos y libertades civiles. Su exhaustivo
análisis evidencia que según cómo sean los derechos políticos y las libertades civiles
pueden condicionar la calidad democrática y facilitar los posibles procesos des-
democratizadores.

Así pues, les invito a una pausada reflexión respecto a quiénes escogemos para
otorgarles la potestad de ejercer los mecanismos de Control Social que consideren
apropiados por preservar un orden determinado y con frecuencia alejado de cualquier
sentido común.

Cómo dice la letra de una canción que no nos ocurra que elegimos en pro de
libertades y derechos y acabamos como el perro que:

“Piensa que es libre porque anda suelto, mientras arrastra la soga al cuello”

Biblografía:

1 https://www.bbc.com/mundo/articles/c93v7ye54weo

2 https://www.youtube.com/watch?v=FJ2gXqfg-4M

3 https://es.wikipedia.org/wiki/Banalidad_del_mal

Guadalupe Lucas Martín