
Que el lenguaje no está para nada exento de una determinada intencionalidad, tal vez
no sea un comentario vanguardista. Aunque la creciente “infoxicación” 1 de todo tipo de
opiniones, bajo la premisa de que “todo” el mundo tiene derecho a opinar, no debería
obviar el sano derecho a no compartir según qué opiniones y a discrepar de ellas
independientemente de quién procedan. Sin embargo he de reconocer que
actualmente la creatividad para facilitar la “digestión” de según qué procederes no
tiene parangón.
Podréis preguntaros, ¿qué es lo que quiere comentar esta vez?
Pues “algo” que me produce un cierto chirriar en algunas situaciones o una sana
carcajada en otras muchas y, es el uso y abuso de todo tipo de eufemismos 2 . Para
hacer boca les invito a un pequeño paseo gastronómico a través de estas estrategias
lingüísticas.

La primera vez que sentí la denominación de “Prácticas no remuneradas”, pensé: “No
seas susceptible ya que podría decirse que sería un cierto intercambio de
conocimiento, tú aportas las ganas de aprender y otro te enseña”, este razonamiento
lograría tener un encaje. Pero siguiendo con este proceder empresarial/corporativo lo
que ya no me pareció tan “digerible” es tener que pagar una asignatura denominada
“Prácticas”, para finalizar tus estudios de Grado. Díganme perspicaz, pero me recordó
a aquel dicho de dedicarse a una de las profesiones más antiguas y encima poner la
cama. Y en el pasar del tiempo la última formación que adquirí para obtener la
titulación realicé unas cuantas horas de “algo” denominado “Prácticas no laborales”.
Tal vez se trate de algún tipo de ingeniería académico/empresarial para no abonar ni
cotizar por un trabajo realizado, tal vez.
Y es que el uso y abuso de eufemismos, para suavizar/distraer/colar “algo” que sin
duda alguna te podría provocar alguna que otra reacción no deseada ha llegado a
extremos “muy” pero que muy creativos. Sigamos profundizando…
Si mencionamos el término “Regularización fiscal” a través del cual se esconde toda
una amnistía fiscal que permite blanquear un dinero que se intentó defraudar,
observamos con claridad el maquillaje literario que posibilita un buen eufemismo.
Eufemismos hay en todo lo que si se le llamase por su nombre generaría sin duda
alguna numerosos y variados conflictos.
¿Quién no ha vivido una “Reestructuración” empresarial? Bonito y creativo sustantivo
para disfrazar un despido masivo generado por numerosas causas, como podrían ser
que en otros países la producción es mucho más rentable. Y este “rentable” con
demasiada frecuencia tiene su origen en leyes laxas que permiten todo tipo de abusos en derechos laborales o medioambientales. También podríamos mencionar la tan
cacareada “flexibilidad laboral” o qué es lo que se esconde realmente tras la
denominación de “recursos humanos”.
Y si nos adentramos en el argot utilizado por numerosas inmobiliarias para
“convencerte” que aquello anunciado es deseable, es para ti. Podríamos decir que es
el humor lo que nos salva de soltar a algún que otro comercial un buen exabrupto o un
soberano revés. El “ideal parejas” o un piso con “muchas posibilidades” no deja de ser
una manera chusca del uso del eufemismo. Creo que en este apartado actualmente
todos ustedes podrían agregar muchas más aportaciones escuchadas o leídas.
Expuestas estas pequeñas muestras del uso del lenguaje y en concreto del uso
masivo de eufemismos, estamos en una situación que permite accionar una vez más
el zoom sociológico o colocarse las gafas de socióloga, para visibilizar que tal vez
estamos asistiendo a una herramienta de gran precisión. Una precisión adaptativa
cuyo objetivo es llevar a cabo una sibilina manipulación social y política.
Un ejercicio que considero de gran interés para percibir/visibilizar lo que se quiere
suavizar, es utilizar la técnica de “Análisis de discurso” 3 tanto de medios de
comunicación o comunicados diversos de algún que otro político. Es bastante
frecuente encontrar ciertas disonancias que recuerdan una serie de televisión
estadounidense “Lie to Me” (Miénteme), basada en el trabajo científico del psicólogo
Paul Ekman pionero en el estudio de las conexiones existentes entre los estados
emocionales y las expresiones faciales.
Y teniendo muy presente el auge de la extrema derecha a nivel mundial, considero
que no estaría de más prestar atención a qué y cómo se construyen determinados
discursos, determinadas conclusiones/aseveraciones que anulan el sentido común y
ejercen una excelente manipulación emocional. Tal y como acuñó el lingüista Steven
Pinker los eufemismos acaban por entrar en una especie de bucle o “cinta de correr
eufemística”. Lo que en su día se creó para manipular el relato sociopolítico precisa
reinventarse constantemente si quiere seguir instrumentalizando lo que es de por sí
deleznable para conseguir que por arte de birlibirloque acabe siendo legitimado.
Así pues, les dejo para la sobremesa si lo consideran oportuno, saborear un buen café
o lo que les venga en gusto y, reflexionar en qué y cómo nos están sirviendo un menú
para nada apetecible.
Bibliografía
1 https://www.hp.com/pe-es/shop/tech-takes/infoxicacion-digital-herramientas-de-prevencion
2 Estrategia discursiva que consiste en substituir una expresión dura, vulgar o grosera, por otra
suave, elegante o decorosa.
https://www.comunicacionyhombre.com/pdfs/01_i_enriquegallud.pdf
3 El análisis del discurso es una disciplina interdisciplinaria que estudia el lenguaje en uso,
incluyendo el discurso escrito, oral y audiovisual, en su contexto social y comunicativo.
Guadalupe Lucas Martín