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Blog de Ciencias Sociales y Sociología | Ssociólogos

El camino de en medio: La Mediación

septiembre 15, 2025

La Resolución Alternativa de Conflictos o la ADR en inglés, (Alternative Dispute Resolution), son unas técnicas o metodologías cuya finalidad es alterar una situación para que, en el mejor de los casos, llegar a una solución beneficiosa para todas las partes implicadas. Y es la peculiaridad de “Alternativas” la que sea de interés en nuestras actuales sociedades saturadas por la proliferación de denuncias derivadas de conflictos de todo tipo. Cuando hablamos de conflicto(s), estamos refiriéndonos a un fenómeno social inherente al ser humano y que se manifiesta en sus diversas interrelaciones. Por esta característica y presencia en todos los ámbitos, tal vez sea de gran utilidad aprender a gestionarlos de la mejor manera posible. Podríamos hacer una primera aproximación a cómo se fragua un conflicto y, éste tiene su germen en una disputa entre diversos colectivos en un delicado equilibrio entre: Posiciones, Intereses y Necesidades dentro de unos Recursos Limitados. En un Estado de Derecho derivado éste de un Pacto Social, es el Estado el que se reserva la aplicación de métodos coercitivos y punitivos para actuar en numerosas situaciones conflictivas, por lo que estamos hablando de relaciones asimétricas.

Y es en esta realidad social dónde la mediación se presenta como una alternativa a la coerción/punición, dotando a la ciudadanía de una herramienta para solventar sus problemas basada, entre otras muchas virtudes, en ser una relación simétrica/horizontal. Estamos hablando de un proceso dinámico en los que los actores en conflicto son los verdaderos protagonistas para gestionar su problemática. Teniendo muy presente que se parte de un marco jurídico, pues si los conflictos son delitos no se puede intervenir a través de una mediación, una vez planteada la posibilidad de gestionar un conflicto mediante ADR, se acude a la persona acreditada para llevar a cabo la mediación.

Imagen creada por IA

¿Cuál es la función de la persona mediadora? En primer lugar es imprescindible el reconocimiento de la figura del mediador por parte de todos los actores en conflicto, condición que se da en el momento que se acepta la mediación pues ésta es voluntaria. En segundo lugar, se redacta un acuerdo de mediación o documento de consenso en el que se acuerda cómo se hará la mediación. Una vez sentadas las bases comienza el proceso y el papel de la persona mediadora es acompañar a los actores en conflicto y contribuir a que éstos saquen lo mejor de sí mismos. Por lo que la pericia de una mediadora se despliega para mediante la escucha activa, la comunicación no violenta, grandes dosis de humildad, honestidad y algo de sentido del humor, pueda ganarse la confianza de todos los actores en conflicto, sin obviar en ningún momento la neutralidad y confidencialidad por parte del mediador. De esta manera es posible detectar los problemas subyacentes que son los que en realidad han generado el estallido del conflicto. Un conflicto se asemeja a un iceberg, se ve con claridad el problema (la punta del iceberg) aunque éste tiene una historia que lo generó, una escalada de múltiples desacuerdos que sumados originan la eclosión de la problemática. Los conflictos pueden que se inicien por algo de poca importancia, pero si no se actúa de la manera más adecuada pueden llegar a originar situaciones de máxima gravedad como son los numerosos conflictos armados.

Es realmente necesario desarrollar una pedagogía que muestre el conflicto no sólo como una crisis, sino también como una oportunidad. Cuando los valores y principios que rigen la convivencia y el comportamiento de las personas en sociedad son quebrantados, la mediación propone usar otros caminos diferentes a la batalla judicial para afrontar conflictos de toda índole. Por lo que estamos hablando de innovación social que si se instaura en las instituciones, la mediación comunitaria puede ser una excelente política pública. Si tenemos en cuenta que la mediación es el resultado de la investigación social y la metodología, podemos seducir a una ciudadanía cada vez más afectada por la desafección política, ya que la mediación se inscribe dentro de la democracia deliberativa 1 (Jürgen Habermas).

El conflicto es una realidad social y necesaria, acompaña al cambio que se necesita para avanzar y está presente en todas las manifestaciones de la vida, desde las disputas familiares hasta los conflictos internacionales. El conflicto no puede considerarse en sí mismo como funcional o disfuncional, por lo que el problema no está en evitar o prevenir el conflicto, sino en conseguir que sea efectivo para todos los implicados, es decir el acento está en saber gestionarlo.

La mediación propone algo realmente innovador en sociedades en las que se ha infantilizado a la ciudadanía y, es el hecho de impartir justicia sin jueces ya que son los actores en conflicto los que llegan a acuerdos. Acuerdos que quedan redactados en un documento que todas las partes firman para su cumplimiento y, que si trascurrido un tiempo se precisa alguna modificación sobre éstos, ésta es posible ya que los colectivos son autónomos para decidir cómo solventar su problemática/conflicto.

Así pues les invito a que si precisan solventar uno de sus numerosos conflictos vitales tengan en mente que es posible disfrutar del arte de la mediación para gestionar las frecuentes problemáticas sociales que nos acontecen en el día a día.

Guadalupe Lucas Martín

Bibliografía

1 https://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_deliberativa https://www.dykinson.com/libros/la-mediacion-en-escena/9788497274432/