
El otro día escuchando un programa en la radio me llamó poderosamente la atención
un espacio en el que se entrevistaba a un técnico de nuestra Hacienda Pública. Y tras
finalizar el espacio me quedó bastante claro la ironía que reside en la frase “Hacienda
somos todos” 1 . Partiendo de la base que lo lógico y sensato sería que se cumpliese
esta frase respecto a contribuir en el Bien Común que sustenta un Estado Social,
Democrático y de Derecho, no menos lógico sería que ésta contribución fuese de
acuerdo a lo que cada una de nosotras debiera o debiese contribuir.
Si bien es constatable que ni el sentido común ni la coherencia sean variables que
vehiculen nuestros actos, no por eso es excusable el ejemplo de según qué “Élites”
financieras o pertenecientes a la clase política, respecto a “Su” gestión de finanzas
que deja mucho que desear. Partiendo que nuestra Democracia tiene unos cincuenta
años sería bastante saludable tratar de emular a aquellas con una mayor calidad
democrática 2 . Nuestras sociedades, aparte de ser víctimas de un individualismo que
nos ha conducido a situaciones lamentables; como la progresiva pérdida de derechos
sociales en todos los ámbitos, la continua erosión a la sanidad pública y a nuestra
educación, más la carencia de vivienda social que favorece la continua especulación
con un bien de primera necesidad. Y recordemos que la mayor inmobiliaria del país
son los bancos, aquellas entidades que te reclaman todo tipo de deudas por minias
que sean y, sin embargo obvian retornar los millones de euros de dinero público que
se les cedió para rescatarlos de una quiebra cuyo origen provino de unas ansias
cansinas de enriquecimiento voraz.

Volviendo al motivo de este artículo, rememoremos el papel “no jugado” por la Agencia
Tributaria ante la denominada lista Falciani, lista que facilitaba nombres y apellidos de
contribuyentes que ocultaban patrimonio y rentas en el banco HSBC de Ginebra. En
esta lista figuraban 2.694 españoles que acumulaban la friolera de 1.700 millones en la
entidad suiza 3 . Si a esto sumamos que una de las figuras que tal vez más tendría que
haber tenido un comportamiento ejemplar, nuestro campechano monarca Juan Carlos
I, se destacó por mostrar un muy qué censurable comportamiento fiscal. De nuevo
nuestras instituciones y, en concreto la fiscal evidencia una posible doble vara de
medir que aumenta progresivamente un gran déficit de justicia fiscal.
El hecho de que nuestro contrato social está refrendado por una Constitución cuyo
artículo 31 4 especifica con nitidez la “igualdad” a contribuir para el sostenimiento de los
gastos públicos y, que ésta sea según el poder de ingresos supeditado todo este
proceder mediante un sistema tributario “justo”. La redacción de nuestro texto
constitucional da lugar a creer que según qué comportamiento no debieran o debiesen
existir, pero lamentablemente la lectura del libro de los técnicos de hacienda Carlos
Cruzado y José M. Mollinedo esclarece con datos, para nada especulativos, que
“Poderoso Caballero es Don Dinero”.
Como en muchas otras situaciones suele ser un problema que “una la falta de
voluntad” permite que se replique en el tiempo una y otra vez. En palabras de Julio
Anguita en una entrevista realizada por Jordi Évole 5 , el recordado “Califa Rojo” sugería
de una manera precisa cómo se podría revertir esta lacra social. Él hablaba de la
necesidad de una “Reforma Fiscal” cuyo principal objetivo fuese la persecución del
fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Asimismo ponía el acento
en la revisión de la legislación sobre las Sociedades de Capital Variable (SICAV) 6 y,
dotar de infraestructuras de “todo tipo” a la inspección fiscal de la Hacienda pública”.
Planteado lo que se viene repitiendo año tras año, en un diseño de sociedad futura
bajo mi humilde opinión, tal vez tiene cabida una iniciativa que captó mi atención por
no decir que me sedujo por completo. Una joven heredera Marlene Engelhorn cuando
tenía 24 años decidió renunciar a una herencia de más de 4.000 millones de dólares
por qué no quería ser tan rica. Heredera de la empresa química BASF decidió unirse a
la idea propuesta por Djaffar Shalchi en marzo de 2016 de fundar “Millonaires for
Humanity” 7 , se trata de un peculiar grupo de millonarios que “exigen” una mayor
tributación. Su explicación es la siguiente:
“Somos ricos y abogamos por una mayor tributación de la riqueza para permitir más
oportunidades, participación e inversiones futuras para todos. Ya sea que nos
hayamos enriquecido a través del trabajo, la herencia, el espíritu empresarial o la
inversión”.
Su planteamiento es sencillo y de gran eficacia pues se trata de aplicar un impuesto
del 1 % sobre el patrimonio de los multimillonarios. Este impuesto podría generar
recursos sustanciales para; atención sanitaria universal, educación de calidad,
potenciar acciones para revertir el cambio climático y proteger nuestro planeta, aliviar
la pobreza mediante la creación de redes de protección social.
Así pues les invito una vez más a reflexionar sobre cómo se pueden hacer las cosas
de muchas maneras diferentes y no se trata de quimeras, de sueños o de utopías
irrealizables, todo lo contrario. Se trata de aplicar “de una vez” criterios basados en
movilizar los recursos para construir un mundo mejor.
Guadalupe Lucas Martín
Bibliografía:
1 https://www.casadellibro.com/libro-los-ricos-no-pagan-
irpf/9788412779851/15938193?srsltid=AfmBOop02pdqr43aZl9XNmprKoJPAWhWVM5gfadLP
mWmHxvStDygzLTB
2 https://www.celag.org/indicadores-de-la-calidad-democratica-o-de-la-democracia-mainstream/
3 https://datos.elconfidencial.com/falciani-update/
4 https://app.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=31&tipo=2
5 https://www.youtube.com/watch?v=dWeIltigAXc
6 Las SICAV son un tipo de institución de inversión colectiva, con forma societaria, pero que
tributa al 1%, en vez de al general que tributa al 25%, y que requiere, entre otros requisitos,
contar con al menos 100 accionistas. Al no exigirse un mínimo de participación, una persona
podría constituir una de estas sociedades utilizando a noventa y nueve “mariachis”, que es
como se conocen a estos partícipes en la jerga financiera, con una participación meramente
simbólica.
7 https://millionairesforhumanity.org/