
Cuando hablamos de un valor humano fundamental como es la “Solidaridad” y, que
ésta sea un principio social que implica la colaboración mutua, el apoyo desinteresado
y la unión entre personas, especialmente en situaciones de vulnerabilidad o crisis, no
deja de ser disruptivo que mi titular de artículo lleve la descripción de “Selectiva”.
Y es que lo acontecido este año en el festival de cine “La Berlinale” puede ser
catalogado de diversas y creativas maneras, más allá de lo puramente concerniente al
cine. Durante este certamen se optó por no condenar el genocidio en Palestina
argumentando, por parte del cineasta y presidente del jurado Wim Wenders, que
“Tenemos que mantenernos al margen de la política” 1 . Teniendo en cuenta que este
festival se ha posicionado políticamente en todas y cada una de las ediciones para
decir “su qué” respecto a todo lo que sucedía en el mundo y que pudiera o pudiese
damnificar a colectivos, no deja de ser una declaración paradójica por no decir
totalmente incoherente.

Mostrar solidaridad ante lo acontecido en Ucrania y en Irán obviando por completo lo
acaecido en Palestina, evidencian con prístina claridad la diferente vara de medir
respecto a qué y a quién “ser solidario”. Claro que por el mismo sistema de medición
muchos otros conflictos no mediáticos se llevan a cabo con total impunidad para
salvaguardar intereses económicos. Por poner un ejemplo podríamos citar la
extracción del coltán en la República Democrática del Congo 2 , la deforestación del
Amazonas con el consecuente exterminio de poblaciones y formas de vida 3 .
Podríamos desgraciadamente alargar la lista con todo tipo de vejaciones a colectivos,
etnias y países que por, vaya usted a saber, no son merecedores de que se les
muestre la más mínima solidaridad.
Retomando el concepto de “Solidaridad selectiva”, lo podemos catalogar como un
oxímoron ya que describe a la perfección una enorme contradicción. Podemos deducir
que seguramente es fruto de un arma sutil pero de gran eficacia como es la ironía. Un
arma que en este contexto no se usa con la finalidad bélica de arrasar, de aniquilar al
contrario. Todo lo contrario. Este sustantivo “Solidaridad” con su adjetivo “Selectiva”
busca provocar una reflexión, tiene una intencionalidad crítica, un sacar el polvo
hipócrita de la tupida alfombra en la que se quiso esconder la presión para evitar
posicionarse y no herir la “sensibilidad” de quién carece de ella al perpetuar un
genocidio.
Parece ser que la Solidaridad selectiva actúa como una forma de tamiz que según sea
el destinatario del apoyo, éste será condicionado. Y este condicionamiento tendrá
mucho que ver con diversos y variados aspectos, como la nacionalidad; migrantes “buenos” y migrantes “malos”, o con las diversas agendas políticas que en numerosas
ocasiones su objetivo es favorecer la opinión pública.
Esta doble moral que caracteriza a la Solidaridad selectiva abona el terreno para todo
tipo de tergiversaciones. Valores como la empatía, la colaboración, la sororidad
tendrían que estar exentas de todo tipo de “selección”, pero no es así. El postureo en
las redes sociales por parte de según qué influencers, ha llegado a extremos
verdaderamente lamentables. Zonas devastadas por causas climáticas han sido el
decorado ideal para que estos creadores de contenido se hicieran su pequeño
reportaje plagado de grandes muestras de “Empatía selectiva”.
En tiempos en los que existe una intencionalidad explícita de expulsar las
humanidades y ciencias sociales de las universidades, es de agradecer a aquellos
docentes que desafían la férrea docencia y reivindican la libertad de cátedra. Una
osadía que tiene la virtud de nutrir la semilla del espíritu crítico, espita tan necesaria
para dudar, analizar y cuestionar.
Berlanga, gran maestro del cine español, ofreció en su película “Plácido” una cruel
visión del fariseísmo moral. No les haré un spoiler de la misma, pero les daré una
pequeña introducción:
“En una pequeña ciudad de provincias, unas señoras aficionadas a practicar
ostentosamente la caridad, se inventan la campaña navideña “Cene con un pobre””
Así pues y para concluir esta mirada a nuestro mundo actual y sus peculiares formas
de “Solidarizarse”, les invito una vez más, si ustedes lo desean, a reflexionar sobre
este tema.
Bibliografía
1 https://www.eldiario.es/cultura/cine/berlinale-comienza-negandose-ano-condenar-genocido-
palestina-mantenernos-margen-politica_1_12986128.html
2 https://www.manosunidas.org/noticia/cobalto-coltan-guerra-realidad-republica-democratica-congo
3 https://elpais.com/america/2024-10-25/devastando-mas-la-amazonia.html
Guadalupe Lucas Martín